sábado, 11 de septiembre de 2010

Respuesta sexual humana


Cuando el hombre y la mujer hacen el amor, del contacto entre sus cuerpos nace una fuerte tensión emotiva. Es una manera íntima y profunda de comunicarse y experimentar sensaciones de intenso placer. Surge el deseo de tocarse, acariciarse y besarse, y en ello participa todo el cuerpo.

El mecanismo de la sexualidad
El funcionamiento de la sexualidad se basa en mecanismos fisiológicos muy precisos. Tanto en el hombre como en la mujer, cuando se produce la respuesta en un estimulo sexual, tienen lugar una serie de fenómenos que preparan al cuerpo masculino y femenino para el acto sexual. La respuesta sexual se caracteriza por una sucesión de cambios fisiológicos, sobre todo en los genitales: a la fase inicial de excitación, durante la cual se modifican los órganos genitales, le sigue la de máximo placer, tanto en el hombre como en la mujer, y el proceso termina con la vuelta del cuerpo al estado de reposo.

La excitación:
Tras la excitación que nace entre las pareja como consecuencia del contacto corporal, en los órganos sexuales se producen ciertas alteraciones: aumentan el tamaño del pene, su rigidez y dureza (erección), y la vagina se humedece (se lubrifica) y se dilata.
Los estímulos sexuales más corrientes son visuales y táctiles, además de un ambiente especial, ciertos olores y algunas palabras o sensaciones.
La excitación en la mujer se produce por el aumento del flujo de sangre en los órganos genitales: causa la secreción de líquido vaginal y el aumento de la sensibilidad en la entrada. En esta excitación suele producirse a causa del frotamiento del clítoris y también de otras zonas del cuerpo, como los pechos. En el hombre, la excitación se manifiesta por la erección, que se debe también al aumento de flujo de la sangre en el pene: aumenta su tamaño y su rigidez. La erección es un acto reflejo nervioso que no depende de la voluntad, pero una vez alanzada el hombre la puede mantener durante algún tiempo.

¿Cómo sucede la excitación?
Se inicia con la estimulación que puede ser física, psicológica o una combinación de ambas a través del olfato, la vista, el tacto, el pensamiento o las emociones. En términos fisiológicos, se relaciona con el fenómeno vasocongestivo: flujo de sangre en ciertas regiones del cuerpo, particularmente en los órganos pélvicos. Sus manifestaciones fundamentales, que pueden no ser instantáneas ni permanentes, son la erección del pene y la lubricación vaginal, detalladas a continuación:

Fases de la respuesta sexual femenina
La primera señal es la lubricación vaginal, que se inicia de diez a treinta segundos después del principio de la excitación sexual. Se presenta en forma de gotas aisladas que fluyen en sucesión y acaban por humedecer toda la superficie interna de la vagina. La densidad, cantidad y olor varían no sólo de una mujer a otra, sino en función de las diferentes etapas de la vida. Los dos tercios interiores de la vagina se expanden, el cervix y el útero son empujados hacia arriba, mientras los labios se aplanan y abren. El clítoris aumenta de tamaño, lo mismo que los senos, mientras los pezones se tornan rígidos a consecuencia de las contracciones de pequeñas fibras musculares. Incluso las venas de la mama se hacen más visibles.

Fases de la respuesta sexual masculina
La erección del pene es producida a escasos segundos de iniciada la estimulación. La sangre fluye con rapidez llenando los tejidos esponjosos y cavernosos, lo que endurece y agranda el miembro. Otro de los tejidos externos que experimentan una transformación son los pliegues del escroto, que se alisan mientras los testículos se aproximan más al cuerpo y aumentan ligeramente de tamaño. Desde cada testículo el esperma pasa a través de un largo túbulo espiral, el epidídimo, donde madura y se almacena. Durante la actividad sexual el conducto deferente impulsa el esperma al exterior. El líquido excretado por las vesículas seminales acompaña a éste. Después de la eyaculación el pene se relaja nuevamente.

¿El tiempo de excitación es igual en el hombre que en la mujer?
En términos generales, no. Las curvas sexuales masculinas son muy directas, mientras que las mujeres requieren de un proceso más lento que involucra caricias y besos, los varones están acostumbrados a un erotismo presuroso en el que urge la penetración y se involucran más factores culturales que fisiológicos. Este desfase se agudiza en individuos que padecen eyaculación precoz y provocan mujeres anorgásmicas, lo que puede revertirse si el hombre practica un erotismo más pausado.

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