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jueves, 21 de abril de 2011

La Dispareunia: Cuando el sexo es doloroso



Publicado por nuestra compañera Jennifer en el Rincón de la Psicología.

Aunque para muchas personas las relaciones sexuales les reportan una gran satisfacción en el plano físico y psicológico, existen algunas mujeres que experimentan dolor mientras mantienen relaciones sexuales; un dolor que en ocasiones llega a ser tan fuerte que les hace abandonar la práctica del sexo pues no logran tener relaciones satisfactorias. Así, rápidamente se crea un círculo vicioso donde la mujer experimenta el dolor, se asusta y se previene contra el mismo; por lo cual la próxima relación sexual probablemente será aún más dolorosa que la anterior y así consecutivamente, hasta que finalmente decide prescindir del coito.
Muchas de las mujeres que sufren de dispareunia piensan que sólo ellas experimentan este dolor, sufren estoicamente y no acuden a un especialista por vergüenza o por miedo a que la tilden de "frígida". Evidentemente, en este caso se confunde el dolor con falta de deseo sexual o libido. Sin embargo, el dolor femenino durante el coito es más frecuente de lo que podemos imaginar ya que el 96% de los coitos no consumados tienen como causa principal el dolor vaginal. Además, los especialistas afirman que alrededor de un 60% de la población femenina ha sufrido este trastorno o lo sufrirá en algún momento de sus vidas.

Pero… ¿qué es la dispareunia?

La dispareunia es la percepción de dolor durante el coito, aunque en algunas ocasiones las molestias pueden aparecer antes o después del mismo. Usualmente estos dolores se hacen más acuciados después de un embarazo o de la menopausia, ésta última es la principal causa de la dispareunia ya que las féminas sufren una atrofia vaginal que provoca que un 50% de ellas tengan relaciones sexuales dolorosas (entonces es necesario el tratamiento con estrógenos).

Así, algunos especialistas determinan diferentes tipos de dispareunia:
  • Primaria: el coito siempre ha sido doloroso para la mujer.
  • Secundaria: la mujer ha mantenido con anterioridad relaciones sexuales no dolorosas.
  • Completa: el coito resulta doloroso en cualquier circunstancia o postura.
  • Situacional: el dolor se experimenta en condiciones específicas o en determinadas posturas.
Las causas de la dispareunia pueden hallarse en la fisiología, entre las más comunes pueden mencionarse: el dolor pélvico crónico, anormalidades congénitas urogenitales, prolapsos y sequedad vaginal.
Algunos de los síntomas asociados con la dispareunia son: deseo de orinar después de la relación sexual, cistitis que se presenta entre las 24 y 72 horas después del coito, intolerancia a las fricciones en la zona genital y disturbios vulvares como comezón, sequedad u ardor.
En la dispareunia, independientemente del dolor físico, también existe un componente psicológico: generalmente las mujeres que sufren esta patología presentan miedos y fobias relacionadas con el conocimiento de su propio cuerpo o la sexualidad y son incapaces de vivir la sexualidad sin experimentar sentimientos de culpa o vergüenza. Debe destacarse que entre un 10 y un 15% de las mujeres que padecen la dispareunia han sufrido algún tipo de abuso sexual.
Vale aclarar que las mujeres con dispareunia pueden disfrutar de los juegos sexuales e incluso alcanzan el orgasmo mediante ellos ya que su respuesta orgásmica y el deseo sexual no presentan dificultades.
Lo esencial en caso de presentar dolores durante la relación sexual es consultar a un especialista para buscar las causas de manera individual y trabajar en su eliminación. Nadie debe privarse de una sexualidad plena, menos aún por estereotipos de género. Una vez que se ha identificado la causa el tratamiento de la dispareunia puede ser un proceso relativamente simple que le permite a la persona desarrollar una sexualidad plena.
Vale aclarar que la dispareunia no es lo mismo que el vaginismo, éste último implica dolor porque se intenta la penetración por un canal cerrado pero si no se intenta la penetración no se evidencia dolor ya que las contracciones de los músculos vaginales no producen la sensación de malestar. Al contrario, en la dispareunia, el dolor puede sentirse antes o después del acto sexual.
En relación con las causas psicológicas generalmente la dispareunia está provocada por un hecho doloroso que desata el miedo mientras que en el vaginismo casi siempre es el miedo quien desata el dolor.

Fuentes:
  • APA (2002) DSM-IV: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson.
  • Graziottin, A. (2001) Clinical approach to dyspareunia. J Sex Marital Ther; 27(5): 489-501.

domingo, 17 de abril de 2011

Vaginismo: Cuando las mujeres dicen no al sexo

Articulo publicado por nuestra buena amiga Jennifer en: El Rincón de la Psicología. Os recomendamos que lo visitéis porque encontrareis mucho material interesante.


No todo es color de rosa en materia de sexualidad, de hecho, para muchas personas la sexualidad se relaciona con el dolor y el sufrimiento, convirtiéndose en un motivo de preocupación y zozobra permanente. La dispareunia y el vaginismo son algunos de los trastornos de índole sexual que afectan a las féminas y que resultan más usuales de lo que podríamos imaginar.
El vaginismo es una condición que afecta entre el 5 y el 17% de las féminas y comprende un 25% (algunos estudios incluso refieren un 42%) de los casos que asisten a las consultas de ginecología y sexualidad.

Pero… ¿qué el vaginismo?
El vaginismo es un espasmo involuntario de los músculos que rodean la vagina que impide cualquier intento de penetración; es como si la vagina “desapareciese”, literalmente hablando. En algunos casos la más mínima prueba de introducir cualquier cosa en la vagina resulta totalmente infructuosa (denominándose vaginismo severo) mientras que en otros casos la penetración es posible pero acarrea gran dolor (vaginismo moderado). De una forma u otra, el acto sexual es prácticamente imposible.
En el 90% de los casos el vaginismo es primario; es decir, la mujer nunca ha logrado consumar la relación sexual. En el 5% restante el vaginismo es secundario ya que en algún momento de la vida la mujer pudo mantener relaciones sexuales sin vivenciar esta problemática.
Usualmente el problema no se debe a una deformidad física sino que es una condición emocional que provoca una respuesta a nivel fisiológico. La mayoría de las mujeres con vaginismo están seguras de que el acto sexual será doloroso, usualmente consideran que sus vaginas son demasiado pequeñas y así, involuntariamente, contraen los músculos que la rodean. Se desarrolla una especie de fobia o miedo del pene, que es asociado con el dolor.
Otras féminas han vivido experiencias sexuales traumáticas, ya sean violaciones o cirugías, que normalmente le han reportado grandes dolores en el área genital. Se han presentado casos de vaginismo a partir de la realización del primer examen ginecológico ya que la mujer no estaba suficientemente preparada para el mismo.
Otras veces las causas se hallan en el tipo de relación que se mantiene con la pareja. Cuando las mujeres no se sienten cómodas o confiadas pueden responder manifestando los síntomas del vaginismo.
En fin, el vaginismo es una condición que generalmente aparece cuando la mujer tiene algún tipo de miedo, inquietud o no se siente cómoda ya sea en relación con su compañero, hacia ella misma o hacia la sexualidad. Por supuesto, en todos los casos esta patología no responde a una decisión consciente sino a un deseo inconsciente de proteger sus cuerpos y a sí mismas del dolor.
No obstante, en un pequeño porcentaje de casos la explicación tiene un origen físico. En estos casos el vaginismo puede ser la consecuencia de un himen rígido o de ciertas deformidades en la vagina.
La mayoría de las mujeres que poseen vaginismo se avergüenzan y creen que sufren un problema único, muchas veces no acuden al médico hasta que la condición no se hace totalmente insoportable. Los sentimientos de culpa e inadecuación son comunes. El vaginismo se vivencia tal y como los hombres perciben la disfunción eréctil: una dificultad que crea un círculo vicioso donde al final la pareja abandona los intentos de mantener una relación sexual placentera.
El tratamiento para el vaginismo consiste en una combinación de técnicas relajación y ejercicios comportamentales que ayudan a la mujer a liberarse de sus miedos en relación con la sexualidad. Vale aclarar que una buena parte de las mujeres que se someten a terapia logran vencer esta problemática.
El vaginismo no debe confundirse con la dispareunia. En lo que respecta a las causas psicológicas, casi siempre el vaginismo se encuentra provocado por un miedo que genera el dolor mientras que en la dispareunia sucede lo contrario, es el dolor quien desata la sensación de miedo. Además, usualmente las mujeres que sufren de vaginismo sólo experimentan dolor cuando se intenta la penetración mientras que quienes padecen de dispareunia pueden sentir dolor antes o después del intento de penetración.

Fuentes:
  • Reissing E. et al. (1999) Does vaginismus exist? A critical review of the literature. The Journal of Nervous and Mental Disease; 187 (5): 261-271.
  • Valins, L. (1992) When a woman's body says no to sex: Understanding and overcoming vaginismus. New York: Penguin.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Tratamiento del vaginismo (dolor a la penetración)

Ilustración de: Ricardo Fumanal


La definición de vaginismo nos dice que es la imposibilidad de realizar el acto sexual por la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina. Algunas mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales, e incluso alcanzar el orgasmo, por vía de la estimulación del clítoris, siempre que no se produzca el coito ni la introducción del pene en la vagina.
Generalmente la contracción involuntaria y condicionada (espasmo) de los músculos de la parte inferior de la vagina, son generados por un deseo inconsciente de la mujer de evitar la penetración.
El dolor por el vaginismo puede impedir que se logre la penetración, resultando casi siempre la ausencia de consumación del "acto sexual".
El vaginismo se considera que es producto de una respuesta aprendida, con frecuencia debida a lo que se conoce médicamente como “dispareunia” (dolor a la penetración o al intento de la penetración). Incluso tras eliminar la causa del dolor (dispareunia), el solo recuerdo del dolor puede mantener el vaginismo (contracción involuntaria de los músculos de la vagina).
Otras posibles causas son el miedo de que se produzca un embarazo, temor a ser controlada por un hombre, temor a perder el control, miedo a sufrir dolor durante la penetración. Si la mujer tiene estos temores el vaginismo se cataloga como “vaginismo primario” (permanente).
Incluso,  el miedo hace que al contacto del médico con la zona de la pelvis,  la persona muestra una reacción de dolor o intenta evitar la revisión médica.
Es importante señalar que cuando en la revisión médica se observan espasmos en la vaginal durante la exploración pélvica confirma el diagnóstico.
La historia de la persona y su desarrollo psicológico y sexual y la exploración física pueden definir las causas del vaginismo. Las causas se pueden ubicar en dos generalidades, las físicas y las psicológicas o emocionales. En ocasiones se requiere del uso de anestesia local para evitar el espasmo y lograr la exploración médica, lo cual no es muy recomendable.
Las técnicas de relajación muscular brindan una buena opción para tratar el vaginismo. La persona que lo padece tendrá que seguir una terapia de aprendizaje de relajación, y en algunos de los casos se llegan a usar dilatadores de goma o plástico de tamaño consecutivo; esto depende del origen del problema,  lo que quiere decir que no en todos los casos es prudente usar estos instrumentos, ya que pueden causar un trauma mayor.
Se realizan ejercicios de relajación general y existen técnicas de ejercitación vaginal, las cuales pueden ser una buena alternativa de terapia para estos casos.
Es muy importante señalar que en estos casos es necesaria la supervisión de un especialista, ya que en la mayoría de los casos que se intenta auto manejar el problema, por lo general los resultados son generadores de un proceso que agudiza aún más el problema.
En el manejo de la terapia se busca reducir y eliminar la ansiedad en ambas personas de la pareja, ya que es muy común que existen factores emocionales negativos en ambos producto de la frustración por esta disfunción sexual.
La incidencia de este problema fue estimado con certeza por Masters y Johnson (1987) entre un 2 y 3%.
El vaginismo también puede apareces después de un problema orgánico que ha provocado dolores durante el coito, cuando estos remiten el reflejo aprendido que se mantiene.
La reacción de la pareja es importante ante este problema, hay quien no le da importancia, unos mantienen y fomentan el problema demostrando miedo a hacerlas daño y otros consideran que es la forma que tiene la pareja de estropear el acto sexual, lo que deteriora la relación.
Los sexólogos Masters y Johnson tratan el vaginismo ofreciendo a la pareja una indicación de la índole del reflejo espasmódico involuntario y mostrando el funcionamiento del reflejo en el curso de una exploración pélvica meticulosa en presencia del compañero, a la vez que se pide a la mujer que observe la exploración a través de un espejo. Después de este primer paso, el clínico enseña a la paciente varias técnicas para relajar los músculos que rodean la vagina. El método que mencionan como más eficaz, es el de hacer primero que la paciente tense deliberadamente estos músculos, dejando luego que se distiendan por si solos. Enseguida se entregan a la mujer un juego de dilatadores de plástico de diferentes tamaños. Se introduce e! más pequeño, poco más o menos del grosor de un dedo, en el interior de la vagina.
Otra sexóloga, Helen Kaplan, considera que el tratamiento del vaginismo es con base en la modificación de la causa inmediata de este trastorno, es decir, la respuesta condicionada que lo genera. Las causas más profundas se tratan sólo en el caso de que representen un obstáculo para la desensibilización corporal.
Para desensibilizar el introito vaginal espástico, el método más común es el descrito anteriormente. Kaplan opina que cuando la aprehensión y el temor de la paciente y su consiguiente evitación fóbica de la inserción representan obstáculos importantes para la aplicación de esta técnica terapéutica, el primer objetivo debe ser eliminar dicha fobia, ya que una vez conseguido esto, el procedimiento de extinción se realiza en cuestión de días.
Las fobias específicas suelen ceder ante un amplio espectro de técnicas terapéuticas. El psicoanálisis, la terapia de la conducta y la hipnosis, así como la farmacoterapia, son algunos de los métodos que parecen haber logrado éxitos en este campo. Los terapeutas de la conducta han informado de resultados excelentes en el tratamiento de fobias mediante la "desensibilización sistemática". La sensibilización es otra excelente herramienta que puede utilizarse para desterrar las fobias.
Una excelente opción de tratamiento es la hipnosis, ya que la relajación corporal progresiva permite que la mujer aprenda a destensar la zona pélvica, y generando un espacio de empatía y cordialidad entre la pareja los resultados son muy buenos.
El objetivo principal del tratamiento es aliviar la ansiedad de la paciente y para ello utilizan el formato que más conviene a cada paciente en particular. Así que puedes estar seguro o segura de que existen alternativas de solución y para eso solo debes hacer un espacio para visitar a un especialista y verás que pronto recuperarás la posibilidad de vivir con plenitud sexual.


Terapeuta. José Jaime Martínez.
Sexólogo, Especialista en Hipnosis y en Programación Neurolingüística.


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Álvarez-Gayou, Juan Luís (1986) Sexoterapia Integral. Editorial Manual Moderno.
  2. Kaplan, Helen Singer (1979) Trastornos del Deseo Sexual. Editorial Grijalbo.
  3. Masters y Johnson (1978) Respuesta Sexual Humana. Editorial lntermédica.
  4. Masters y Johnson (1974) El Vinculo del Placer. Editorial Grijalbo. S. A.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Terapia del vaginismo)



Me parece que como es un sexólogo argentino le da demasiada importancia a los aspectos del vaginismo relacionados con el psicoanálisis pero que es bastante correcto en sus planteamientos. En esta disfunción sexual la mujer con Vaginismo sufre mucho y es posible que se encuentre bastante reacia a encontrar soluciones a su problema, Una de las cuya eficacia se base en parte en mejorar la capacidad de la propia mujer de controlar su musculatura pélvica más que en la inserción de dispositivos en la vagina es la que se apoya en los milenarios conocimientos de Tantra y concretamente en las técnicas de control de la musculatura pelviana. El Lic Norberto Litvinoff nos enseña los casos de muchas mujeres curadas y nos da los medios para volver a tener esperanza en esta seria disfuncion sexual de origen psicológico y que puede ser tratada por la sexología tántrica.