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jueves, 21 de abril de 2011

La Dispareunia: Cuando el sexo es doloroso



Publicado por nuestra compañera Jennifer en el Rincón de la Psicología.

Aunque para muchas personas las relaciones sexuales les reportan una gran satisfacción en el plano físico y psicológico, existen algunas mujeres que experimentan dolor mientras mantienen relaciones sexuales; un dolor que en ocasiones llega a ser tan fuerte que les hace abandonar la práctica del sexo pues no logran tener relaciones satisfactorias. Así, rápidamente se crea un círculo vicioso donde la mujer experimenta el dolor, se asusta y se previene contra el mismo; por lo cual la próxima relación sexual probablemente será aún más dolorosa que la anterior y así consecutivamente, hasta que finalmente decide prescindir del coito.
Muchas de las mujeres que sufren de dispareunia piensan que sólo ellas experimentan este dolor, sufren estoicamente y no acuden a un especialista por vergüenza o por miedo a que la tilden de "frígida". Evidentemente, en este caso se confunde el dolor con falta de deseo sexual o libido. Sin embargo, el dolor femenino durante el coito es más frecuente de lo que podemos imaginar ya que el 96% de los coitos no consumados tienen como causa principal el dolor vaginal. Además, los especialistas afirman que alrededor de un 60% de la población femenina ha sufrido este trastorno o lo sufrirá en algún momento de sus vidas.

Pero… ¿qué es la dispareunia?

La dispareunia es la percepción de dolor durante el coito, aunque en algunas ocasiones las molestias pueden aparecer antes o después del mismo. Usualmente estos dolores se hacen más acuciados después de un embarazo o de la menopausia, ésta última es la principal causa de la dispareunia ya que las féminas sufren una atrofia vaginal que provoca que un 50% de ellas tengan relaciones sexuales dolorosas (entonces es necesario el tratamiento con estrógenos).

Así, algunos especialistas determinan diferentes tipos de dispareunia:
  • Primaria: el coito siempre ha sido doloroso para la mujer.
  • Secundaria: la mujer ha mantenido con anterioridad relaciones sexuales no dolorosas.
  • Completa: el coito resulta doloroso en cualquier circunstancia o postura.
  • Situacional: el dolor se experimenta en condiciones específicas o en determinadas posturas.
Las causas de la dispareunia pueden hallarse en la fisiología, entre las más comunes pueden mencionarse: el dolor pélvico crónico, anormalidades congénitas urogenitales, prolapsos y sequedad vaginal.
Algunos de los síntomas asociados con la dispareunia son: deseo de orinar después de la relación sexual, cistitis que se presenta entre las 24 y 72 horas después del coito, intolerancia a las fricciones en la zona genital y disturbios vulvares como comezón, sequedad u ardor.
En la dispareunia, independientemente del dolor físico, también existe un componente psicológico: generalmente las mujeres que sufren esta patología presentan miedos y fobias relacionadas con el conocimiento de su propio cuerpo o la sexualidad y son incapaces de vivir la sexualidad sin experimentar sentimientos de culpa o vergüenza. Debe destacarse que entre un 10 y un 15% de las mujeres que padecen la dispareunia han sufrido algún tipo de abuso sexual.
Vale aclarar que las mujeres con dispareunia pueden disfrutar de los juegos sexuales e incluso alcanzan el orgasmo mediante ellos ya que su respuesta orgásmica y el deseo sexual no presentan dificultades.
Lo esencial en caso de presentar dolores durante la relación sexual es consultar a un especialista para buscar las causas de manera individual y trabajar en su eliminación. Nadie debe privarse de una sexualidad plena, menos aún por estereotipos de género. Una vez que se ha identificado la causa el tratamiento de la dispareunia puede ser un proceso relativamente simple que le permite a la persona desarrollar una sexualidad plena.
Vale aclarar que la dispareunia no es lo mismo que el vaginismo, éste último implica dolor porque se intenta la penetración por un canal cerrado pero si no se intenta la penetración no se evidencia dolor ya que las contracciones de los músculos vaginales no producen la sensación de malestar. Al contrario, en la dispareunia, el dolor puede sentirse antes o después del acto sexual.
En relación con las causas psicológicas generalmente la dispareunia está provocada por un hecho doloroso que desata el miedo mientras que en el vaginismo casi siempre es el miedo quien desata el dolor.

Fuentes:
  • APA (2002) DSM-IV: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson.
  • Graziottin, A. (2001) Clinical approach to dyspareunia. J Sex Marital Ther; 27(5): 489-501.

domingo, 17 de abril de 2011

Vaginismo: Cuando las mujeres dicen no al sexo

Articulo publicado por nuestra buena amiga Jennifer en: El Rincón de la Psicología. Os recomendamos que lo visitéis porque encontrareis mucho material interesante.


No todo es color de rosa en materia de sexualidad, de hecho, para muchas personas la sexualidad se relaciona con el dolor y el sufrimiento, convirtiéndose en un motivo de preocupación y zozobra permanente. La dispareunia y el vaginismo son algunos de los trastornos de índole sexual que afectan a las féminas y que resultan más usuales de lo que podríamos imaginar.
El vaginismo es una condición que afecta entre el 5 y el 17% de las féminas y comprende un 25% (algunos estudios incluso refieren un 42%) de los casos que asisten a las consultas de ginecología y sexualidad.

Pero… ¿qué el vaginismo?
El vaginismo es un espasmo involuntario de los músculos que rodean la vagina que impide cualquier intento de penetración; es como si la vagina “desapareciese”, literalmente hablando. En algunos casos la más mínima prueba de introducir cualquier cosa en la vagina resulta totalmente infructuosa (denominándose vaginismo severo) mientras que en otros casos la penetración es posible pero acarrea gran dolor (vaginismo moderado). De una forma u otra, el acto sexual es prácticamente imposible.
En el 90% de los casos el vaginismo es primario; es decir, la mujer nunca ha logrado consumar la relación sexual. En el 5% restante el vaginismo es secundario ya que en algún momento de la vida la mujer pudo mantener relaciones sexuales sin vivenciar esta problemática.
Usualmente el problema no se debe a una deformidad física sino que es una condición emocional que provoca una respuesta a nivel fisiológico. La mayoría de las mujeres con vaginismo están seguras de que el acto sexual será doloroso, usualmente consideran que sus vaginas son demasiado pequeñas y así, involuntariamente, contraen los músculos que la rodean. Se desarrolla una especie de fobia o miedo del pene, que es asociado con el dolor.
Otras féminas han vivido experiencias sexuales traumáticas, ya sean violaciones o cirugías, que normalmente le han reportado grandes dolores en el área genital. Se han presentado casos de vaginismo a partir de la realización del primer examen ginecológico ya que la mujer no estaba suficientemente preparada para el mismo.
Otras veces las causas se hallan en el tipo de relación que se mantiene con la pareja. Cuando las mujeres no se sienten cómodas o confiadas pueden responder manifestando los síntomas del vaginismo.
En fin, el vaginismo es una condición que generalmente aparece cuando la mujer tiene algún tipo de miedo, inquietud o no se siente cómoda ya sea en relación con su compañero, hacia ella misma o hacia la sexualidad. Por supuesto, en todos los casos esta patología no responde a una decisión consciente sino a un deseo inconsciente de proteger sus cuerpos y a sí mismas del dolor.
No obstante, en un pequeño porcentaje de casos la explicación tiene un origen físico. En estos casos el vaginismo puede ser la consecuencia de un himen rígido o de ciertas deformidades en la vagina.
La mayoría de las mujeres que poseen vaginismo se avergüenzan y creen que sufren un problema único, muchas veces no acuden al médico hasta que la condición no se hace totalmente insoportable. Los sentimientos de culpa e inadecuación son comunes. El vaginismo se vivencia tal y como los hombres perciben la disfunción eréctil: una dificultad que crea un círculo vicioso donde al final la pareja abandona los intentos de mantener una relación sexual placentera.
El tratamiento para el vaginismo consiste en una combinación de técnicas relajación y ejercicios comportamentales que ayudan a la mujer a liberarse de sus miedos en relación con la sexualidad. Vale aclarar que una buena parte de las mujeres que se someten a terapia logran vencer esta problemática.
El vaginismo no debe confundirse con la dispareunia. En lo que respecta a las causas psicológicas, casi siempre el vaginismo se encuentra provocado por un miedo que genera el dolor mientras que en la dispareunia sucede lo contrario, es el dolor quien desata la sensación de miedo. Además, usualmente las mujeres que sufren de vaginismo sólo experimentan dolor cuando se intenta la penetración mientras que quienes padecen de dispareunia pueden sentir dolor antes o después del intento de penetración.

Fuentes:
  • Reissing E. et al. (1999) Does vaginismus exist? A critical review of the literature. The Journal of Nervous and Mental Disease; 187 (5): 261-271.
  • Valins, L. (1992) When a woman's body says no to sex: Understanding and overcoming vaginismus. New York: Penguin.

sábado, 19 de marzo de 2011

DSF: Psicología de la sexualidad femenina


Las investigaciones más modernas han demostrado que las mujeres no se excitan sexualmente igual que el hombre. Ver a un hombre desnudo no es para ellas un motivo de excitación pero sí puede excitarlas ver el acto sexual. Una mujer no puede separar su idea de lo que debe ser la mujer y lo que realmente siente; en tanto que los hombres no tienen esa limitación y la sexualidad para ellos se reduce a sus genitales. La disociación que logra el hombre entre el deseo sexual y los sentimientos no es el único camino que las mujeres tienen necesariamente que seguir para lograr disfrutar del sexo. Porque disfrutar del sexo no es incompatible con los demás roles de una mujer ni con sus sentimientos. Vivir el sexo como una función orgánica placentera, desprovista de motivación y contexto, y vacío de vínculo, es una parte de un proceso humano inacabado, y la mujer necesita significados.

DSF: La histeria del siglo XXI


Todavía hay más hombres que mujeres que acuden a la consulta del especialista por problemas sexuales. Aunque existe una alta incidencia de disfunciones sexuales solamente un 10% solicita ayuda médica o psicológica y de este 10%, las mujeres representan sólo el 25%. El problema de la disfunción sexual femenina (DSF), apenas conocida e investigada hasta ahora, está cambiando de tercio. Pese a todo, los últimos datos recogidos señalan que aproximadamente el 40% de ellas sufre estos problemas en silencio. Los expertos recomiendan, para un diagnóstico adecuado y un tratamiento certero, el abordaje multidisciplinar, aunque la causa sea estrictamente fisiológica. La primera guía española para la DSF va dirigida a ginecólogos y médicos de atención primaria con el fin de ayudar en el tratamiento repasando aspectos como fisiología, epidemiología y clasificación, y enfermedades y fármacos que afectan a la sexualidad femenina.

jueves, 17 de marzo de 2011

Intrensa: Parche de testosterona contra la DSF


Intrinsa es un parche transdérmico que administra el fármaco a través de la piel para tratar la Disfunción Sexual Femenina (DSF).. Cada parche de 2,8 cm2 contiene 8,4 mg de testosterona y proporciona 300 microgramos de esta en 24 horas. Los niveles bajos de testosterona se han asociado a un deseo sexual escaso y una reducción de los pensamientos y la excitación sexuales. La dosis diaria recomendada de testosterona es de 300 microgramos. Esta dosis se consigue aplicando el parche dos veces por semana de forma continuada. El parche debe remplazarse por uno nuevo cada 3-4 días. Se debe variar los lugares de aplicación, con un intervalo de 7 días como mínimo entre aplicaciones en un mismo lugar. Sólo se puede llevar un parche a la vez. La agencia europea sólo lo ha autorizado “para tratar a mujeres a las que se ha extirpado el útero y los ovarios y que no tienen pensamientos ni deseos sexuales, y ello les produce malestar“. Sólo se dispensará con receta.

Alista: Crema orgásmica femenina (Historia de un fracaso)


Liz Canner empezó su particular viaje al fondo el orgasmo hace nueve años y gracias a una farmacéutica, Vivus, que entonces aspiraba a comercializar la píldora mágica “Alista”. Le pidieron que colaborara con ellos y les procurara imágenes eróticas que estimularan a las mujeres. La busca le llevó hasta Kim Airs, intrépida especialista en la autosatisfacción femenina, que al final deja en evidencia a los especialistas de bata blanca y se destapa como la insospechada heroína.

Juguetes sexuales contra la DSF


La llamada disfunción sexual femenina es un caso de libro de un grave problema de salud pública: la creación de una enfermedad por intereses económicos. El fenómeno no es nuevo, pero este caso es uno de los más claros y mejor documentados, gracias a las investigaciones realizadas por el periodista y profesor australiano Ray Moynihan desde hace casi una década. Como se ha venido documentando en estos años, principalmente en el British Medical Journal (BMJ), la creación de la disfunción sexual femenina como enfermedad ha sido planificada al alimón por la industria farmacéutica y una larga lista de expertos médicos con vínculos económicos con dichas compañías. ¿Si el tratamiento de la disfunción eréctil con el sildenafil (Viagra) ha sido un gran negocio, por qué no puede serlo también la disfunción sexual femenina? ¿O es que acaso los problemas sexuales sólo afectan al varón?

¿Disfunción sexual femenina?


Tras casi una década de investigaciones y mucho hablar de la 'Viagra femenina', aún no existe un tratamiento eficaz contra la disfunción sexual femenina. Algunos la consideraron, desde el principio, una enfermedad inexistente, una creación de las farmacéuticas para vender sus pastillas también a las mujeres. Ahora, al hilo de los recientes fracasos de algunos de los productos más prometedores, las críticas han vuelto al primer plano. Moynihan sostiene que, aunque los medicamentos que pretendían curar la disfunción han fallado, aún se mantiene en pie el "edificio" que, en su opinión, diseñaron las compañías farmacéuticas para crear la enfermedad. Su investigación revela que las empresas pagaron a líderes de opinión y patrocinaron encuestas en las que la extensión de la supuesta enfermedad adquiría tintes de auténtica epidemia. En este sentido, recuerda algún ejemplo "infame", como el de un informe de 1999 donde se afirmaba que el 43% de las mujeres padecían esta disfunción.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Deseo sexual hipoactivo


El llamado Deseo Sexual Hipoactivo afecta aun gran número de mujeres y junto con la Asexualidad, el Hipererotismo y la Aversión Sexual forma parte del gran grupo de Desórdenes del Deseo Sexual de la Mujer.
El tratamiento de estos problemas requiere un estudio previo minucioso para determinar sus factores causales. 
Pueden ser debidos a enfermedades médicas, incluso de los órganos genitales, hormonales, del sistema nervioso y depresión. Otras veces a la falta de información y educación sexuales, post parto, traumas sexuales infantiles, mala técnica coital o desarmonía marital. 

DIAGNÓSTICO

El Deseo Sexual Hipoactivo es el desorden del deseo sexual más frecuente entre las mujeres. Consiste, como su nombre lo indica, en una disminución del deseo, ya sea desde el comienzo de la vida sexual o después de un periodo de normalidad. 
Puede ser oscilante, o sea aparecer y desaparecer, durar un tiempo y no volver a presentarse o tener un carácter crónico, que es lo más frecuente. Está demás decir que afecta severamente la vida de la pareja. En un primer momento la mujer puede tratar de disimularlo con la esperanza de que sea una condición pasajera, pero si dura unos meses ya será motivo de honda preocupación y su pareja terminará dándose cuenta.
El primer paso, como decimos líneas arriba, es identificar las causas que guiarán la estrategia terapéutica. La libido baja es común en pacientes con desórdenes de ansiedad y depresión y puede solucionarse con el tratamiento exitoso de estas dificultades primarias, es decir con terapia antidepresiva.
Cuando los efectos secundarios de medicamentos que se toman por alguna dolencia determinada son causa de la disminución o a veces desaparición del deseo sexual, considere sustituir ese medicamento por otros de igual efecto o utilizar antídotos como buspirona o bupropion, en caso de que se trate del efecto colateral de algún antidepresivo. 
Sin embargo, desafortunadamente, la mayoría de los problemas de deseo sexual son idiopáticos.
En esta ocasión sólo vamos a tratar de la terapia farmacológica del Deseo Sexual Hipoactivo y en artículos posteriores revisaremos la terapia cuando las causas son psíquicas o de la relación de pareja.

TRATAMIENTO

Inhibidores de la FDE-5
Los más populares fármacos para combatir la disfunción erectil masculina (DE) son los inhibidores FDE-5, sustancias que justamente inhiben una enzima que frena la llegada de sangre al pene y favoreciendo el comienzo de la erección y su mantenimiento el tiempo suficiente para un coito satisfactorio.
El éxito de estos inhibidores FDE – 5 al tratar la DE llevó a los investigadores a preguntarse si estos agentes también podrían tratar los desórdenes sexuales femeninos.
Estudios multicéntricos usando sildenafil, el más conocido inhibidor FDE5, no han logrado encontrar evidencia de la eficacia en el tratamiento de los desórdenes femeninos de deseo sexual hipoactivo o de los desórdenes de la excitación sexual.

Testosterona
La terapia de testosterona ha mostrado aumentar la libido, aunque no está aprobada por la FDA (organismo norteamericano que autoriza la venta de los medicamentos) para esta indicación. Se sabe de un uso generalizado de testosterona en el desorden de la disminución del deseo sexual, pero se desconoce su seguridad en el tratamiento a largo plazo.
Algunos médicos defienden el uso de la hidroepiandrosterona (DHEA) para el deseo sexual bajo, aunque no hay evidencia confirmada de sus supuestos efectos positivos.

Prostaglandina
De modo similar se ha hecho estudios terapéuticos mediante la prescripción de prostaglandina aplicada tópicamente y de sustancias denominadas alfa bloqueadoras, sin conseguir el éxito esperado.
Algunos estudios en grupos pequeños sugieren que los inhibidores FDE – 5 podrían ser útiles en mujeres jóvenes con libido normal e incapacidad para alcanzar el orgasmo. Sin embargo, estos estudios utilizaron, como decimos, muestras pequeñas y no han todavía sido replicados, para estar seguros de su eficacia.

Menopausia
En la década de 1940 los reportes de casos en los que se usó testosterona sugirieron el aumento de la libido como efecto secundario cuando varias mujeres fueron tratadas con andrógenos para casos de cáncer que se habían extendido. 
En un estudio prospectivo, Sherwin y Gelfand encontraron incremento del deseo sexual, la excitación sexual y la frecuencia del coito y orgasmo en mujeres con menopausia adelantada de tipo quirúrgico, y en otras a las que se les había inyectado preparaciones de testosterona asociada a estrógenos. 
Mas recientemente, Shifren y colaboradores mostraron en un estudio aleatorio, controlado por placebo, que la testosterona transdérmica, 150 a 300 microgramos/día por 12 semanas, mejoró la función sexual y el bienestar psicológico en mujeres de 31 a 56 años de edad después de experimentar menopausia quirúrgica. 
Desde entonces, numerosos estudios amplios multicéntricos y doble ciegos han demostrado la eficacia de la testosterona transdérmica al tratar el deseo bajo en mujeres con este tipo de menopausia. La testosterona transdérmica ha sido aprobada para esta indicación en la Unión Europea pero no en Estados Unidos.
También se ha reportado que la testosterona aumenta el deseo sexual en mujeres que experimentan menopausia natural y en mujeres con premenopausia normal. Sin embargo, el estudio de la relación entre la testosterona y la libido en las mujeres se hace complicado por numerosos factores conceptuales y técnicos.

Otros agentes
Investigaciones recientes se han enfocado en los efectos en la libido de compuestos centralmente activos (sobre el cerebro). Un agente en desarrollo es la flibanserina, un antagonista serotoninérgico 5HT2 y agonista 5HTIa. Información de estudios extensos multicéntricos indican que este compuesto incrementa la libido en mujeres que presentan bajo deseo sexual.
También hay cierta evidencia de que el bupropion, que posee propiedades como agonista noradrenérgico, incrementa la consecución del orgasmo y otros aspectos de la respuesta sexual en mujeres con deseo sexual hipoactivo.
El compuesto en investigación, la bremelanotida, una versión sintética de la hormona estimuladora de los melanocitos, es administrado en forma intranasal y parece influir de manera aguda sobre la libido de la mujer. Los estudios han sido retrasados debido a los efectos de este producto sobre la presión sanguínea.

Hierbas Medicinales
Algunos compuestos herbales están siendo comercializados para mejorar el bajo deseo sexual. En la web se puede encontrar información para dos compuestos herbales, Ziti y Alibi, donde se citan estudios llevados a cabo con metodología científica aunque se desconoce donde han sido publicados.
Un estudio doble ciego del compuesto herbal Argin Max, que contiene ginseng, ginkgo, damiana, L- arginina y multivitamínicos, parece haber sido efectivo en un grupo pequeño de mujeres con problemas sexuales no bien definidos. Zestra, un compuesto herbal tópico, ha sido evaluado en estudios extensos multicéntricos y se encontró que es efectivo en el aumento de la respuesta sexual femenina.

Dispositivos mecánicos
Un dispositivo operado con baterías está aprobado por la FDA para tratar la disfunción sexual femenina. Se trata de una verdadera aspiradora clitorídea, que incrementa la ingurgitación vaginal y pareciera mejorar algunos índices de respuesta sexual en la mujer. Sin embargo no está claro cual es la población tratada y los diagnósticos médicos respectivos.

RESUMEN

El Deseo Sexual Hipoactivo afecta a un gran número de mujeres en el mundo y forma parte del gran grupo de Desórdenes del Deseo Sexual de la Mujer.
Es el desorden del deseo más frecuente entre las mujeres, consistiendo, como su nombre lo indica, en una disminución del deseo, sea desde el comienzo de la vida sexual o después de un periodo de normalidad.

Bremelanotida: El afrodisiaco femenino


Los problemas de disfunción sexual en la mujer han dejado de ser una cuestión tabú para convertirse en un apetecible negocio farmacéutico. Desde el espectacular éxito de las famosas pastillas azules para tratar la disfunción eréctil en el hombre, la industria se afana en encontrar un fármaco similar para combatir la reducción de la líbido femenina. Viagra también se probó en mujeres, pero los resultados no fueron los esperados. El fármaco engrosaba el tejido de la vagina, pero la inflamación no lograba mejorar el deseo sexual. La sexualidad femenina es más compleja que la masculina. Después de este fracaso, se llegó a la conclusión de que se necesitaba un tratamiento capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, en los centros del placer del cerebro o en el circuito sensorial. Así nació un espray nasal: la bremelanotida.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Disfunción sexual femenina


La disfunción sexual femenina puede involucrar una disminución en el impulso sexual, repugnancia por la actividad sexual, dificultad para excitarse, incapacidad para lograr un orgasmo o dolor con la actividad o relaciones sexuales.

Consideraciones generales
Tradicionalmente, se pensaba que la disfunción sexual en las mujeres se debía sobre todo a problemas psicológicos. Las investigaciones recientes están comenzando a descubrir muchas causas físicas para los problemas sexuales en las mujeres. Aunque muchos problemas sexuales tienen un componente psicológico subyacente, se deben descartar posibles causas físicas en la evaluación inicial.

Causas comunes
  • Ansiedad o depresión
  • Cambios relacionados con la menopausia
  • Problemas de comunicación en la pareja
  • Daño a los nervios debido a una cirugía o trauma
  • Miedo al dolor, a una infección o a quedar embarazada
  • Sentimientos de culpabilidad y de vergüenza hacia el sexo
  • Antecedentes de abuso sexual
  • Infección o enfermedad ginecológica
  • Falta de estimulación apropiada
  • Falta de lubricación
  • Medicamentos
  • Estrés o fatiga
Cuidados en el hogar
Los cuidados en el hogar dependen de la causa de la disfunción. Los métodos de planificación familiar y los anticonceptivos pueden ser útiles para problemas causados por el temor al embarazo.

Se debe llamar al médico si:
Consulte con el médico si el problema es persistente o está acompañada de otros síntomas inexplicables.

Lo que se puede esperar en el consultorio médico
El médico llevará a cabo un examen físico, que puede incluir un examen pélvico, y puede hacer preguntas detalladas acerca de las relaciones, prácticas sexuales corrientes, actitudes hacia al sexo, otras afecciones médicas que uno pudiera tener, medicamentos que uno pueda estar tomando y otros síntomas posibles.
El tratamiento de la disfunción sexual dependerá de la causa y puede abarcar cambios en las actividades sexuales corrientes, suspensión o cambio de medicamentos cuando sea posible, agregar un nuevo medicamento o cirugía. Igualmente, es posible que sea necesaria una remisión a un experto en el tratamiento de la disfunción sexual y se puede recomendar la asesoría psicológica.

Nombres alternativos
Disfunción sexual en las mujeres; Frigidez

Referencias
  • Bhasin S, Basson R. Sexual dysfunction in men and women. In: Kronenberg HM, Melmed S, Polonsky KS, Larsen PR, eds. Williams Textbook of Endocrinology. 11th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2008:chap 19.
  • Shafer LC. Sexual disorders and sexual dysfunction. In: Stern TA, Rosenbaum JF, Fava M, Biederman J, Rauch SL, eds. Massachusetts General Hospital Comprehensive Clinical Psychiatry. 1st ed. Philadelphia, Pa: Mosby Elsevier; 2008:chap 36.
  • Clayton AH, Hamilton DV. Female sexual dysfunction. Psychiatr Clin North Am. 2010 Jun;33(2):323-38.

Tomado de MedlinePlus:

Disfunción sexual femenina: ¿Una patología? Leonor Tifer


La disfunción sexual femenina es un trastorno que se produce cuando hay un cambio significativo en el comportamiento sexual habitual de la mujer. Disminuyen o incluso desaparecen los pensamientos y fantasías sexuales y se posponen o se evitan las relaciones. Además, existe una incapacidad para disfrutar y esto afecta a la calidad de vida y a las relaciones personales. En general, las cuatro áreas en las cuales las mujeres tienen dificultades son: el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor asociado al coito. A pesar de su catalogación como trastorno en el DSM-IV la sexóloga Leonor Tifer opina que es una enfermedad creada ad hoc para poder vender con receta fármacos para estimular la libido femenina recientemente diseñados o en fase de experimentación clínica.

Farmasutra

Psicofarmacología para Alumnos de la UNED: Farmasutra:



El uso de fármacos para activar la libido es uno de los temas que más interes suelen despertar en cuando tratamos el tema de la sexualidad humana. Este video que hemos publicado en uno de nuestros blogs sobre psicofarmacología es una buena forma de conocer el estado de la cuestión desde el punto de vista científico.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La perspectiva psicológica en las disfunciones sexuales femeninas

La perspectiva psicológica en las disfunciones sexuales femeninas

Un documento bastante interesante y esclarecedor y de mucha utilidad para nosotros como estudiantes de una Facultad de Psicología. Trata de un tema que interesa mucho en ese aspecto que es el de las "distorsiones cognitivas" y en el que como profesionales nos debemos formar. Intentare conseguir más información siguiendo esta linea de trabajo para ofrecerla en este blog.