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viernes, 6 de junio de 2014

Belleza femenina y cerebro masculino: Lóbulo Frontal




Que los hombres y las mujeres piensan muy distinto no es ninguna novedad. Pero hasta ahora se creía que esas diferencias de pensamiento se debían al funcionamiento de las hormonas sexuales o a causa de las presiones sociales que hacen que nos comportemos de una manera diferente ante una misma situación. En general, se creía que la estructura básica del cerebro y sus funciones principales eran las mismas para ambos sexos. Sin embargo, estudios científicos recientes han demostrado que este órgano posee una estructura diferente en hombres y en mujeres. Esta diferencia radica en que el cerebro masculino y el femenino se forman a partir de distintos programas genéticos, lo que provoca una gran cantidad de variaciones anatómicas. Los especialistas han confirmado además, que existen diferencias en los circuitos neuronales y en las sustancias químicas que transmiten los mensajes entre las neuronas.

viernes, 27 de julio de 2012

¿Por qué se ve a las mujeres como objetos sexuales?


El cerebro humano procesa de distinta forma las imágenes de hombres y mujeres: 
a ellos se les ve como un todo, a ellas se les percibe "por partes", 
revela una investigación en Estados Unidos. 

Se percibe a los hombres como un todo
y a las mujeres por partes.
Esta tendencia a procesar las imágenes femeninas por partes, dice el estudio publicado en European Journal of Social Psychology (Revista Europea de Psicología Social), explica la inclinación a ver a las mujeres como objetos sexuales. Y lo más sorprendente, afirman los científicos, es que no es sólo el cerebro de los hombres el que percibe de esta forma. También el de las mujeres se comporta así. 
Los investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln creen que los hombres lo hacen porque están buscando parejas potenciales. Y para las mujeres es una forma de compararse a sí mismas con "la competencia". 
"Continuamente escuchamos que las mujeres son reducidas a sus partes corporales sexuales. Escuchamos sobre estos ejemplos en los medios de comunicación todo el tiempo", explica la profesora Sarah Gervais, la psicóloga que dirigió el estudio. "Ahora podemos decir que no sólo los hombres lo hacen. Las mujeres también perciben a las mujeres de esta forma", agrega. 

Procesamiento local 

Se sabe que para procesar la información visual el cerebro utiliza distintas herramientas: puede percibir el objeto en su totalidad, el llamado procesamiento global, o como una colección de distintas partes, el procesamiento local. 
El procesamiento global es utilizado principalmente cuando se trata de reconocer a personas. Para ello el cerebro no se enfoca sólo en la forma de la nariz, por ejemplo, sino procesa el lugar donde la nariz se encuentra en relación con los ojos y la boca, es decir la cara como un todo. El procesamiento local, por otra parte, se utiliza principalmente para reconocer objetos. Cuando el cerebro percibe una casa, por ejemplo, procesa sus partes: su puerta, sus ventanas, etc. 
Tal como explican los investigadores, nuestro cerebro puede reconocer una casa mirando únicamente su puerta. Pero es poco probable que pueda reconocer a una persona mirando sólo un brazo o una pierna. 
Para investigar si nuestro cerebro utiliza estos mismos procesos cognitivos en el reconocimiento de hombres y mujeres, la doctora Gervais y su equipo llevaron a cabo una serie de experimentos.
Los participantes, más de 220 hombres y mujeres, debían mirar una fotografía -no sexual- del cuerpo completo de un joven varón o mujer vestidos. Después de una breve pausa se les mostraban dos nuevas fotografías juntas en la pantalla: una era una parte de la fotografía mostrada anteriormente, la otra también era una parte de la fotografía original pero con una leve modificación en un área corporal sexual, como los senos o la cintura. 
Los participantes debían indicar rápidamente cuál de estas dos imágenes era la que habían visto previamente. 
Los resultados mostraron que cuando se presentaban las fotografías de los hombres, los participantes utilizaban el procesamiento global, porque reconocían al individuo en la imagen que los presentaba como un todo, es decir, con el procesamiento global. Pero cuando miraban las imágenes de mujeres, los participantes utilizan el procesamiento local porque reconocían a la mujer por sus partes individuales, es decir estaban poniendo más atención en las partes individuales del cuerpo. 
Las imágenes mostradas, además, eran de individuos comunes y corrientes, lo cual revela que esta tendencia a "cosificar" a las mujeres ocurre con todas ellas, no sólo con quienes son "llamativas". "Esto no es algo que sólo afecta a las supermodelos o a las estrellas porno" explica la doctora Gervais. 
"El procesamiento local es la base de la forma como percibimos los objetos: las casas, los autos, etc.". "Esto no es algo que sólo afecta a las supermodelos o a las estrellas porno" explica la doctora Gervais. "Pero con las personas no deberíamos hacer esto. No deberíamos descomponer a la gente en sus partes. Pero cuando se trata de las mujeres lo hacemos, lo cual es realmente sorprendente". "Las mujeres son percibidas de la misma forma como vemos a los objetos", señala la investigadora. 
Lo que sorprendió a los investigadores fue que independientemente del género, todos los participantes, hombres y mujeres, percibían a los hombres "globalmente" y a las mujeres "localmente". "Esto puede tener distintos motivos. Los hombres lo hacen porque están buscando parejas potenciales, mientras que las mujeres lo hacen para compararse a sí mismas con las demás", dice la doctora Gervais. Los investigadores esperan ahora llevar a cabo más estudios para encontrar formas de cambiar estos hábitos. "Basados en estos hallazgos -dice Sarah Gervais- hay varias avenidas que podemos explorar".

viernes, 6 de abril de 2012

Sexo en el cerebro; Orgasmo femenino (Komisaruk & Whipple)


El neurólogo Barry Komisaruk ha dirigido un estudio con el objetivo de descubrir qué partes del cerebro se activan durante el proceso que desencadena el orgasmo. El estudio se ha centrado en las RM realizadas cada dos segundos a varias mujeres mientras realizaban una autoestimulación. Entre los hallazgos, han logrado confirmar que la estimulación de la vagina, el cuello del útero y el clítoris activa distintas zonas del cerebro, siendo el clítoris la principal fuente de placer. Otro punto de la investigación planteó el poder curativo de los orgasmos. Esta faceta del éxtasis podría suponer un avance a la hora de tratar la falta de deseo sexual o de averiguar qué falla en las personas que no pueden alcanzar el orgasmo. Pero la investigación no tiene solo fines en el área sexual. La idea es aplicar estos descubrimientos a la neurología y que se pueda llegar a comprender cómo actúa el cerebro ante estímulos placenteros.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cerebro Enamorado


Gracias a Karemi Rodriguez Batista por compartir este vídeo

Amor y Calidad de Vida: Insula e hipocampo


Cuando alguien se enamora 12 áreas del cerebro se activan a la vez para liberar dopamina, oxitocina, adrenalina y arginina. Compuestos que hacen que una persona esté eufórica, provocando un efecto similar a consumir cocaína. El amor afecta a varias funciones cognitivas, entre ellas la imagen que tenemos de la persona amada y su representación mental (idealización). Además, también tendrían explicación las mariposas en el estómago. Algunas partes del cerebro activadas podrían estimular el ritmo cardíaco haciendo que sintamos esa sensación. Además, el amor puede incrementar la calidad de los orgasmos, según Ortigue, a tenor de los restultados obtenidos por RMf a nivel de ínsula e hipocampos.

viernes, 2 de marzo de 2012

Neuroquímica: Cerebro Enamorado


Hay por lo menos cuatro neurotransmisores u hormonas que pudieran modular de manera similar nuestra capacidad de sentir recompensa al estar con alguien y sentirnos enamorados, o al consumir una droga y sentirnos adictos. Estos son la oxitocina, la vasopresina, la dopamina y los opioides endógenos. Estos cuatro neurotransmisores actúan sobre los circuitos neurales involucrados en la recompensa, motivación, predicción y atención en animales y humanos. Así, entender la neuroquímica cerebral en los animales puede ayudarnos a entender los mecanismos básicos del enamoramiento y la adicción en nosotros.

martes, 20 de diciembre de 2011

Cerebro Intersexual: Genética y Hormonas


Hoy sabemos que el cerebro es, de lejos, el órgano sexual más importante, y el único que puede definir, a ciencia cierta, el verdadero sexo de una persona. La identidad de género se halla impresa en las estructuras más profundas del SNC y el cerebro. El Síndrome de Harry Benjamin se diferencia de otras condiciones intersexuales, en que éste no es evidente para diagnóstico en el nacimiento, sino más interno y difícil de diagnosticar, pues requiere una tecnología de diagnóstico médico más avanzada. El Síndrome de Harry Benjamin no es una enfermedad o un trastorno, ni se alienta a considerarlo como tal, sino una variación biológica del desarrollo sexual humano, al igual que lo son los demás Síndromes Intersexuales. Cuando en ésta página se habla de "sufrir" Síndrome de Harry Benjamin, se hace referencia al sufrimiento (causado por la incongruencia física) que la vasta mayoria de las personas nacidas con ésta condición experimentan, y no a una consideración patológica.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Pequeña muerte: Secretos del orgasmo femenino visto desde el cerebro

La pequeña muerte es un término que se usa para referirse al periodo refractario que se experimenta después del orgasmo femenino. A lo largo del tiempo y las diversas culturas ha sido denominada con otros vocablos como muerte dulce o petite mort y específicamente hace alusión al momento en el cual algunas féminas sufren un desvanecimiento o pérdida de conciencia.
Aunque en la literatura y el cine se ha tratado este tema, aún existen muchas personas que se preguntan si realmente existe la pequeña muerte o es solo un mito. ¿Existe alguna evidencia desde el punto de vista científico que sustente la existencia de la pequeña muerte?
Si bien muchas personas se centran en el halo romántico de los orgasmos, lo cierto es que estos son un proceso fisiológico extremadamente complejo. El orgasmo femenino puede extenderse durante más de 30 segundos y en ocasiones alcanza hasta un minuto. En este periodo la mujer experimenta una serie de cambios fisiológicos muy fuertes como el aumento de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, las contracciones secuenciales de los músculos de diferentes zonas del cuerpo y la liberación de una enorme cantidad de hormonas como la oxitocina y la prolactina.
De hecho, el orgasmo es una sensación tan fuerte que algunos especialistas lo han descrito como: “una descarga explosiva de tensiones neuromusculares” o “un placer intenso que genera un estado alterado de la conciencia”. Así, no sería del todo extraño que, debido al esfuerzo al cual se somete nuestro organismo, algunas mujeres podrían perder la conciencia inmediatamente después de vivenciar el orgasmo.
Los especialistas afirman que el desvanecimiento postorgásmico en realidad se debe a una serie de cambios respiratorios particularmente fuertes que actúan contrayendo la aorta. Como consecuencia de esto, ocurre una hiperventilación (exceso de oxígeno en sangre) o tiene lugar una pequeñísima isquemia (falta de riego sanguíneo al cerebro).
Para arrojar nuevas luces sobre la pequeña muerte y el orgasmo femenino, recientemente se ha escaneado el cerebro de las mujeres mientras vivencian un orgasmo (creo que no se había realizado antes por limitaciones técnicas o quizás por falta de voluntarias). En este estudio se utilizó la tomografía por emisión de positrones en 12 mujeres sanas.
Al finalizar se halló que la estimulación sexual del clítoris aumenta significativamente la activación de las zonas de ambos hemisferios de la corteza primaria somatosensorial dorsal (zonas de la neocorteza). Sin embargo, al contrario de lo que se pensaba, el orgasmo provoca una disminución en la actividad de estas zonas neocorticales; particularmente en algunas regiones del lóbulo temporal (relacionado con el equilibrio por lo cual, quedan explicadas las pérdidas de equilibrio que sufren algunas mujeres inmediatamente después del orgasmo).
En resumen, esta investigación reafirma que durante el orgasmo femenino se evidencia una falta de riego sanguíneo al cerebro que sería la causante de: una conducta totalmente desinhibida, la pérdida de equilibrio, los mareos e incluso, la pérdida total de la conciencia.

Fuentes:
  • Georgiadis, J. et. Al. (2006) Regional cerebral blood flow changes associated with clitorally induced orgasm in healthy women. European Journal of Neuroscience; 24(11): 3305–3316.
  • Vaitl, D. et. Al. (2005) Psychobiology of Altered States of Consciousness. Psychological Bulletin; 131(1): 98-127.
  • Keiser, S. (1953) The Psychoanalytic Quarterly. International Journal of Psycho-Analysis; 34: 353.

Publicado por Jennifer en Rincón de la Psicología

martes, 2 de agosto de 2011

Orgasmo femenino y cerebro

En 2005, Gert Holstege, de la Universidad de Groninga, luego de haber estudiado mediante escaneo cerebral a hombres y mujeres en el momento del orgasmo, llegó a la conclusión de que las mujeres no registran ninguna actividad emocional en ese instante.
Tal descubrimiento provocó verdadero asombro en los científicos al detectar que en ese momento amplias zonas del cerebro femenino tenían su actividad disminuida.
Las investigaciones sobre la sexualidad humana se iniciaron en la segunda década del siglo pasado, luego de descubrirse los estrógenos y la testosterona.
El orgasmo y el placer sexual no dependen sólo de las glándulas sino también de distintas influencias sobre el sistema nervioso y el cerebro, que son las que controlan la producción de hormonas y los órganos sexuales.
Los científicos creían que al producirse el orgasmo se activarían ciertas zonas del cerebro, pero al contrario, algunas regiones cerebrales permanecían paralizadas durante el climax.
La importancia del contacto físico y del estado anímico también es diferente en mujeres y hombres.
La razón quizás sea evolutiva y tenga que ver con la función reproductiva del varón, que puede eyacular con el simple contacto físico mientras que en la mujer el aspecto psíquico tiene más importancia.
Una mujer alcanza el climax con mayor facilidad si tiene confianza en su pareja y si se siente protegida.
El orgasmo en la mujer, desde el punto de vista biológico tendría la función de ayudar al semen a llegar a la matriz y favorecer la fecundación a través de las contracciones rítmicas musculares que se producen durante el climax femenino.
El orgasmo clitoriano fue considerado por Freud como una forma inmadura de satisfacción sexual, sin embargo, estudios recientes han puesto en duda esa teoría.
En 2005, Helen O'Connell, de la Universidad de Melbourne, descubrió que el tejido clitoriano continúa hasta ocho centímetros dentro de la vagina, de manera que durante el coito también es excitado por la estimulación vaginal.
Parece entonces no haber razones suficientes para distinguir entre orgasmo vaginal y clitoriano; sin embargo, Beverly Whipple y Barry R. Komisaruk, de la Universidad de Rutgers, en 2002, encontraron pruebas sobre esta diferenciación al descubrir que ambos orgasmos, clitoriano y vaginal, se transmiten por medio de diferentes vías nerviosas.
La ruta del orgasmo vaginal es directa al cerebro, a través del nervio vago, en cambio la senda del climax clitoriano pasa por la médula espinal antes de llegar al cerebro.
Esta hipótesis se constató mediante tomografías de emisión de positrones realizadas a cinco mujeres con parálisis debido a la sección transversal de la médula espinal, que no afectaba el nervio vago.
Esta observación de la actividad cerebral confirmó los hallazgos y en estas mujeres se comprobó un incremento de la actividad en el sistema límbico, que es el lugar del cerebro donde se elaboran las emociones.
Algunas de estas mujeres pueden experimentar orgasmos al acariciarles otras partes del cuerpo, como si la sensibilidad del clítoris también la tuvieran otras zonas.
La forma en que camina una mujer puede revelar su capacidad para experimentar un orgasmo vaginal, según investigaciones realizadas por Aurelie Nicolas, de la Universidad de Lovaina.
Los indicadores que permitían esta deducción fueron la longitud del paso y la movilidad de la columna vertebral, o sea el movimiento de la cadera.
Podría haber una razón biológica para que ello ocurra ya que algunas teorías psicológicas relacionan los trastornos funcionales sexuales con bloqueos musculares.
Aurelie Nicholas sostiene que la relajación muscular y los ejercicios respiratorios y de movimiento, pueden mejorar los trastornos del orgasmo femenino.

Fuente: “Mente y Cerebro”, Investigación y Ciencia, “Orgasmo y Cerebro”, Elisabeth Stachura, No.44/2010.

sábado, 12 de febrero de 2011

Sexo y cerebro: Anatomía del sexo


Cuando nuestro sistema límbico determina que una sensación es ”sexy”, una señal de alerta viaja a través del sistema nervioso llegando no sólo a las zonas erógenas, sino a todo el cuerpo. La frecuencia cardiaca se incrementa y cambia el ritmo de la respiración. Se eleva la presión sanguínea y la tensión en todo el sistema muscular aumenta.
La sangre fluye en gran cantidad hacia los órganos sexuales. El miembro viril del hombre aumenta de tamaño a consecuencia de este gran flujo de sangre a los cuerpos cavernosos del pene. El óxido nítrico liberado hace que el endotelio se relaje y haga posible la expansión del los vasos sanguíneos. Un gran volumen de sangre ingresa y el pene aumenta su tamaño y turgencia.
En la mujer, los labios de la vagina aumentan su tamaño y el clítoris experimenta una especie de erección gracias al incremento del flujo sanguíneo. El monte de Venus también recibe mayor cantidad de sangre y hace de almohadilla para el hueso púbico.
En cuanto al estado de conciencia, podemos incrementar admirablemente el poder de concentración, aun hasta el punto en que prácticamente desaparecen los elementos que nos rodean.
Las hormonas sexuales, testosterona en el hombre y estrógenos en la mujer, son liberados en mayor cantidad durante la excitación, acompañadas por la adrenalina, la misma que actúa en situaciones de máxima alerta. La oxitocina, hormona de inmensa importancia durante el parto, interviene también durante una relación sexual. En la mujer provoca la contracción de las paredes del útero, que inicia una especie de succión que ayuda al semen a llegar a destino.
Otra hormona, la serotonina, es la encargada del estado de ánimo, en estados depresivos se registran niveles bajos de serotonina.
Y aquí tenemos una hormona encargada de hacernos sentir placer: la endorfina. Cuando nos acercamos al orgasmo el nivel de las endorfinas llega a su punto más alto.
Luego del orgasmo o clímax sexual el cuerpo logra una completa e incomparable relajación.

martes, 25 de enero de 2011

"El cerebro del Rey: Vida, Sexo, Conducta, Envejecimiento y Muerte de los Humanos"



Edición 7ª
Autor ACARIN, NOLASC
ISBN 9788498677577
Año Edición 2010
Páginas 411
Idioma Español
Precio 23,00 €uros





Sinopsis

En este libro apasionante, agudo y deslumbrante se da respuesta a la pregunta más elemental: ¿por qué nos comportamos como lo hacemos? Se explica cómo los humanos hemos conseguido tener un cerebro tan versátil, cómo influye en nuestro comportamiento la herencia de múltiples formas de vida animal anterior a la nuestra y de qué forma reaccionamos frente al estímulo de la naturaleza o de otro humano. Todo ello con un cerebro de kilo y medio que, como se explica, sirve para andar, pensar, amar, odiar, hacer la digestión, controlar el ritmo del corazón, ser feliz o estar triste.

domingo, 16 de enero de 2011

"El cerebro masculino"


Autor BRIZENDINE, LOUANN
ISBN 9788498678000
Año Edición 2010
Páginas 320
Encuadernación Rústica
Idioma Español
Precio 20,00 €uros





Sinopsis

¿Qué es lo que hace que un hombre sea monógamo o promiscuo? ¿Qué mecanismos cerebrales intervienen en el amor paterno hacia los hijos? ¿Qué pasa por la cabeza de un hombre en sus relaciones afectivas? ¿Por qué las mujeres echan en falta en muchas ocasiones la empatía emocional de sus parejas
La autora que nos descubrió los secretos del cerebro femenino completa su investigación sobre el órgano que gobierna nuestras decisiones y deseos, y nos explica ahora los misterios del funcionamiento del cerebro masculino. Un libro que todo hombre, pero también toda mujer, debería leer.

martes, 16 de noviembre de 2010

Verdades y mentiras sobre el amor: Algunas investigaciones


Parecen frases vacías de contenido si no fuera porque la ciencia está estudiando los mecanismos del amor y la veracidad o falsedad de ellas.
Aquí, algunas de las frases que suelen asociarse al amor y su correlato científico.

“Fue amor a primera vista”
“Ciertamente, el ‘flechazo’ existe para la ciencia”, explica Agustín Ibáñez, investigador del CONICET y Director del laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias de INECO. “Sistemas de neurotransmisores que activan el circuito del placer (como la dopamina) pueden activarse rápidamente ante una persona que resulta atractiva, produciendo una sensación de bienestar y apego. Salvando las distancias, en el amor a primera vista interviene el sistema de recompensa, el mismo que se activa en las adicciones, y produce una sensación de placer no demorada. El atractivo físico, la fijación de la mirada, la simetría facial, la inteligencia en el hombre y la relación cintura-cadera y la edad en las mujeres actúan como inductores de la experiencia de flechazo”.

“No se puede vivir sin amor”
Es sabido que, a medida que crecemos, la ateroesclerosis –que puede producir infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV)–, aumenta. “Lo interesante es relacionar su progresión con la condición de pareja”, comienza Daniel López Rosetti, que es docente de psicofisiología, una rama de la medicina que estudia los fundamentos biológicos de las conductas emocionales.
“Una investigación publicada en el Journal of Psychosomatic Medicine (confirmada posteriormente) mostró que los hombres casados desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis que los solteros. Así interpretaron que la tranquilidad y la estabilidad emocional disminuían el nivel de estrés y generaban menor formación de ateroesclerosis”, explica. ¿Qué ocurre con las mujeres? “Se comprobó que quienes desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis eran quienes manifestaban vivir una relación de pareja feliz. Así, se interpretó que en los hombres importa más el status (‘estar casado’), mientras que en las mujeres es central que sea un vínculo satisfactorio”.
Otro estudio realizado entre más de 500 mil parejas formadas por mayores de 65 años mostró cuánto daña la salud la viudez: el riesgo de muerte aumentó hasta un 21% en los hombres que enviudaron y hasta el 17% en las mujeres.

“El amor es ciego”
Los estudios realizados a través de Resonancia Magnética Funcional por los ingleses Zeki y Bartels permiten observar qué regiones del cerebro se activan, por ejemplo, ante la foto del ser amado. Ellos “han mostrado que el amor romántico activa dos procesos cerebrales que favorecen la ‘ceguera’. Por un lado, las áreas que se asocian a la distancia social y a las emociones negativas (corteza prefrontal y áreas parieto-temporales) tienden a reducirse ante la observación de estímulos provenientes del ser amado. A la vez, se activan centros del placer y apego. Así, el enamoramiento parecería producir una fuerte gratificación y un ‘olvido’ de los aspectos negativos. Ello tal vez ayude a entender por qué cuando nos enamoramos experimentamos una sensación casi mística”, explica Ibáñez.
Otro estudio de Zeki mostró que algunas de las áreas que se activan en el enamoramiento también lo hacen ante el odio desmedido.

“La pasión no es amor”
“Una cosa es la pasión erótica y otra muy distinta es el amor pasional. La primera se refiere al intenso erotismo sexual, por lo que serán dichosas aquellas parejas que logren mantenerla a lo largo de los años”, distingue el psiquiatra y psicoanalista Pedro Horvat. “Sin embargo, el amor pasional incluye la idealización y la dependencia, de modo tal que la autoestima depende absolutamente del vínculo. De este modo, cualquier sombra o amenaza de pérdida es suficiente para derrumbar la ilusión.

“Está loco de amor”
Si bien el investigador Arthur Aron, de la Universidad de Nueva York, sostiene que el enamoramiento puede durar hasta cuatro años, el reconocido psiquiatra Hagop Akiska asegura que “estar enamorado más de seis meses puede ser patológico”. Resulta que Akiska estudió personas enamoradas y encontró que sus niveles de serotonina (un neurotransmisor del sistema nervioso) eran similares a los de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo.

“Los celos fortalecen la relación”
La frase ‘si hay celos es porque hay amor’, es una falacia. Quien cree que ‘un poco de celos está bien’ porque demuestra interés, evidentemente no está recibiendo otras muestras de interés”, dice Luis Buero, autor del libro inédito “Cuando los celos te carcomen”.
Cuando los celos se vuelven repetitivos y la comedia se transforma en tragedia, aparecen los celos patológicos: “Son un síntoma que tiene dos caras: una de sentido, por ejemplo, los de la persona que de chica vivió el abandono de alguno de sus padres y ahora carga con esa marca como mochila identificatoria. La otra cara es la satisfacción pulsional del síntoma: el goce mortífero que deviene en sostener ese terror a la pérdida y, a la vez, ese vínculo donde el deseo y lo placentero se vuelven insatisfechos o imposibles. Los celos patológicos son autodestructivos, destructivos del otro y del vínculo. A la vez son una demanda de amor netamente infantil”, describe Buero.

“Amar es no pedir nada a cambio”
Existen más de 40 estudios que muestran que dar o hacer bien a los demás contribuyen a la felicidad, la salud e incluso a la longevidad. “Hay una forma de amor, que no está basada en una evaluación de las cualidades del amado, no se ve limitada por la reciprocidad y tampoco se vuelca hacia el resentimiento al ser rechazado”, contestó el estadounidense Stephen Post, profesor de Medicina Preventina y autor del libro “Los beneficios escondidos de ayudar”.
Y lo describe: “Se trata de la forma más pura de dar. Este es el amor libre de la ley de la reciprocidad, del apetito. Es un amor que considera que la alegría y la seguridad del amado son tan significativas como las propias (o incluso más) y, por ende, no necesita poseer, aferrarse o dominar. Este es el amor que suele existir entre grandes amigos, el que sienten los padres por sus hijos, el que vemos en los matrimonios exitosos”.
Este amor involucra a la hormona oxitocina, afecta a una parte del cerebro (circuito mesolímbico) y nos permite sentir alegría. “Por eso, tiende a estar asociada más con la tranquilidad y la confianza que con la pasión y lo salvaje”.
En 2008, una universidad de California estudió que cuando el cerebro segrega oxitocina, conocida también por tener un papel decisivo en el orgasmo, la generosidad aumenta hasta en un 80%.

“Es infiel porque no está enamorado”
“La infidelidad depende de muchos factores diferentes al enamoramiento. Como demuestran los estudios de la teoría del apego intergeneracional, ciertos patrones de conducta fiel o infiel podrían ser aprendidos en base a la historia familiar”, desmitifica Ibáñez.
En 2008, una investigación del Instituto Karolinska, de Suecia, indicó que la variante de un gen provocaría una mayor o menor aptitud hacia la vida en pareja, por lo que sus portadores serían más infieles. Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de la UBA, duda de que la clave de la fidelidad esté en los genes: “Esos estudios fueron hechos en animales, que tienen un sistema nervioso más primitivo. El ser humano es un ser social y cultural con capacidad de toma de decisiones a largo plazo, en el que, además de sus genes, intervienen su educación, sus creencias religiosas, sus obsesiones o sus represiones”.

“Un gran amor nunca se olvida”
El prestigioso neurobiólogo Antoine Bechara detectó un “conflicto cerebral”: aunque la relación haya terminado años atrás, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales, como palpitaciones o dolor de estómago al ver la foto de aquella persona o al sentir un olor que la evoque. La explicación es que una parte del cerebro llamada amígdala (el centro de la memoria emocional) fija con más intensidad las situaciones atípicas y desconocidas. Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese gran afecto, más reacciones –contra las que no podemos luchar–, va a seguir enviando.

“Primavera, el mes del amor”
Lo que la ciencia sabe es que el aumento de la temperatura, los días más largos y, la exposición a la luz solar aumentan los estímulos –especialmente los que entran por los ojos y por la nariz–, influyen en el erotismo y, previo paso por el Sistema Nervioso Central, provocarían una mayor predisposición a la erección y el deseo.

Articulo original para el Diario Clarín de: Gisele Sousa Dias


lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Neurochip sexual?


Los experimentos de ECP (estimulación cerebral profunda) han demostrado que se pueden colocar electrodos en zonas vinculadas al placer sexual (dopaminérgicas). Si es así ¿quiza el futuro nos depara neurochips imnplantados en el cerebro para curar determinadas patologías del ámbito de la sexología?

jueves, 9 de septiembre de 2010

Dimorfismo sexual animal


Cerebro y hormonas: Dimorfismo sexual animales
Cargado por raulespert. - Vídeos de ecología, sociedad, economía y sostenibilidad.

Existen diferencias estructurales en circuitos cerebrales asociados con conductas sexuales. Algunas de estas diferencias dimórficas correlacionan con sexo, preferencia sexual, o identidad de género. Se ha encontrado que el dimorfismo sexual en estos circuitos no es aparente hasta la pubertad. Esto implica que factores postnatales juegan un rol importante en el establecimiento de la naturaleza dimórfica en circuitos neurales que median conductas sexuales. El reto consiste en entender cuáles son algunos de estos factores a través del estudio de la fisiología de las neuronas que componen las regiones sexualmente dimórficas del cerebro. 

El cerebro femenino


Cerebro femenino: Louann Brizendine
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Si bien genéticamente somos distintos -las mujeres tienen cromosomas sexuales XX y los hombre, XY-, es importante recordar que todos tenemos, desde la concepción y hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. Después de la octava semana de vida fetal, los diminutos testículos del feto masculino empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que «impregnan» los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al tipo masculino. De esta manera, por ejemplo, el centro cerebral que denominamos técnicamente la zona del «impulso sexual» dobla su tamaño en el cerebro masculino. Al nacer, todos tenemos o bien circuitos masculinos o bien circuitos femeninos. Como el cerebro femenino no se ha visto expuesto a tanta testosterona, las niñas nacen con circuitos femeninos en los que algunas zonas son más grandes y otras más pequeñas que en el cerebro masculino.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Dimorfismo sexual cerebral: Antonio Guillamon


Dimorfismo sexual cerebral: Antonio Guillamon
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El dimorfismo sexual cerebral es la diferencia entre el macho y la hembra de una misma especie en su cerebro y las funciones que este hace. El dimorfismo sexual cerebral ha sido especialmente estudiado en humanos, donde se sabe que el cerebro del hombre es mayor que el de la mujer volumétricamente, así como que esa diferencia de volumen no produce diferencias en inteligencia. Las diferencias funcionales son difíciles de demostrar, ya que todo estudio cuenta con numerosas variables complejas que deben ser tenidas en cuenta, principalmente la influencia de la cultura. Se han encontrado diferencias anatómicas, químicas y funcionales entre el cerebro del hombre y el de la mujer, encontrándose estas variaciones en todo el órgano, en regiones que participan en el lenguaje, la memoria, las emociones, la visión, la audición y en la forma de guiarse para ir de un lugar a otro.

Homosexualidad: Conducta y cerebro (Dr Swaab)


Homosexualidad: Conducta y cerebro (D. Swaab)
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Existen diferencias estructurales en circuitos cerebrales asociados con conductas sexuales. Algunas de estas diferencias dimórficas correlacionan con sexo, preferencia sexual, o identidad de género. Se ha encontrado que el dimorfismo sexual en estos circuitos no es aparente hasta la pubertad. Esto implica que factores postnatales juegan un rol importante en el establecimiento de la naturaleza dimórfica en circuitos neurales que median conductas sexuales. El reto consiste en entender cuáles son algunos de estos factores a través del estudio de la fisiología de las neuronas que componen las regiones sexualmente dimórficas del cerebro. En el caso del NIHA-1, sin embargo, se ha determinado que en los hombres existen dos veces más células que en las mujeres. Incluso se ha determinado que tanto niños como niñas poseen el mismo número de células al nacer y que este número aumenta exponencialmente hasta los 4-5 años de edad.