Si bien existen pocos experimentos dirigidos a establecer las bases neuroquímicas del orgasmo, numerosos datos derivados del uso de fármacos (medicina, drogas, etc.) nos revela la participación del sistema dopaminérgico como disparador y serotonérgico como inhibidor de la respuesta del orgasmo. Estos datos derivados de la farmacología coinciden con los obtenidos por técnicas de de neuroimagen que muestran la activación de las neuronas dopaminérgicas del núcleo tegmental ventral y de sus terminales en el núcleo accumbens durante el orgasmo de mujeres y hombres.
Espacio creado con la finalidad de difundir contenidos, materiales, debates y experiencias de todo tipo sobre Sexología para alumnos y graduados de la Facultad de Psicología de la UNED. Es un espacio abierto para la reflexión y el dialogo con vistas a un futuro desempeño profesional como sexólogos y terapeutas sexuales. Sus contenidos hace que el acceso este reservado a mayores de 18 años y se espera que se haga de ellos un uso responsable con una finalidad formativa y profesional.
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jueves, 2 de octubre de 2014
viernes, 6 de junio de 2014
5 mitos sobre el sexo derrumbados por la neurociencia
Parecería que nos gusta tener todo debidamente ordenado: incluso el sexo debe tener unos ciertos rituales, nos debemos comportar de una forma en particular y las cosas que nos deben gustar son muy específicas. Si nos salimos de ahí, es un mundo nuevo y extraño, poco “normal”. Tenemos un montón de ideas sobre la sexualidad y el amor pero, también existen mitos y creencias. Pero parece que la ciencia gana una vez más… así que veamos estos mitos sobre el sexo desmentidos por la neurociencia.
1. Los hombres están programados para engañar
En primer lugar, si los hombres estuvieran genéticamente programados para engañar, las mujeres no se exaltarían cuando les son infieles. Además, hay que tener en cuenta que los genes no dirigen nuestro comportamiento sexual; sí puede predisponernos a ciertas actitudes, pero nuestros lóbulos frontales, encargados del juicio y la toma de decisiones, son los que tienen mayor peso en este caso.
2. El porno le gusta solo a los hombres
Lo cierto es que a nuestro cerebro parece gustarle el porno: ante una imagen sexual, la respuesta del cerebro es dos o tres veces más fuerte que con cualquier otro estímulo. Y esto no solo pasa en el cerebro de los hombres, también las mujeres lo hacen, aunque con algunas diferencias en las zonas de activación cerebral. Sin duda alguna, el gusto por el porno produce lo mismo en el cerebro de hombres y mujeres.
3. El amor y el odio son polos opuestos
Todo el mundo piensa que el amor y el odio son dos sentimientos opuestos. En los experimentos llevados a cabo con imágenes neuronales, se vio que cuando una persona sentía odio hacia algo, se iluminaban unas partes del cerebro, algunas de las cuales eran las mismas que las del amor.
4. Los hombres quieren sexo, las mujeres amor
Es una historia vieja como la humanidad misma: se nos ha hecho creer que hombres y mujeres quieren cosas diferentes. Sin embargo, el cerebro nos muestra que hay una gran variabilidad entre las personas independientemente de su sexo, es más: no hay diferencias en el cerebro en la parte relacionada al amor platónico. Además, hay encuestas que muestran que los hombres y las mujeres tienen las mismas razones para tener sexo esporádico.
5. El amor es una emoción
Muchas veces se cataloga al amor dentro del grupo de emociones, como el enojo o la sopresa; pero si has estado alguna vez enamorado sabrás que este sentimiento no es tan fugaz como los otros. Los neurocientíficos han descubierto que el amor es algo así como una “unidad” dentro del cerebro, como la que tenemos para la comida o el sexo. El amor romántico es una experiencia física muy fuerte que no solo permite que nos reproduzcamos, sino también que tengamos una mejor relación con nuestros pares, por lo que podría decirse que el amor es un aspecto evolutivo.
La neurociencia ha derrumbado algunos mitos sobre sexo, pero tú, ¿qué otros mitos y leyendas sobre este tema crees que existen?
Artículo escrito por: Lucia Vazquez – ojocientifico.com
viernes, 27 de julio de 2012
¿Por qué se ve a las mujeres como objetos sexuales?
El cerebro humano procesa de distinta forma las imágenes de hombres y mujeres:
a ellos se les ve como un todo, a ellas se les percibe "por partes",
revela una investigación en Estados Unidos.
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| Se percibe a los hombres como un todo y a las mujeres por partes. |
Esta tendencia a procesar las imágenes femeninas por partes, dice el estudio publicado en European Journal of Social Psychology (Revista Europea de Psicología Social), explica la inclinación a ver a las mujeres como objetos sexuales.
Y lo más sorprendente, afirman los científicos, es que no es sólo el cerebro de los hombres el que percibe de esta forma. También el de las mujeres se comporta así.
Los investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln creen que los hombres lo hacen porque están buscando parejas potenciales.
Y para las mujeres es una forma de compararse a sí mismas con "la competencia".
"Continuamente escuchamos que las mujeres son reducidas a sus partes corporales sexuales. Escuchamos sobre estos ejemplos en los medios de comunicación todo el tiempo", explica la profesora Sarah Gervais, la psicóloga que dirigió el estudio.
"Ahora podemos decir que no sólo los hombres lo hacen. Las mujeres también perciben a las mujeres de esta forma", agrega.
Procesamiento local
Se sabe que para procesar la información visual el cerebro utiliza distintas herramientas: puede percibir el objeto en su totalidad, el llamado procesamiento global, o como una colección de distintas partes, el procesamiento local.
El procesamiento global es utilizado principalmente cuando se trata de reconocer a personas.
Para ello el cerebro no se enfoca sólo en la forma de la nariz, por ejemplo, sino procesa el lugar donde la nariz se encuentra en relación con los ojos y la boca, es decir la cara como un todo.
El procesamiento local, por otra parte, se utiliza principalmente para reconocer objetos. Cuando el cerebro percibe una casa, por ejemplo, procesa sus partes: su puerta, sus ventanas, etc.
Tal como explican los investigadores, nuestro cerebro puede reconocer una casa mirando únicamente su puerta. Pero es poco probable que pueda reconocer a una persona mirando sólo un brazo o una pierna.
Para investigar si nuestro cerebro utiliza estos mismos procesos cognitivos en el reconocimiento de hombres y mujeres, la doctora Gervais y su equipo llevaron a cabo una serie de experimentos.
Los participantes, más de 220 hombres y mujeres, debían mirar una fotografía -no sexual- del cuerpo completo de un joven varón o mujer vestidos.
Después de una breve pausa se les mostraban dos nuevas fotografías juntas en la pantalla: una era una parte de la fotografía mostrada anteriormente, la otra también era una parte de la fotografía original pero con una leve modificación en un área corporal sexual, como los senos o la cintura.
Los participantes debían indicar rápidamente cuál de estas dos imágenes era la que habían visto previamente.
Los resultados mostraron que cuando se presentaban las fotografías de los hombres, los participantes utilizaban el procesamiento global, porque reconocían al individuo en la imagen que los presentaba como un todo, es decir, con el procesamiento global.
Pero cuando miraban las imágenes de mujeres, los participantes utilizan el procesamiento local porque reconocían a la mujer por sus partes individuales, es decir estaban poniendo más atención en las partes individuales del cuerpo.
Las imágenes mostradas, además, eran de individuos comunes y corrientes, lo cual revela que esta tendencia a "cosificar" a las mujeres ocurre con todas ellas, no sólo con quienes son "llamativas".
"Esto no es algo que sólo afecta a las supermodelos o a las estrellas porno" explica la doctora Gervais.
"El procesamiento local es la base de la forma como percibimos los objetos: las casas, los autos, etc.".
"Esto no es algo que sólo afecta a las supermodelos o a las estrellas porno" explica la doctora Gervais. "Pero con las personas no deberíamos hacer esto. No deberíamos descomponer a la gente en sus partes. Pero cuando se trata de las mujeres lo hacemos, lo cual es realmente sorprendente".
"Las mujeres son percibidas de la misma forma como vemos a los objetos", señala la investigadora.
Lo que sorprendió a los investigadores fue que independientemente del género, todos los participantes, hombres y mujeres, percibían a los hombres "globalmente" y a las mujeres "localmente".
"Esto puede tener distintos motivos. Los hombres lo hacen porque están buscando parejas potenciales, mientras que las mujeres lo hacen para compararse a sí mismas con las demás", dice la doctora Gervais.
Los investigadores esperan ahora llevar a cabo más estudios para encontrar formas de cambiar estos hábitos.
"Basados en estos hallazgos -dice Sarah Gervais- hay varias avenidas que podemos explorar".
viernes, 2 de marzo de 2012
Neuroquímica: Cerebro Enamorado
Hay por lo menos cuatro neurotransmisores u hormonas que pudieran modular de manera similar nuestra capacidad de sentir recompensa al estar con alguien y sentirnos enamorados, o al consumir una droga y sentirnos adictos. Estos son la oxitocina, la vasopresina, la dopamina y los opioides endógenos. Estos cuatro neurotransmisores actúan sobre los circuitos neurales involucrados en la recompensa, motivación, predicción y atención en animales y humanos. Así, entender la neuroquímica cerebral en los animales puede ayudarnos a entender los mecanismos básicos del enamoramiento y la adicción en nosotros.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Pequeña muerte: Secretos del orgasmo femenino visto desde el cerebro
La pequeña muerte es un término que se usa para referirse al periodo refractario que se experimenta después del orgasmo femenino. A lo largo del tiempo y las diversas culturas ha sido denominada con otros vocablos como muerte dulce o petite mort y específicamente hace alusión al momento en el cual algunas féminas sufren un desvanecimiento o pérdida de conciencia.
Aunque en la literatura y el cine se ha tratado este tema, aún existen muchas personas que se preguntan si realmente existe la pequeña muerte o es solo un mito. ¿Existe alguna evidencia desde el punto de vista científico que sustente la existencia de la pequeña muerte?
Si bien muchas personas se centran en el halo romántico de los orgasmos, lo cierto es que estos son un proceso fisiológico extremadamente complejo. El orgasmo femenino puede extenderse durante más de 30 segundos y en ocasiones alcanza hasta un minuto. En este periodo la mujer experimenta una serie de cambios fisiológicos muy fuertes como el aumento de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, las contracciones secuenciales de los músculos de diferentes zonas del cuerpo y la liberación de una enorme cantidad de hormonas como la oxitocina y la prolactina.
De hecho, el orgasmo es una sensación tan fuerte que algunos especialistas lo han descrito como: “una descarga explosiva de tensiones neuromusculares” o “un placer intenso que genera un estado alterado de la conciencia”. Así, no sería del todo extraño que, debido al esfuerzo al cual se somete nuestro organismo, algunas mujeres podrían perder la conciencia inmediatamente después de vivenciar el orgasmo.
Los especialistas afirman que el desvanecimiento postorgásmico en realidad se debe a una serie de cambios respiratorios particularmente fuertes que actúan contrayendo la aorta. Como consecuencia de esto, ocurre una hiperventilación (exceso de oxígeno en sangre) o tiene lugar una pequeñísima isquemia (falta de riego sanguíneo al cerebro).
Para arrojar nuevas luces sobre la pequeña muerte y el orgasmo femenino, recientemente se ha escaneado el cerebro de las mujeres mientras vivencian un orgasmo (creo que no se había realizado antes por limitaciones técnicas o quizás por falta de voluntarias). En este estudio se utilizó la tomografía por emisión de positrones en 12 mujeres sanas.
Al finalizar se halló que la estimulación sexual del clítoris aumenta significativamente la activación de las zonas de ambos hemisferios de la corteza primaria somatosensorial dorsal (zonas de la neocorteza). Sin embargo, al contrario de lo que se pensaba, el orgasmo provoca una disminución en la actividad de estas zonas neocorticales; particularmente en algunas regiones del lóbulo temporal (relacionado con el equilibrio por lo cual, quedan explicadas las pérdidas de equilibrio que sufren algunas mujeres inmediatamente después del orgasmo).
En resumen, esta investigación reafirma que durante el orgasmo femenino se evidencia una falta de riego sanguíneo al cerebro que sería la causante de: una conducta totalmente desinhibida, la pérdida de equilibrio, los mareos e incluso, la pérdida total de la conciencia.
Fuentes:
- Georgiadis, J. et. Al. (2006) Regional cerebral blood flow changes associated with clitorally induced orgasm in healthy women. European Journal of Neuroscience; 24(11): 3305–3316.
- Vaitl, D. et. Al. (2005) Psychobiology of Altered States of Consciousness. Psychological Bulletin; 131(1): 98-127.
- Keiser, S. (1953) The Psychoanalytic Quarterly. International Journal of Psycho-Analysis; 34: 353.
Publicado por Jennifer en Rincón de la Psicología
martes, 2 de agosto de 2011
Orgasmo femenino y cerebro
En 2005, Gert Holstege, de la Universidad de Groninga, luego de haber estudiado mediante escaneo cerebral a hombres y mujeres en el momento del orgasmo, llegó a la conclusión de que las mujeres no registran ninguna actividad emocional en ese instante.
Tal descubrimiento provocó verdadero asombro en los científicos al detectar que en ese momento amplias zonas del cerebro femenino tenían su actividad disminuida.
Las investigaciones sobre la sexualidad humana se iniciaron en la segunda década del siglo pasado, luego de descubrirse los estrógenos y la testosterona.
El orgasmo y el placer sexual no dependen sólo de las glándulas sino también de distintas influencias sobre el sistema nervioso y el cerebro, que son las que controlan la producción de hormonas y los órganos sexuales.
Los científicos creían que al producirse el orgasmo se activarían ciertas zonas del cerebro, pero al contrario, algunas regiones cerebrales permanecían paralizadas durante el climax.
La importancia del contacto físico y del estado anímico también es diferente en mujeres y hombres.
La razón quizás sea evolutiva y tenga que ver con la función reproductiva del varón, que puede eyacular con el simple contacto físico mientras que en la mujer el aspecto psíquico tiene más importancia.
Una mujer alcanza el climax con mayor facilidad si tiene confianza en su pareja y si se siente protegida.
El orgasmo en la mujer, desde el punto de vista biológico tendría la función de ayudar al semen a llegar a la matriz y favorecer la fecundación a través de las contracciones rítmicas musculares que se producen durante el climax femenino.
El orgasmo clitoriano fue considerado por Freud como una forma inmadura de satisfacción sexual, sin embargo, estudios recientes han puesto en duda esa teoría.
En 2005, Helen O'Connell, de la Universidad de Melbourne, descubrió que el tejido clitoriano continúa hasta ocho centímetros dentro de la vagina, de manera que durante el coito también es excitado por la estimulación vaginal.
Parece entonces no haber razones suficientes para distinguir entre orgasmo vaginal y clitoriano; sin embargo, Beverly Whipple y Barry R. Komisaruk, de la Universidad de Rutgers, en 2002, encontraron pruebas sobre esta diferenciación al descubrir que ambos orgasmos, clitoriano y vaginal, se transmiten por medio de diferentes vías nerviosas.
La ruta del orgasmo vaginal es directa al cerebro, a través del nervio vago, en cambio la senda del climax clitoriano pasa por la médula espinal antes de llegar al cerebro.
Esta hipótesis se constató mediante tomografías de emisión de positrones realizadas a cinco mujeres con parálisis debido a la sección transversal de la médula espinal, que no afectaba el nervio vago.
Esta observación de la actividad cerebral confirmó los hallazgos y en estas mujeres se comprobó un incremento de la actividad en el sistema límbico, que es el lugar del cerebro donde se elaboran las emociones.
Algunas de estas mujeres pueden experimentar orgasmos al acariciarles otras partes del cuerpo, como si la sensibilidad del clítoris también la tuvieran otras zonas.
La forma en que camina una mujer puede revelar su capacidad para experimentar un orgasmo vaginal, según investigaciones realizadas por Aurelie Nicolas, de la Universidad de Lovaina.
Los indicadores que permitían esta deducción fueron la longitud del paso y la movilidad de la columna vertebral, o sea el movimiento de la cadera.
Podría haber una razón biológica para que ello ocurra ya que algunas teorías psicológicas relacionan los trastornos funcionales sexuales con bloqueos musculares.
Aurelie Nicholas sostiene que la relajación muscular y los ejercicios respiratorios y de movimiento, pueden mejorar los trastornos del orgasmo femenino.
Fuente: “Mente y Cerebro”, Investigación y Ciencia, “Orgasmo y Cerebro”, Elisabeth Stachura, No.44/2010.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Dopamina y reproducción
La conducta reproductiva es después de la conducta de autopreservación la segunda en importancia en la jerarquía de motivación de los Sapiens. Pasar los propios genes a la siguiente generación es el objetivo de cualquier ser vivo y aunque no todos lo consiguen, podemos afirmar que desde el punto de vista teleológico es el objetivo final de la vida: la transmisión de los propios genes a la siguiente generación.
El único ser vivo que puede tener averías tanto en su instinto de preservación como en su motivación reproductiva es el ser humano, precisamente a partir de su enorme inteligencia o lo que es lo mismo a partir de su casi infinita capacidad simbólica que procede- no obstante- de su condición de ser inconcluso. Tan inconcluso que puede mediante su inteligencia acallar el propósito, la motivación esencial que debiera guiar su vida y que no obstante y aunque pueda electivamente quitarse la vida o no reproducirse el ser humano es victima de las mismas conspiraciones sociales que los animales sufren para sobrevivir o reproducirse. Nuestra sensación de libertad es pues discutible.
Lo que quiero decir es que aunque una persona decida quitarse la vida o no dejar descendencia, los motivos por los que va a poner en práctica esta conducta están condicionados, por las mismas leyes que en los animales fuerzan a todo lo contrario: preservar la vida y/o reproducirse. Se trata de motivaciones etológicas que proceden del rango y la afiliación (Stevens y Price 2000)
- Para reproducirse el hombre como el animal precisan alcanzar un determinado rango, resultar atractivo para una hembra, bien por su apariencia física, bien por su habilidad para construir madrigueras o por su estatus social. Es evidente que cualquiera que sea la razón un macho necesita resultar atractivo para una hembra si quiere reproducirse. Existe otra opción: el sexo forzado o violación que es seguro que no ha sido borrada del catálogo de posibilidades reproductivas de determinados machos.
- Además del rango social que de por si puede resultar en nuestra especie un poderoso atractor para las hembras es posible además obtener el beneficio de la reproducción desde un bajo rango, siempre y cuando se conserven ciertas habilidades afiliativas. He nombrado el “atractivo viril”, vinculado a ciertas conductas demostrativas de rango y también nombraré a un aspecto de la selección sexual: determinados machos pueden ser atractivos para las hembras no por su fuerza, vigor o habilidad para la caza, sino por el hecho de ser un buen padre, cantar canciones o bailar animosamente.
Pareciera como si la evolución hubiera diseminado varias posibilidades conductuales entre el patrimonio genético de la humanidad a fin de asegurar múltiples estrategias de apareamiento en función de aquellas tres posibilidades conductuales, afiliación (tasas reproductivas altas), desafiliación (tasas bajas) y conductas oscilantes que son precisamente los que tienen las tasas reproductivas más altas.
La promiscuidad es una estrategia evolutivamente estable, del mismo modo que la monogamia o la poligamia. Las tres son EEE (estrategias evolutivamente estables) en el sentido de Trivers. Lo que nos lleva a concluir que si el individuo border-line o limite existe es precisamente porque la promiscuidad sexual preserva su linaje, lo que es lo mismo que admitir que los síntomas que le aquejan: impulsividad, agresividad, vacío emocional, conducta errática, están probablemente determinados por los mismo genes que buscan en la promiscuidad su “inmortalidad” y que aunque hoy se hayan hecho inadaptativos no es en su cerebro donde cabe buscar el origen de la disadaptación sino en las formulas de vida a que deben acoplarse.
La vida de los Sapiens modernos, me refiero a la vida de los Sapiens opulentos no deja demasiado resquicio a las conductas de riesgo, de búsqueda o de exploración, más allá de algunas excursiones guiadas. Vivimos en ciudades invivibles y deshumanizadas, con demasiada población compartiendo unos recursos naturales cada vez más esquilmados. El mayor problema con el que se enfrentará el ser humano del futuro será la sobrepoblación relativa, en el sentido de que la mayor parte de la población se aglutinará alrededor de determinados círculos opulentos, lo que no hará sino agravar el problema del abastecimiento, después de esquilmar los recursos naturales disponibles. Pero no solamente la sobrepoblación resulta una amenaza en cuanto a la distribución de recursos alimentarios, energéticos o hídricos, sino la propia dinámica de los que se conoce en etología como hábitats densos.
Un hábitat denso es un ecosistema donde se dan cita múltiples especies. Sobrevivir en un hábitat denso tiene como resultado adaptarse a un ecosistema sobrepoblado donde la única forma de supervivencia es hacerse con un nicho ecológico. A este nicho ecológico se le conoce con el nombre de especialización. Especializarse en tareas distintas pero sinérgicas con el conjunto del sistema es la forma adaptativa que toma la vida en las formaciones coraliferas por ejemplo. Para el Sapiens que no tiene depredadores naturales y que ha terminado con todos sus competidores la agresión toma la forma de agresión intraespecifica y la especialización toma la forma de competencia intraespecifica y los nichos ecológicos toman la forma de “profesiones” o tareas especificas que sirven al conjunto de la comunidad. La progresiva necesidad de especialización corre pareja a la sobrepoblación de los hábitats densos que conocemos como ciudades, lo que es lo mismo que decir que las destrezas derivadas de la complejidad de estas especializaciones deja afuera a aquellas personas con deficiencias de aprendizaje vinculadas a la debilidad de su sistema dopaminérgico que son precisamente los que más se reproducen lo que nos lleva a la predicción de que estos hábitats densos que llamamos ciudades sobrepobladas son el nicho ecológico de las personalidades del cluster B (antisociales, histriónicos y limites), dado que son los que resultan más osados a la hora de emigrar pero donde no hacen sino desadaptarse más y más.
No estoy presentado un panorama desolador desde el punto vista del futurible práctico porque estoy convencido de que los sistemas naturales se autorregulan, es decir sólo pueden tolerar una cierta cantidad de individuos no especializados. Quizá sea esta la razón por la que este tipo de personas presentan una vida más corta, tengan más accidentes en función de sus conductas de riesgo y tiendan al suicidio con más frecuencia que la población general. Es muy posible que la evolución a través de un gen o un grupo de genes “cooperando entre si”, diseminara una estrategia conductual de individuos prescindibles con un estilo de vida presidido por el “vive deprisa y muere pronto” con dos objetivos fundamentales: presionar en el sentido de la oscilación entre conductas afiliativas y desafiliativas en función de las necesidades ambientales y presionar en la dirección de que este tipo de personas tuvieran una vida más corta como un medio de evitar que toda la población acabara por contener genes desafialiativos lo que podría resultar letal para la supervivencia de la especie.
En la siguiente tabla describo algunos parámetros conductuales relacionados con las conductas afiliativas y desafiliativas, siendo el Cluster B de la personalidad el que acumula mayor numero de individuos oscilantes , es decir, los que alternan conductas afiliativas y desafiliativas en una continua búsqueda y exploración de ambos modos.
Fuente original de donde lo hemos extraído:
martes, 16 de noviembre de 2010
Verdades y mentiras sobre el amor: Algunas investigaciones
Parecen frases vacías de contenido si no fuera porque la ciencia está estudiando los mecanismos del amor y la veracidad o falsedad de ellas.
Aquí, algunas de las frases que suelen asociarse al amor y su correlato científico.
“Fue amor a primera vista”
“Ciertamente, el ‘flechazo’ existe para la ciencia”, explica Agustín Ibáñez, investigador del CONICET y Director del laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias de INECO. “Sistemas de neurotransmisores que activan el circuito del placer (como la dopamina) pueden activarse rápidamente ante una persona que resulta atractiva, produciendo una sensación de bienestar y apego. Salvando las distancias, en el amor a primera vista interviene el sistema de recompensa, el mismo que se activa en las adicciones, y produce una sensación de placer no demorada. El atractivo físico, la fijación de la mirada, la simetría facial, la inteligencia en el hombre y la relación cintura-cadera y la edad en las mujeres actúan como inductores de la experiencia de flechazo”.
“No se puede vivir sin amor”
Es sabido que, a medida que crecemos, la ateroesclerosis –que puede producir infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV)–, aumenta. “Lo interesante es relacionar su progresión con la condición de pareja”, comienza Daniel López Rosetti, que es docente de psicofisiología, una rama de la medicina que estudia los fundamentos biológicos de las conductas emocionales.
“Una investigación publicada en el Journal of Psychosomatic Medicine (confirmada posteriormente) mostró que los hombres casados desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis que los solteros. Así interpretaron que la tranquilidad y la estabilidad emocional disminuían el nivel de estrés y generaban menor formación de ateroesclerosis”, explica. ¿Qué ocurre con las mujeres? “Se comprobó que quienes desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis eran quienes manifestaban vivir una relación de pareja feliz. Así, se interpretó que en los hombres importa más el status (‘estar casado’), mientras que en las mujeres es central que sea un vínculo satisfactorio”.
Otro estudio realizado entre más de 500 mil parejas formadas por mayores de 65 años mostró cuánto daña la salud la viudez: el riesgo de muerte aumentó hasta un 21% en los hombres que enviudaron y hasta el 17% en las mujeres.
“El amor es ciego”
Los estudios realizados a través de Resonancia Magnética Funcional por los ingleses Zeki y Bartels permiten observar qué regiones del cerebro se activan, por ejemplo, ante la foto del ser amado. Ellos “han mostrado que el amor romántico activa dos procesos cerebrales que favorecen la ‘ceguera’. Por un lado, las áreas que se asocian a la distancia social y a las emociones negativas (corteza prefrontal y áreas parieto-temporales) tienden a reducirse ante la observación de estímulos provenientes del ser amado. A la vez, se activan centros del placer y apego. Así, el enamoramiento parecería producir una fuerte gratificación y un ‘olvido’ de los aspectos negativos. Ello tal vez ayude a entender por qué cuando nos enamoramos experimentamos una sensación casi mística”, explica Ibáñez.
Otro estudio de Zeki mostró que algunas de las áreas que se activan en el enamoramiento también lo hacen ante el odio desmedido.
“La pasión no es amor”
“Una cosa es la pasión erótica y otra muy distinta es el amor pasional. La primera se refiere al intenso erotismo sexual, por lo que serán dichosas aquellas parejas que logren mantenerla a lo largo de los años”, distingue el psiquiatra y psicoanalista Pedro Horvat. “Sin embargo, el amor pasional incluye la idealización y la dependencia, de modo tal que la autoestima depende absolutamente del vínculo. De este modo, cualquier sombra o amenaza de pérdida es suficiente para derrumbar la ilusión.
“Está loco de amor”
Si bien el investigador Arthur Aron, de la Universidad de Nueva York, sostiene que el enamoramiento puede durar hasta cuatro años, el reconocido psiquiatra Hagop Akiska asegura que “estar enamorado más de seis meses puede ser patológico”. Resulta que Akiska estudió personas enamoradas y encontró que sus niveles de serotonina (un neurotransmisor del sistema nervioso) eran similares a los de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo.
“Los celos fortalecen la relación”
La frase ‘si hay celos es porque hay amor’, es una falacia. Quien cree que ‘un poco de celos está bien’ porque demuestra interés, evidentemente no está recibiendo otras muestras de interés”, dice Luis Buero, autor del libro inédito “Cuando los celos te carcomen”.
Cuando los celos se vuelven repetitivos y la comedia se transforma en tragedia, aparecen los celos patológicos: “Son un síntoma que tiene dos caras: una de sentido, por ejemplo, los de la persona que de chica vivió el abandono de alguno de sus padres y ahora carga con esa marca como mochila identificatoria. La otra cara es la satisfacción pulsional del síntoma: el goce mortífero que deviene en sostener ese terror a la pérdida y, a la vez, ese vínculo donde el deseo y lo placentero se vuelven insatisfechos o imposibles. Los celos patológicos son autodestructivos, destructivos del otro y del vínculo. A la vez son una demanda de amor netamente infantil”, describe Buero.
“Amar es no pedir nada a cambio”
Existen más de 40 estudios que muestran que dar o hacer bien a los demás contribuyen a la felicidad, la salud e incluso a la longevidad. “Hay una forma de amor, que no está basada en una evaluación de las cualidades del amado, no se ve limitada por la reciprocidad y tampoco se vuelca hacia el resentimiento al ser rechazado”, contestó el estadounidense Stephen Post, profesor de Medicina Preventina y autor del libro “Los beneficios escondidos de ayudar”.
Y lo describe: “Se trata de la forma más pura de dar. Este es el amor libre de la ley de la reciprocidad, del apetito. Es un amor que considera que la alegría y la seguridad del amado son tan significativas como las propias (o incluso más) y, por ende, no necesita poseer, aferrarse o dominar. Este es el amor que suele existir entre grandes amigos, el que sienten los padres por sus hijos, el que vemos en los matrimonios exitosos”.
Este amor involucra a la hormona oxitocina, afecta a una parte del cerebro (circuito mesolímbico) y nos permite sentir alegría. “Por eso, tiende a estar asociada más con la tranquilidad y la confianza que con la pasión y lo salvaje”.
En 2008, una universidad de California estudió que cuando el cerebro segrega oxitocina, conocida también por tener un papel decisivo en el orgasmo, la generosidad aumenta hasta en un 80%.
“Es infiel porque no está enamorado”
“La infidelidad depende de muchos factores diferentes al enamoramiento. Como demuestran los estudios de la teoría del apego intergeneracional, ciertos patrones de conducta fiel o infiel podrían ser aprendidos en base a la historia familiar”, desmitifica Ibáñez.
En 2008, una investigación del Instituto Karolinska, de Suecia, indicó que la variante de un gen provocaría una mayor o menor aptitud hacia la vida en pareja, por lo que sus portadores serían más infieles. Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de la UBA, duda de que la clave de la fidelidad esté en los genes: “Esos estudios fueron hechos en animales, que tienen un sistema nervioso más primitivo. El ser humano es un ser social y cultural con capacidad de toma de decisiones a largo plazo, en el que, además de sus genes, intervienen su educación, sus creencias religiosas, sus obsesiones o sus represiones”.
“Un gran amor nunca se olvida”
El prestigioso neurobiólogo Antoine Bechara detectó un “conflicto cerebral”: aunque la relación haya terminado años atrás, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales, como palpitaciones o dolor de estómago al ver la foto de aquella persona o al sentir un olor que la evoque. La explicación es que una parte del cerebro llamada amígdala (el centro de la memoria emocional) fija con más intensidad las situaciones atípicas y desconocidas. Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese gran afecto, más reacciones –contra las que no podemos luchar–, va a seguir enviando.
“Primavera, el mes del amor”
Lo que la ciencia sabe es que el aumento de la temperatura, los días más largos y, la exposición a la luz solar aumentan los estímulos –especialmente los que entran por los ojos y por la nariz–, influyen en el erotismo y, previo paso por el Sistema Nervioso Central, provocarían una mayor predisposición a la erección y el deseo.
Articulo original para el Diario Clarín de: Gisele Sousa Dias
lunes, 15 de noviembre de 2010
¿Neurochip sexual?
Cargado por raulespert. - Descubre más vídeos de ecología y sociedad.
Los experimentos de ECP (estimulación cerebral profunda) han demostrado que se pueden colocar electrodos en zonas vinculadas al placer sexual (dopaminérgicas). Si es así ¿quiza el futuro nos depara neurochips imnplantados en el cerebro para curar determinadas patologías del ámbito de la sexología?
sábado, 18 de septiembre de 2010
Sexo tántrico (Mula Bandha)
En esta figura nos aparece marcado en rojo la zona muscular que se trabaja en el ejercicio tántrico del Mula Bandha
Vista frontal con el esqueleto y la musculatura de la pelvis femenina que se trabaja en el ejercicio tántrico del Mula Bandha
Uno de los ejercicios de yoga tántrico más conocidos es el de la contracción de la musculatura pélvica y del perineo que es conocido como (Mula Bandha). Recordad lo que os hemos apuntado en entradas anteriores sobre la más que posible correspondencia entre los Chakras y centros neuronales implicados en la respuesta sexual. Sobre este tema hay que ser muy cuidadosos porque son dos acercamientos a una misma realidad desde dos posturas muy distintas y podemos caer en errores de importancia.
Lo que estamos defendiendo desde aquí, tan cuestionable y sujeto a discusión como se quiera, es que podemos utilizar los conocimientos empíricos de la practica del yoga tántrico para la sexología profesional porque están basados en experiencias reales y concretas que pueden ser de utilidad para mejorar las relaciones sexuales de la gente a la que tratamos como profesionales.
Desde luego que el tantra no es un conocimiento científico, tampoco se lo ha planteado o pretendido nunca, y como tal hemos de ser consecuentes con la formación que estamos adquiriendo en nuestra universidad ya sea en la carrera o en los postgrados.
Hay que tomar algunas cosas, o no tomarlas si es eso lo que creemos como más oportuno, para hacerlas pasar por unos conocimientos científicos sólidos acerca de la la fisiología de la musculatura y del funcionamiento del sistema nervioso humano implicado en la respuesta sexual humana de forma seria y riguroso.
No estaría de más para bien aplicarlos el tener o adquirir una buena cultura sobre la fisioterapia para no quedarnos tan solo en los aspectos psicológicos. La gran ventaja del tantra y de otros aspectos metafísicos que nos vienen de la India y de China es que al contrario de lo que solemos considerar los occidentales en estos campos no hay dualismo. No esta separada el alma del cuerpo, la experiencia metafísica es una experiencia corporal por lo que los datos empíricos y prácticos que nos proporcionan son más fácilmente asimilables a las demandas metodológicas de la moderna neurociencía y de allí viene su consideración actual.
El Tantra es la dimensión del sexo que se utiliza para expandir la conciencia, y no tiene como objetivos principales la reproducción o el mismo orgasmo.
La práctica tántrica puede ser sinónimo de sexo tranqulizante, y así puede por ejemplo utilizarse para aliviar el insomnio o incluso como agente curativo. Pero, en nuestra sociedad occidental esta dimensión es normalmente reprimida, por prejuicios culturales y condicionamientos sexuales que no nos permiten tener una actitud sana y libre hacia el sexo.
Entre esos prejucios, podemos mencionar los sentimientos de culpa que se sienten debido a que se piensa que algunos comportamientos son malos, enfermizos, anormales, o pecaminosos. Por otro lado, los condicionamientos son por ejemplo el hecho de que para tener una relación sexual, debemos estar en un momento perfecto, con todas las condiciones a favor, sin tensión, sin dolor de cabeza, y totalmente estables emocionalmente. Estas circunstancias perfectas casi nunca se dan, y cuando ocurre es cuando la gente se perimite experimentar en el sexo, para llegar al orgasmo, que se ve como el único fin, y por lo tanto lo más importante de la unión.
El problema con esto es que primero al restingir la posibilidad de hacer el amor a las circunstancias perfectas, casi nunca se puede, y además, se evita que el sexo sea la forma por la cual se alcance el equilibrio psíquico y físico que hemos perdido por el enfrentamiento diario con la vida.
Ahora bien, la expansión de la conciencia que busca el Tantra, se logra por efectos que el tacto tiene sobre los estados cerebrales y sobre la personalidad, y la experiencia sexual es ante todo -según el Tantra- una actividad donde se experimentan intensas sensaciones táctiles.
Por esta razón es que el camino hacia el despertar tántrico se inicia con el reconocimiento y la superación de los prejucios sexuales que nos reprimen, pero también se necesita de una total conciencia de los gónadas. Para lograrlo hay que aprender a contraer los esfínteres anal y uretral. Tal contracción se aprende con uno de los ejercicios tántricos que provienen de la tradición ancestral del Medio Oriente.
El ejercicio se denomina Mula Bandha, y es la contracción del perineo o pelvis que empieza en el esfínter anal y abarca lo genitales.
Para realizar este ejercicio hay que sentarse en posición erecta en cualquier postura que resulte cómoda, con las palmas de las manos sobre los muslos. Seguidamente, es necesario concentrarse en la región anal. Para ello, se debe tomar conciencia del piso o de la silla donde se está ubicado. Se pone presión sobre los glúteos, y luego se dirige la atención hacia el ano en sí.
A continuación, se inhala la mitad del aire que cabe en los pulmones, y se sostiene la respiración. Poco a poco, se procede a contraer el ano al máximo, y no debe soltarse la respiración.
En este punto, las mujeres deben extender la contracción del suelo pélvico desde el ano hasta que se produzca un tirón en los labios vaginales. Por su parte, el hombre debe hacer lo mismo hasta que sientaun tirón en sus testículos. Por último, se relaja la contracción pélvica totalmente, se aspira lentamente y se exhala suavemente.
El Mula Bandha tiene muchas ventajas que no sólo abarcan el ámbito sexual, sino que incluyen beneficios físicos como el alivio del prurito anal, la prevención de las hemorroides, y la estimulación del sistema urogenital. Además, en las mujeres reafirma los tejidos de las paredes vaginales y reduce la anorgasmia. En el caso de los hombres, reduce la incidencia de la eyaculación precoz y de la impotencia.
Pero de la misma manera, el Mula Bandha se considera un gran ejercicio de la práctica del Tantra, pues ayuda a despertar el primer chakra denominado Muladhara, que iniciará así el despertar del Kundalini.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
Sexo en el cerebro (RMf)
Sexo en el cerebro (RMf)
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Serge Stoléru, un neurocientífico francés llevó a cabo un estudio en el que él y sus colegas le mostraron una serie de películas eróticas a 15 voluntarios. Para registrar la actividad neural en los cerebros de los sujetos, los científicos les inyectaron trazadores radiactivos y observaron el comportamiento de su cerebro mediante un escaneo PET (las señales de los trazadores radiactivos se acumulan en las áreas donde las neuronas se vuelven activas, a causa de un aumento en la actividad sanguínea). Los investigadores encontraron que no es sólo una la parte del cerebro que se dedica a analizar la información relacionada con el sexo, sino que son muchas las regiones cerebrales involucradas las que influyen en la respuesta sexual.
Por ejemplo, no son los ojos los que le dicen al cerebro cuál es el tipo de persona que se ve atractiva, sino que es el cerebro el que instruye a los ojos sobre qué tipo de persona se ve sexualmente deseable.
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