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jueves, 17 de julio de 2014

Sobre la masturbación femenina




Todo lo que queda fuera de esta norma: homosexualidad, masturbación, sexo oral, anal, etc. Han sido relegadas históricamente al terreno de la patología, el trastorno o la perversión. Siento este uno de los dispositivos más potentes para convertir la sexualidad como algo prohibido, pecaminoso y desconocido. 

Aunque esta percepción, en algunas partes del mundo, ha cambiado bastante existen todavía vestigios de esta cultura “castradora de la sexualidad” como fuente de placer, salud y bienestar. En este sentido, la masturbación entendida como una práctica prohibida, pecaminosa y pervertida con el paso del tiempo ha adquirido un carácter más permisivo y más positivo, aunque también tiene sus sombras ya que sigue tratándose como una práctica de segundo orden, de la que no se habla demasiado (sobre todo en el caso de la masturbación femenina), existe mucho desconocimiento o directamente se trata como una práctica a la que se recurre cuando no existe una pareja. 

Además, al igual que pasa con otros muchos aspectos de la sexualidad, la consideración social y personal que hemos adquirido sobre la masturbación es diferente según sea masculina y femenina, siendo una práctica más censurada para mujeres que para hombres. El deseo y las necesidades sexuales de las mujeres han sido tradicionalmente invisibilidadas, rechazadas y censuradas. Aún en la actualidad es muy raro encontrar a chicas jóvenes que reconocen abiertamente que se masturban, no así los chicos jóvenes que por el contrario lo exhiben como algo no solo normal sino positivo. 

La educación y socialización de las mujeres y niñas sigue estando acompañada de mensajes sexistas que transmiten una imagen muy negativa de aquellas mujeres que se muestran sexualmente activas y disfrutan de su cuerpo y sexualidad. Estos mensajes machistas refuerzan el tratamiento de la sexualidad como algo tabú y negativo, resultando devastadores para el buen desarrollo del autoerotismo y el autoplacer de las mujeres. 

Por eso, frente a tanto prejuicio, mito y falsas creencias. Desde educación sexual queremos defender una imagen positiva de la masturbación que nos permita disfrutarla para aprovecharnos de sus beneficios, que los tiene y muchos. 

En concreto, a través de la masturbación, se fomenta que cada vez más mujeres se apropien de su cuerpo, tengan un mayor conocimiento de este y experimente con él. Aumentado su capacidad para el autodisfrute y el placer. Para ayudar queremos compartir algunas de las técnicas que las mujeres utilizan para masturbarse ofreciendo ideas y posibilidades para quien quiera probar. ¡Que lo disfrutéis! 

TÉCNICAS DE MASTURBACIÓN FEMENINA 

Existen tantas formas de masturbarse como personas, de manera que cualquier intento de enumerar las maneras o técnicas existentes en las que las mujeres podemos masturbarnos resultará algo limitado frente a la realidad tan diversa que existe, sin embargo vamos a intentaros daros algunas ideas. 

La estimulación del Clítoris y la vagina acariciando o frotando el clítoris y alrededores es la forma más popular de autoerotismo femenino. (El 78% de las mujeres teniendo en cuenta las cifras del Informe Hite). Generalmente se lleva a cabo con las manos, o con los dedos pero también con vibradores. Eso sí, existen infinidad de variantes en posturas, iintensidades y objetos usados. 

En este vídeo sobre masturbación femenina, realizado por tres alumnas de Grado de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos. 2011, nos muestran algunas de estas modalidades:

  • Estimulación clitoriana directa. 
  • Sobre los labios vaginales. 
  • Sobre la ropa. 
  • Con movimiento rotativo. 
  • Estimulación clitoriana con penetración vaginal intermitente. 
  • Estimulación con penetración vaginal continua. 
  • Estimulación con penetración vaginal al orgasmo. 
  • Estimulación palmar: talón en clítoris y dedos en vagina. 
  • Estimulación clitórico/vulvar tumbada sobre el vientre. 
  • Penetración vaginal acostada acostada sobre el vientre. 
  • Estimulación clitoriana empujando objeto suave. Se trata de frotarse con una almohada, cojín o bulto de ropa. Acostada y con el movimiento de tus caderas de forma que el objeto suave presione tu clítoris. 
  • En suspensión: empujando contra objeto. Por ejemplo el brazo de un sofá o cualquier otro mueble contra el que poder restregarse. 
  • Estimulación del punto G. La introducción de los dedos o de un dildo en la vagina puede ayudar a ubicarlo y estimularlo. 
  • Estimulación clitoriana con chorro de agua. Puedes seleccionar un chorro de la ducha y dirigirlo hacia tu clítoris dejando que caiga el agua incluso alternando con diferentes temperaturas. 
  • Estimulación anal. El ano es igualmente una zona muy sensible que puedes estimular usando los dedos o juguetes y con ayuda de lubricante para facilitar. 
  • Estimulación del clítoris, la vulva o cualquier otra parte de tu cuerpo con una pluma, un pincel o con tejidos u objetos de distintas texturas. 




miércoles, 8 de agosto de 2012

Trabajo del suelo pélvico como prevención de enfermedades y promoción del placer

El ejercicio activo con el suelo pélvico no es solo cosa de mujeres mayores y que han dado a luz. Debe trabajarse prematuramente para prevenir enfermedades importantes como la incontinencia urinaria y para promocionar ventajas importantes en la obtención de placer 


¿Qué es el suelo pélvico? 

Podríamos decir que el suelo pélvico es una red muscular que, principalmente tiene la función de sostén de diferentes órganos como pueden ser la vejiga, el recto o el útero, a los cuales mantiene en suspensión en contra de la fuerza de gravedad. Cuando esta red muscular está ejercitada, conseguimos que los órganos que sujeta estén en su posición. Sin embargo, cuando estos músculos no están tonificados, se produce cierta caida de los mismos que puede dar problemas y molestias. 


Complicaciones producidas por la falta de tonicidad del suelo pélvico 

En el caso de la mujer, la complicación más frecuente y conocida es la incontinencia urinaria, especialmente de esfuerzo. Pero puede existir también alteración en la lubricación vaginal así como disminución de la sensación orgásmica y prolapsos (salidas al exterior de órganos como la vejiga o el útero) En el varón se pueden producir complicaciones relacionadas con la erección. 

¿Cuándo se debe empezar a trabajar la musculatura pélvica? 

Aunque solemos escuchar que es recomendable ejercitar estos músculos tras el parto, es importante empezar a trabajarlos de manera precoz. El estilo de vida que existe actualmente en las sociedades occidentales y, el sedentarismo especialmente, hace que, incluso a edades tempranas, se presente cierta alteración del tono muscular. 

 
¿Cómo se trabaja el suelo pélvico? 
  • Ejercicios de Kegel: La manera más sencilla de trabajar sobre estos músculos es mediante los conocidos como "Ejercicios de Kegel". Estos, fueron creados por el Dr. Arnold Kegel para el fortalecimiento del suelo pélvico. Existen muchas maneras de realizarlos, pero todas ellas están basadas en la contracción y relajación del músculo pubococcígeo, que es el principal músculo del suelo pélvico. Una manera de comprobar que se está realizando bien el ejercicio es introduciendo las primeras veces uno o dos dedos en la vagina y contrayendo la musculatura pélvica hasta apretarlos. Otra forma consiste en, colocar dos dedos en la carne que queda situada entre la vagina y el ano ( o base de los testículos y ano en el caso del varón) estando en la posición tumbada, con las piernas flexionadas y realizando la contracción, sintiendo como el ano se eleva y observando un ligero movimiento de los dedos hacia nuestro cuerpo. En el movimiento de relajación, se debe observar un ligero movimiento de los dedos hacia la posición inicial. La técnica conocida de interrumpir el "chorro" de orina está desaconsejada, ya que favorece la aparición de infecciones urinarias. Una vez que se está familiarizado con el movimiento muscular, se puede realizar en cualquier momento y lugar. Es importante ser constante y alcanzar aproximadamente unas 200-300 repeticiones diarias, aunque inicialmente se puede empezar con un número más reducido de repeticiónes. 
  • Gimnasia abdominal hipopresiva: Introducida recientemente por Marcel Caufriez, mediante la cual se trabaja la musculatura pélvica así como la musculatura profunda del abdomen, la cual sujeta los órganos pélvicos y protege a la columna vertebral. Es importante practicarla bajo la supervisión de un profesional inicialmente para su correcta realización y alineamiento corporal. 
  • Bolas chinas: Este juguete erótico es en algunos casos un buen aliado para el trabajo del suelo pélvico. No obstante es recomendable una valoración de la musculatura pélvica para comprobar si, en cada caso particular está indicado o contraindicado. En el caso de utilización no es recomendable empezar con unas bolas chinas dobles. Se debe comenzar con una sola bola e ir incrementando paulatinamente el peso. En el mercado existen ya ciertas bolas que incluyen varios pesos para ir combinándolos a medida que se avanza en el entrenamiento. 
Otros aspectos que favorecen el mantenimiento de un buen tono muscular pélvico son el ejercicio activo, los orgasmos o maniobras preventivas como contraer la musculatura al toser, estornudar o reir a carcajadas. Un suelo pélvico bien entrenado nos ayudará a prevenir la incontinencia urinaria y nos potenciará y mejorará las condiciones físicas para mejorar el placer en muchas de las prácticas eróticas. 

Articulo original escrito por: Ruth Arriero de Paz Enfermera y sexóloga

lunes, 30 de abril de 2012

Japón: Onanismo femenino


La mayoría de las mujeres se masturba estimulando la zona del clítoris. Una cuarta parte de ellas suelen añadir también el estímulo vaginal introduciéndose sus dedos para incrementar la sensación placentera. Pero el estímulo exclusivo de la vagina para masturbarse es un procedimiento minoritario, a pesar de lo que muestran las películas pornográficas. Las mujeres suelen utilizar los dedos para masturbarse. Estimulando el clítoris indirectamente al frotarlo a través del prepucio del clítoris o, menos frecuentemente, estimulando directamente el glande del clítoris. Suelen lubricarse los dedos, sobre todo si estimulan directamente el glande del clítoris, bien introduciéndolos de vez en cuando en la vagina para extender su humedad al clítoris o, bien, mojándolos con su propia saliva. La gran mayoría de las mujeres se masturban acostadas, o en el baño, y con las piernas abiertas, un 10% lo hace boca abajo y las piernas más juntas o muy juntas.

martes, 20 de septiembre de 2011

Orgasmo mental femenino (Rmf)


Inicialmente en los trabajos del pionero Kinsey se describió al orgasmo únicamente según sus características a nivel fisiológico. Más adelante, el psicólogo Barry Komisaruk definió al orgasmo como una experiencia con múltiples características. En un libro publicado conjuntamente con dos colegas se describe a orgasmo como “la excitación máxima generada por la suma gradual de respuestas por parte de los receptores de sensibilidad del cuerpo combinada con fuerzas emocionales y cognitivas complejas”.Podemos suponer que estas fuerzas emocionales y cognitivas no operan de igual manera en el advenimiento de los orgasmos femenino y masculino. Resulta importante conocer las diferencias de género para entender el rol que cumple el orgasmo en nuestra sexualidad. En este video podemos apreciar la RMf de una mujer que experimenta un orgasmo real sin necesidad de tocarse ni ser tocada.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Pequeña muerte: Secretos del orgasmo femenino visto desde el cerebro

La pequeña muerte es un término que se usa para referirse al periodo refractario que se experimenta después del orgasmo femenino. A lo largo del tiempo y las diversas culturas ha sido denominada con otros vocablos como muerte dulce o petite mort y específicamente hace alusión al momento en el cual algunas féminas sufren un desvanecimiento o pérdida de conciencia.
Aunque en la literatura y el cine se ha tratado este tema, aún existen muchas personas que se preguntan si realmente existe la pequeña muerte o es solo un mito. ¿Existe alguna evidencia desde el punto de vista científico que sustente la existencia de la pequeña muerte?
Si bien muchas personas se centran en el halo romántico de los orgasmos, lo cierto es que estos son un proceso fisiológico extremadamente complejo. El orgasmo femenino puede extenderse durante más de 30 segundos y en ocasiones alcanza hasta un minuto. En este periodo la mujer experimenta una serie de cambios fisiológicos muy fuertes como el aumento de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, las contracciones secuenciales de los músculos de diferentes zonas del cuerpo y la liberación de una enorme cantidad de hormonas como la oxitocina y la prolactina.
De hecho, el orgasmo es una sensación tan fuerte que algunos especialistas lo han descrito como: “una descarga explosiva de tensiones neuromusculares” o “un placer intenso que genera un estado alterado de la conciencia”. Así, no sería del todo extraño que, debido al esfuerzo al cual se somete nuestro organismo, algunas mujeres podrían perder la conciencia inmediatamente después de vivenciar el orgasmo.
Los especialistas afirman que el desvanecimiento postorgásmico en realidad se debe a una serie de cambios respiratorios particularmente fuertes que actúan contrayendo la aorta. Como consecuencia de esto, ocurre una hiperventilación (exceso de oxígeno en sangre) o tiene lugar una pequeñísima isquemia (falta de riego sanguíneo al cerebro).
Para arrojar nuevas luces sobre la pequeña muerte y el orgasmo femenino, recientemente se ha escaneado el cerebro de las mujeres mientras vivencian un orgasmo (creo que no se había realizado antes por limitaciones técnicas o quizás por falta de voluntarias). En este estudio se utilizó la tomografía por emisión de positrones en 12 mujeres sanas.
Al finalizar se halló que la estimulación sexual del clítoris aumenta significativamente la activación de las zonas de ambos hemisferios de la corteza primaria somatosensorial dorsal (zonas de la neocorteza). Sin embargo, al contrario de lo que se pensaba, el orgasmo provoca una disminución en la actividad de estas zonas neocorticales; particularmente en algunas regiones del lóbulo temporal (relacionado con el equilibrio por lo cual, quedan explicadas las pérdidas de equilibrio que sufren algunas mujeres inmediatamente después del orgasmo).
En resumen, esta investigación reafirma que durante el orgasmo femenino se evidencia una falta de riego sanguíneo al cerebro que sería la causante de: una conducta totalmente desinhibida, la pérdida de equilibrio, los mareos e incluso, la pérdida total de la conciencia.

Fuentes:
  • Georgiadis, J. et. Al. (2006) Regional cerebral blood flow changes associated with clitorally induced orgasm in healthy women. European Journal of Neuroscience; 24(11): 3305–3316.
  • Vaitl, D. et. Al. (2005) Psychobiology of Altered States of Consciousness. Psychological Bulletin; 131(1): 98-127.
  • Keiser, S. (1953) The Psychoanalytic Quarterly. International Journal of Psycho-Analysis; 34: 353.

Publicado por Jennifer en Rincón de la Psicología

martes, 2 de agosto de 2011

Orgasmo femenino y cerebro

En 2005, Gert Holstege, de la Universidad de Groninga, luego de haber estudiado mediante escaneo cerebral a hombres y mujeres en el momento del orgasmo, llegó a la conclusión de que las mujeres no registran ninguna actividad emocional en ese instante.
Tal descubrimiento provocó verdadero asombro en los científicos al detectar que en ese momento amplias zonas del cerebro femenino tenían su actividad disminuida.
Las investigaciones sobre la sexualidad humana se iniciaron en la segunda década del siglo pasado, luego de descubrirse los estrógenos y la testosterona.
El orgasmo y el placer sexual no dependen sólo de las glándulas sino también de distintas influencias sobre el sistema nervioso y el cerebro, que son las que controlan la producción de hormonas y los órganos sexuales.
Los científicos creían que al producirse el orgasmo se activarían ciertas zonas del cerebro, pero al contrario, algunas regiones cerebrales permanecían paralizadas durante el climax.
La importancia del contacto físico y del estado anímico también es diferente en mujeres y hombres.
La razón quizás sea evolutiva y tenga que ver con la función reproductiva del varón, que puede eyacular con el simple contacto físico mientras que en la mujer el aspecto psíquico tiene más importancia.
Una mujer alcanza el climax con mayor facilidad si tiene confianza en su pareja y si se siente protegida.
El orgasmo en la mujer, desde el punto de vista biológico tendría la función de ayudar al semen a llegar a la matriz y favorecer la fecundación a través de las contracciones rítmicas musculares que se producen durante el climax femenino.
El orgasmo clitoriano fue considerado por Freud como una forma inmadura de satisfacción sexual, sin embargo, estudios recientes han puesto en duda esa teoría.
En 2005, Helen O'Connell, de la Universidad de Melbourne, descubrió que el tejido clitoriano continúa hasta ocho centímetros dentro de la vagina, de manera que durante el coito también es excitado por la estimulación vaginal.
Parece entonces no haber razones suficientes para distinguir entre orgasmo vaginal y clitoriano; sin embargo, Beverly Whipple y Barry R. Komisaruk, de la Universidad de Rutgers, en 2002, encontraron pruebas sobre esta diferenciación al descubrir que ambos orgasmos, clitoriano y vaginal, se transmiten por medio de diferentes vías nerviosas.
La ruta del orgasmo vaginal es directa al cerebro, a través del nervio vago, en cambio la senda del climax clitoriano pasa por la médula espinal antes de llegar al cerebro.
Esta hipótesis se constató mediante tomografías de emisión de positrones realizadas a cinco mujeres con parálisis debido a la sección transversal de la médula espinal, que no afectaba el nervio vago.
Esta observación de la actividad cerebral confirmó los hallazgos y en estas mujeres se comprobó un incremento de la actividad en el sistema límbico, que es el lugar del cerebro donde se elaboran las emociones.
Algunas de estas mujeres pueden experimentar orgasmos al acariciarles otras partes del cuerpo, como si la sensibilidad del clítoris también la tuvieran otras zonas.
La forma en que camina una mujer puede revelar su capacidad para experimentar un orgasmo vaginal, según investigaciones realizadas por Aurelie Nicolas, de la Universidad de Lovaina.
Los indicadores que permitían esta deducción fueron la longitud del paso y la movilidad de la columna vertebral, o sea el movimiento de la cadera.
Podría haber una razón biológica para que ello ocurra ya que algunas teorías psicológicas relacionan los trastornos funcionales sexuales con bloqueos musculares.
Aurelie Nicholas sostiene que la relajación muscular y los ejercicios respiratorios y de movimiento, pueden mejorar los trastornos del orgasmo femenino.

Fuente: “Mente y Cerebro”, Investigación y Ciencia, “Orgasmo y Cerebro”, Elisabeth Stachura, No.44/2010.

Fisiología del orgasmo femenino

Como lo he utilizado para contestar una pregunta que me han hecho en una entrada anterior y es una buena descripción por escrito de las respuestas fisiológicas asociadas al orgasmo femenino. Me parece que es buena idea republicar este texto en una entrada para que sea más sencilla de enlazar por los buscadores de internet.


Este tema es muy interesante de discutir en la medida que todo lo que involucra el orgasmo femenino es mucho más amplio que el orgasmo masculino y requiere un cuidado especial, pues cuestiones del tipo: orgasmo vaginal, orgasmo clitoriano, la dificultad que algunas mujeres tienen en llegar al orgasmo, los aspectos fisiológicos y emocionales del orgasmo, en fin, son temas de fundamental importancia.
Por lo tanto, el texto que sigue tiene como intención principal explicar un poco más, de forma clara y detallada, estas y otras cuestiones, para dar un enfoque más rico de informaciones fundamentales que aclaren los puntos importantes del orgasmo femenino y sus manifestaciones momentáneas.
La experiencia orgásmica femenina, además de ser más compleja que la del hombre, también posee una considerable diferencia: que después de haber llegado al orgasmo la mujer puede enseguida reiniciar un nuevo periodo excitatorio y eso le permite a la mujer tener orgasmos múltiples sucesivos. En el hombre esto no es posible, pues sabemos que necesita un periodo refractario (de descanso), para iniciar un nuevo periodo de excitación.
Algunas manifestaciones físicas del orgasmo comienzan con las contracciones de los órganos eréctiles en la plataforma orgásmica, en el tercio anterior de la vagina. Esta plataforma, formada involuntariamente por la vasocongestión local y por la miotonía, se contrae rítmicamente a medida que la tensión es liberada.
Las contracciones del rostro de la mujer expresan gratificantemente el aumento de la tensión miotónica en todo su cuerpo. Los músculos del cuello y los músculos largos de los brazos y de las piernas se contraen, en espasmos involuntarios. Durante el coito en posición supina, las manos y los pies de la mujer pueden sujetar voluntariamente al compañero, y en la ausencia de este interés o de esta oportunidad durante el coito, o en respuesta solitaria a las técnicas automanipuladoras, las extremidades pueden reflejar involuntariamente el espasmo corporal. Los músculos estriados del abdomen y las nalgas, son contraídos voluntariamente por la mujer en un esfuerzo consciente para elevar las tensiones sexuales y pasar lo máximo de esta fase para la obtención del orgasmo.
El rubor sexual alcanza mayor distribución en el momento de la expresión orgásmica. Tras la experiencia orgásmica, el rubor sexual desaparece más rápido que en la fase de la tensión erótica.
El clítoris, las glándulas de Bartholin, los grandes y pequeños labios, son órganos eréctiles para los cuales ninguna reacción fisiológica específica, en el nivel de la fase orgásmica de la tensión sexual, fue establecida.
Desde el punto de vista cardiorespiratorio, el orgasmo es reflejado por hiperventilación, con frecuencias respiratorias a más de 40 por minuto. La taquicardia es un acompañamiento constante de la experiencia orgásmica, con índices cardíacos que van de 110 a más de 180 pulsaciones por minuto. La hipertensión es también una constante.
La fisiología fundamental de la respuesta orgásmica es la misma, sea el modo de estímulo heterosexual, coito artificial o mecánico, acción automanipulatoria sobre el área clitórica, los senos o cualquier otra zona erógena seleccionada. El orgasmo resultante de fantasías eróticas también produce los mismos tipos básicos de respuestas fisiológicas.

Adriana Sommer
Sexóloga

sábado, 14 de mayo de 2011

El Punto G


El punto de Gräfenberg, más conocido como punto G —llamado así en honor de su descubridor, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg—, es una pequeña zona del área genital de las mujeres localizada detrás del pubis y alrededor de la uretra. Es la uretra esponjosa o parte de ella, donde se encuentran las glándulas de Skene y puede provocar altos niveles de excitación sexual y fuertes orgasmos. El término fue acuñado en 1981 por los doctores John Perry y Beverly Whipple. En 2008, la revista Journal of Sexual Medicine publicó los resultados de un estudio realizado por la Universidad de Aquila que afirmaba que se podría determinar la presencia del punto G mediante una exploración de ultrasonido.

martes, 1 de febrero de 2011

"Los secretos de la sexualidad femenina"


Autor BUSS, DAVID M. y MESTON, CINDY
ISBN 9788466641470
Año Edición 2010
Páginas 384
Encuadernación Tela
Idioma Español
Precio 20,00 €uros




Sinopsis

¿Alguna vez has practicado sexo por pena y te sigues preguntando por qué? Why Women Have Sex muestra a las claras toda la verdad sobre el deseo femenino y cómo a veces éste está relacionado con la venganza, las ganas de impresionar a los amigos o la obligación, el ansia de tener un contacto directo con Dios, el odio o el aburrimiento. Un recorrido global por la sexualidad femenina, que abarca el placer, la experiencia, la salud psicológica, el estatus, el poder sobre el hombre, el vínculo amoroso, la rivalidad sexual, el lado oscuro del sexo y la reproducción.

martes, 25 de enero de 2011

Sexualidad femenina: Anatomía y Fisiologí


También conocido como aparato genital o aparato reproductor está compuesto por un conjunto de órganos que formando una estructura tubular, comunica una cavidad serosa interna con el exterior.
Los genitales femeninos comparten el canal de la uretra con el aparato urinario, formando parte del aparato genitourinario. Los genitales femeninos poseen dos funciones principales:
Permite la entrada de los espermatozoides o semen en la vagina haciendo posible la fecundación del óvulo y su posterior anidación, lo que se conoce como embarazo.
Proteger a los órganos genitales internos de posibles infecciones por microorganismos patógenos portadores de enfermedades.
Puesto que como decíamos el aparato genital femenino posee un orificio que comunica los órganos internos con el exterior, los agentes infecciosos pueden penetrar produciendo infecciones ginecológicas o enfermedades de transmisión sexual (ETS). Estas enfermedades se suelen transmitir durante el coito.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El clítoris


El clítoris es el órgano eréctil que se encuentra en la parte superior de la vulva de la mujer. Etimológicamente clítoris en latín significa Llave.
Está unido a los labios menores y recubierto parcialmente por éstos. De hecho, habitualmente son sólo visibles el capuchón y el glande del clítoris, que se hallan en la parte superior de los labios menores, y que forman apenas una décima parte del volumen total del clítoris.
Cuando las células de la cara interna del prepucio del clítoris se descaman y hacen la degeneración grasa que les caracteriza, forman el esmegma, como en el caso masculino. La higiene habitual impide que éste se acumule. Si lo hiciera, produciría irritaciones y adherencias, como sucede, de hecho, en los casos de fimosis del clítoris.
En él se concentran los nervios que producen placer sexual en la mujer. En efecto, este órgano no tiene otra función conocida hasta el momento que la de causar placer de tipo sexual a la mujer, por lo que en algunas sociedades del continente africano se practica la mutilación sexual de las mujeres: la ablación de clítoris consiste en su mutilación antes de que las jóvenes lleguen a tener la menstruación para tratar de impedir que conozcan el placer sexual.
El clítoris en toda su longitud puede llegar a tener un tamaño de 10 a 13 cm, mientras que el glande clitoriano mide entre 3 y 4 mm de ancho y 4 y 5 mm de largo (en estado de reposo) mientras en erección puede alcanzar los 1 a 1.5 cm de longitud en la mujer promedio. La parte visible del clítoris es el glande y es extremadamente sensible a la estimulación directa en la mayoría de mujeres, prefiriendo la estimulación indirecta a través del prepucio o capuchón clitoriano, el glande constituye solo la octava parte de todo el clítoris. El clítoris está formado por los mismos tejidos del pene y, en su mayor parte, funciona igual que este. La única diferencia importante entre los dos, es que la uretra de la mujer no pasa a través del cuerpo del clítoris.
El clítoris tiene tres porciones: el glande, el cuerpo y las raíces. Las tres estructuras miden en conjunto 10 a 13 cm promedio, lo cual es una sorpresa para la mayoría de las personas que desconocen ésto, lo que pasa es que, casi todo el clítoris está oculto y sólo una pequeña porción del glande es visible.
Glande: Es la única porción visible del clítoris y tiene muchas terminaciones nerviosas que lo hace sumamente sensible. Es la estructura del organismo que tiene más terminaciones nerviosas, al punto que duplica las que tiene el  glande del pene y más que la lengua y la punta de los dedos. En algunas mujeres el estímulo clitoridiano directo es doloroso y algunas no toleran ninguna forma de estímulo porque experimentan dolor, aún cuando sea tocado indirectamente, de allí que el glande está protegido por el prepucio. Durante el orgasmo es cuando más sensible se pone y por eso se retrae y se esconde debajo del capuchón del clítoris, para evitar el contacto directo. El tamaño medio del glande del clítoris, cuando no está erecto, es de unos 4 a 5 mm, pero varía entre 1 a 1,5 cm durante la relación sexual.
Cuerpo: Está formado por dos estructuras llamadas cuerpos cavernosos, que están unidos y parecen como una sola estructura. Tienen forma cilíndrica y su interior es como una esponja que se llena de sangre durante el estímulo sexual, al igual que lo hacen los cuerpos cavernosos del pene. El cuerpo del clítoris se puede palpar durante la excitación sexual como un cordón, cubierto por piel, que se encuentra por debajo del hueso púbico. La longitud del cuerpo del clítoris varía entre 4 y 5 cm.
Raíces: Los dos cilindros que forman el cuerpo del clítoris, al llegar al hueso púbico se separan y amoldan a la forma de los huesos pelvianos, formando una "V" invertida. La longitud de las raíces del clítoris puede llegar a medir hasta 6 a 7 cm.
Casi todas las mujeres tienen el glande del clítoris pequeño, pero en contadas excepciones puede haber un crecimiento exagerado llamado “clitoromegalia”. En el momento de la excitación sexual, los cuerpos esponjosos del clítoris se llenan de sangre y puede llegar a tener un aspecto similar al de un pene pequeño.
Puede estar asociado a problemas endocrinos de las glándulas suprarrenales o bien, puede tener un origen congénito. Es una situación incómoda para la mujer, que siente que tiene un pene en vez de un clítoris.
En el desarrollo embrionario, hay una fase en que ambos sexos son indistinguibles. El desarrollo del clítoris y los órganos sexuales externos de la mujer comienzan a partir de la 7ª semana de la vida embrionaria. El clítoris se desarrollará a partir del tubérculo genital análogo al glande del hombre.
En fases muy tempranas, el clítoris realmente parece un pequeño pene, pero, gracias a la acción de las hormonas maternas, adquiere su localización —anterior a la uretra— y tamaño, más pequeño que en el varón. Una malformación relativamente común es la masculinización de los órganos sexuales femeninos externos, y en especial el clítoris, que se vuelve de un tamaño mayor.

La fuerte unión de la parte superior de los labios menores con el clítoris, hace que el movimiento de penetración del pene mueva los labios y, de esta manera, se estimula el clítoris.
Para un 20-30% de mujeres, este estímulo es suficiente para producir un orgasmo, cuando se combina con las sensaciones causadas por el pene, acariciando las paredes vaginales durante los movimientos de empuje.
Otro 20-30% alcanzan el orgasmo con la penetración, pero necesita estímulos clitoridianos simultáneos, el resto sólo lo logran con manipulación del clítoris o del capuchón del clítoris; o sea que, un 70 a 80% de las mujeres necesitan un estímulo del clítoris para lograr el orgasmo.
Hay muchos hombres, que desconocen esta excesiva sensibilidad por lo que les gusta estimular el clítoris en forma directa, cuando a la mayoría de las mujeres le gusta la estimulación indirecta, sobre el capuchón que cubre el cuerpo del clítoris. La mayoría de las mujeres se masturban estimulando la zona del clítoris, cuidando que se mantenga lubricado.
El término clítoris procede del griego antiguo κλειτορίς (kleitorís), que fue reintroducido sin cambios en el Renacimiento. El primer médico antiguo en haberlo nombrado fue Rufo de Éfeso (siglos I-II d. C.). Además, se sabe que en griego existía un verbo derivado: κλειτοριάζω (kleitoriázō), que significaba "acariciar(se) el clítoris para producir placer".
La literatura médica moderna menciona por primera vez la existencia del clítoris hacia el siglo XVI, aunque hay disputas sobre el momento exacto. Renaldo Columbus (también conocido como Mateo Realdo Colombo) fue un profesor de cirugía en la Universidad de Padua, en Italia, y publicó en 1559 un libro, llamado De re anatomica, en el que describió "la sede del placer femenino". Columbus concluyó que "como nadie ha descubierto estos detalles y su propósito, si se permite que le dé nombres a cosas que descubro, debería ser llamado 'el amor o dulzura de Venus'."
La aseveración de Columbus fue rechazada por su sucesor en la universidad, Gabriele Falloppio (descubridor de las trompas de Falopio, actualmente denominadas tubas uterinas), que se adjudicó el ser el primero en descubrir el clítoris. En el siglo XVII, el anatomista holandés Caspar Bartholin (véase glándulas de Bartolino) rechazó ambas pretensiones, diciendo que el clítoris ya era ampliamente conocido por la ciencia médica desde el siglo II.
Durante la época victoriana del siglo XIX, las mujeres que padecían de problemas uterinos, hormonales o emocionales eran diagnosticadas con una supuesta enfermedad llamada histeria femenina, la cual no tenía remedio y solo podía ser aminorada por medio de masajes de clítoris (equivalentes a lo que hoy en día reconocemos como masturbación). Los médicos manipulaban la vulva de la "paciente" hasta que esta alcanzaba el orgasmo, momento en que se aplacaban los síntomas de su mal. La lista de síntomas asociados con este mal era tan larga que llegó un momento en que el número de casos se convirtió en una epidemia; casi cualquier dolencia leve podía servir para diagnosticar histeria. Cabe notar que muchos de esos síntomas -por ejemplo la pesadez abdominal, la "lubricación vaginal excesiva" y la conducta lujuriosa- serían reconocidos hoy en día como indicios de frustración sexual.
El famoso ginecólogo William Masters y la trabajadora social Virginia Johnson (conocidos popularmente por sus dos apellidos juntos: Masters & Johnson) son considerados pioneros del estudio de la respuesta sexual humana; ambos efectuaron extensos estudios sobre el clítoris.
En los años 1970 la palabra clítoris era considerada ofensiva en los medios de comunicación estadounidenses, pero en los últimos años ha desaparecido de la lista de palabras tabú. Uno de los logros más importantes de la sexología científica es poner de relieve el importante papel que tiene el clítoris en la satisfacción sexual de la mujer y las relaciones sexuales en su conjunto.

El cerebro femenino


Cerebro femenino: Louann Brizendine
Cargado por raulespert. - Vídeos sociales y ecológicos.

Si bien genéticamente somos distintos -las mujeres tienen cromosomas sexuales XX y los hombre, XY-, es importante recordar que todos tenemos, desde la concepción y hasta las ocho semanas de vida fetal, circuitos cerebrales de tipo femenino. Después de la octava semana de vida fetal, los diminutos testículos del feto masculino empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona con las que «impregnan» los circuitos cerebrales y los transforman del tipo femenino al tipo masculino. De esta manera, por ejemplo, el centro cerebral que denominamos técnicamente la zona del «impulso sexual» dobla su tamaño en el cerebro masculino. Al nacer, todos tenemos o bien circuitos masculinos o bien circuitos femeninos. Como el cerebro femenino no se ha visto expuesto a tanta testosterona, las niñas nacen con circuitos femeninos en los que algunas zonas son más grandes y otras más pequeñas que en el cerebro masculino.

lunes, 30 de agosto de 2010

El Orgasmo Femenino



Uno de los temas que más interés suele tener cuando hablamos de sexo es el del orgasmo femenino, que aquí os ofrecemos incluyendo dos vídeos sobre un documental que lo trata con rigor y un gráfico explicativo sobre los procesos neurológicos que se producen en el sistema nervioso de la mujer que lo experimenta. Así como una articulo revisado y resumido de especialistas en el tema.



¿Qué es el orgasmo?
El orgasmo es la culminación del placer sexual. Es una explosión de sensaciones muy placenteras, así como la liberación de la tensión acumulada durante la práctica sexual que se esté realizando. Su duración es muy variable entre personas y en la misma persona y depende de la excitación del momento.
Existen, paradójicamente, dos ideas populares muy extendidas en relación a las mujeres y su posibilidad de alcanzar el orgasmo. Por una parte, y durante mucho tiempo, se ha considerado que el hombre podía tener un orgasmo mucho más fácilmente que una mujer, y que en muchos casos las mujeres eran anorgásmicas (sin orgasmos).
Sin embargo, últimamente los libros, las películas y, sobre todo, las revistas para mujeres y adolescentes pintan un panorama muy diferente en el que las mujeres de hoy son apasionadas, deseosas y orgásmicas sin ningún esfuerzo. Así que para las mujeres que no son todas estas cosas, que son la gran mayoría, este tipo de retrato de los medios es, en el mejor de los casos, inútil, y en el peor, doloroso y perjudicial. En realidad, las adolescentes y las chicas de veintitantos de hoy día tienden a creer que les pasa algo, o incluso que son frígidas, si no pueden llegar al clímax cuando lo desean. Pero no es así. De hecho, la mayoría son completamente normales.
El problema durante muchos años ha sido el desconocimiento de la sexualidad femenina por los especialistas y por las propias mujeres, que culturalmente no habían sido educadas en el placer propio y en la autoexploración de su cuerpo. Conforme se ha avanzado en las investigaciones sexológicas y en la emancipación del género femenino, hemos asistido en unas pocas generaciones a una evolución desde la negación de su sexualidad a la exaltación y a la multiorgasmia.
Los resultados de diferentes encuestas han destapado la vida sexual de las mujeres. Así que ahora sabemos que prácticamente todas ellas pueden llegar al clímax y, de hecho, tener múltiples orgasmos si las circunstancias de su vida son adecuadas. Y estas circunstancias incluyen, por ejemplo, tener una pareja afectuosa y comprensiva que esté informada sobre el sexo y que utilice esa información para ayudar a la mujer a relajarse y llegar al orgasmo.

¿Cómo alcanzan las mujeres el orgasmo?
El orgasmo es una respuesta mucho más automática para el hombre que para la mujer. Parece que el instinto sexual masculino no va necesariamente unido a los sentimientos de amor y romanticismo. Por el contrario, mujeres de todas las edades piensan que su confianza y competencia sexual surgen en un clima de aprecio y profundo cariño.
Hoy en día hay chicas jóvenes que comienzan a practicar el sexo sin compromisos ni complicaciones, tal y como lo hacen los chicos. Muchas chicas jóvenes están preocupadas por su falta de capacidad para llegar al clímax. Sin embargo el hecho es que, a diferencia de los hombres, la mayoría de las mujeres tienen que aprender a alcanzar el orgasmo.
Ciertas investigaciones muestran que la mayoría de las chicas jóvenes no son capaces de llegar al clímax hasta que ha pasado un tiempo considerable desde que comienzan la actividad sexual. Además, cuando llegan al orgasmo por primera vez, lo hacen de distintas formas. En una encuesta realizada se descubrió que:
  • El 47% llegó al orgasmo por primera vez con la masturbación 
  • El 32% con una relación sexual 
  • El 20% con caricias 
  • El 1% durmiendo. 
¿Cómo es el orgasmo femenino?
Durante mucho tiempo se ha diferenciado dos tipo de orgasmos en la mujer, el que se alcanza por estimulación del clítoris y el que se alcanza por estimulación vaginal.
Los expertos ya no piensan así. Y, en la actualidad, muchos expertos en sexo y muchas mujeres normales afirman que realmente no distinguen entre un orgasmo vaginal y uno clitoriano.
La mayoría de las mujeres necesitan una estimulación clitoriana para llegar al orgasmo, lo que es aplicable ya estén realizando juegos amorosos o teniendo una relación sexual. En una investigación americana más del 90% de las mujeres participantes eran capaces de tener un orgasmo por estimulación del clítoris.
Por otra parte, muchas mujeres creen que pueden llegar al orgasmo mediante la relación sexual sin estimulación manual del clítoris y afirman que es la misma vagina la que provoca el orgasmo. Sin embargo, muchos expertos en sexo consideran que, durante la relación, el clítoris se estimula de alguna forma al ser empujado o frotado por el torso del pene.
Algunas mujeres sienten un tipo particular de orgasmo cuando se estimula una parte de la pared vaginal delantera (denominada punto G), afirmando incluso que tienen cierta eyaculación. Por tanto, estamos ante la posibilidad de que la mujer pueda tener tres tipos de orgasmos: el orgasmo por frotamiento vaginal, el que se origina en el clítoris y el de estimulación del punto G.
Realmente no importa si existen o no distintos tipos de orgasmos. Lo importante es que la mujer debería tener orgasmos buenos y seguros cuando los desee y que los debería disfrutar al máximo.


Mitos más comunes acerca del orgasmo femenino.
Uno de los mitos más comunes de la sexualidad es aquel que dice que “las mujeres suelen fingir un orgasmo tan bien, que nunca podrás diferenciarlo de uno verdadero”. Lo primero es verdad (fingen muy bien), pero lo segundo (reconocerlo) es absolutamente factible.
Es fundamental antes de abordar estas claves, entender que todas las mujeres son distintas. Sus tiempos y la manera de obtener placer son personales y particulares de cada una. A tal punto, que muchas veces una misma mujer puede sorprender con reacciones que hasta entonces no había experimentado.
Cuatro son los aspectos a tener en cuenta para discriminar el orgasmo femenino:
  • Miotononía: es la rigidez que se produce en las extremidades. Se observa en el rostro, en las piernas, se crispan los dedos de sus manos. Algunos varones suelen confundir estas reacciones con dolor provocado por la penetración.
  • Rubor Sexual: la mayor irrigación sanguínea y un aumento en la temperatura corporal, provocan al momento del orgasmo un súbito acaloramiento que termina en mejillas sonrojadas, senos, abdomen y otras partes del cuerpo.
  • Eyaculación: algunas mujeres al momento del orgasmo expelen un líquido semi viscoso desde su vagina conocido como “eyaculación femenina“. No es un síntoma común a todas las mujeres.
  • Contracción muscular involuntaria. Necesidad de arquear su espalda, erguir su cuello o extender sus brazos.
¿Cómo conseguir el orgasmo, si tiene problemas?
En la actualidad, la mayoría de los sexólogos creen que si una mujer no puede llegar al clímax (o le cuesta trabajo conseguirlo), es conveniente comenzar a practicar en solitario.
Esto puede parecer obvio, pero muchas mujeres, incluso hoy en día, se siente muy reprimidas con la masturbación y no pueden evitar sentir que es algo que no deben hacer. Pero la realidad es que la masturbación ayuda a saber exactamente qué presiones y ritmos son necesarios para llegar al orgasmo. En especial, la mujer ha de explorar su propio cuerpo para descubrir con exactitud cómo estimular el clítoris.
Sin embargo, es importante que si utiliza la masturbación como ayuda para aprender sobre el orgasmo, siempre debe hacerlo cuando esté en un sitio acogedor, cómoda, relajada y, sobre todo, sola y sin posibilidades de que la molesten. Aprender a amar su propio cuerpo debería ser una experiencia deliciosa.
Una vez que haya aprendido cómo llegar al clímax fácilmente, puede enseñarle a su pareja exactamente lo que necesita para conseguirlo.
Por supuesto, esto puede resultar embarazoso al principio, pero es importante que aprenda a expresar sus sentimientos y también a comunicar cómo le gusta que toquen su cuerpo. Cuando no encuentre las palabras, utilice las caricias. Pero intente también crear un vocabulario que sea fácil de utilizar con su pareja. La vida sexual de muchas parejas falla sencillamente porque no tienen el lenguaje adecuado.
Para algunas mujeres resulta mucho más fácil llegar al orgasmo con la ayuda de un vibrador. Pero para muchas no es fácil encontrar la oportunidad de adquirir uno. Para ello deberían dirigirse a una tienda especializada, sola, en compañía de su pareja o de una amiga íntima, y si no quiere ir a una tienda de este tipo o no existe una cerca de donde reside, puede comprar uno por correo o por Internet.

Consideraciones sobre el orgasmo femenino
A muchas mujeres, igual que a muchos hombres, les gustaría poder alcanzar un orgasmo simultáneo con su pareja. En realidad, el orgasmo simultáneo no es muy frecuente. Diversas encuestas han descubierto que la mayoría de las parejas en muy pocas ocasiones llegan al orgasmo exactamente al mismo tiempo. Sin embargo, cuando sucede es algo realmente agradable. Se puede conseguir si el hombre tiene un buen control de su propio orgasmo y si tiene habilidad para utilizar los dedos durante la relación para que la mujer llegue al orgasmo justo en el mismo momento que él.
Con respecto a los orgasmos múltiples, hasta hace pocos años los especialistas creían que sólo una pequeña minoría de mujeres podían tener orgasmos múltiples. Pero las investigaciones más recientes señalan que la mayoría de las mujeres pueden tener una serie de orgasmos, uno detrás de otro, si se encuentran relajadas y a gusto durante la relación y si su pareja está dispuesta a estimularlas para tener más y más orgasmos. Es frecuente que la capacidad de tener orgasmos múltiples aumente con la edad, conforme la mujer va aumentando el conocimiento de su cuerpo y tiene mayor confianza en sus relaciones sexuales.
Pueden existir problemas para alcanzar el orgasmo en la mediana edad, en la época de la menopausia. Muchas de estas dificultades se producen por todos los cambios hormonales que está sufriendo el cuerpo. Y es muy frecuente que a las mujeres deje de gustarles el sexo temporalmente sólo porque se vuelve incómodo por falta de lubricación vaginal. Hoy en día existen todo tipo de formas de remediarlo, por ejemplo buenos lubricantes sin receta, que pueden conseguirse en establecimientos sanitarios o incluso en supermercados.
También es importante señalar que en la mayoría de las mujeres, la capacidad para llegar al orgasmo varía según la parte del ciclo menstrual en la que se encuentran. Es bastante frecuente que una mujer se sienta especialmente orgásmica en medio del ciclo. Pero algunas mujeres se sienten especialmente excitadas justo antes del período, mientras que para otras es mucho más difícil llegar al orgasmo en otros días del mes. Esto es normal.

Ideas para el hombre que quiere ayudar a su mujer a alcanzar el orgasmo
  • El romanticismo, el cariño y un buen ambiente excitan a las mujeres en las primeras fases de una relación sexual tanto como sus caricias. No tenga prisa. 
  • Hable durante la relación sexual, dígale cosas bonitas. 
  • No hay que olvidar que la mayoría de las mujeres necesitan una estimulación del clítoris. Ésta es la parte que se hubiera convertido en un pene si se hubieran desarrollado como hombres y es tan importante para las mujeres como el pene para un hombre. 
  • Acaríciele los pechos; algunas mujeres aprenden a llegar al orgasmo sólo con caricias en los pechos. 
  • Practique el sexo oral, si le es posible. A la mayoría de las mujeres les encanta y algunas afirman que no pueden llegar al orgasmo a menos que un hombre se lo haga. 
  • No sea orgulloso y pídale que le muestre lo que quiere. 
  • Tenga relaciones sexuales en las que le anime a ella a tomar la iniciativa y a decidir lo que van a hacer. 
  • Si llega al orgasmo antes que ella, intente reunir energías para besarla y estimularla de forma que ella también lo consiga. 
¿Qué hacer si los esfuerzos de la mujer y/o de la pareja no mejoran la situación?
Sin embargo, si sigue sin tener ningún orgasmo o todavía tiene enormes dificultades para conseguirlo, ha llegado el momento de buscar ayuda efectiva. Puede acudir a un centro de información sexológica, y si no existe ninguno cerca de su residencia, acercarse a una ciudad mayor o incluso solicitar el asesoramiento de su médico de familia, o del psicólogo del centro de salud.
Una de las primeras cuestiones que habrá que aclarar es descartar cualquier causa orgánica que estuviera imposibilitando el disfrute de las relaciones sexuales de forma plena y a partir de ahí, plantearse una terapia psicológica.

Christine Webber , psicoterapeuta, Dr. David Delvin , médico general.

Eyaculación femenina, y sus mitos


En la actualidad existe un debate abierto sobre el tema de  si es cierto que las mujeres eyaculan durante el orgasmo de la misma manera, o al menos de una forma similar, que lo hacen los hombres.
Existen varias teorías al respecto, pero aún no se puede afirmar sin duda alguna si la humedad que crece en la vagina de la mujer tras alcanzar el clímax se puede considerar o no eyaculación aunque es un fenómeno que se produce y merece ser investigado. El problema que nos encontramos cuando recabamos información al respecto es que no sólo existen pocos datos fiables sino que, encima, algunos son contradictorios lo que unido a que el tema del placer sexual femenino ha sido durante muchos años escasamente considerado nos lleva a la situación de envolver en un cierto misterio este tema.
Cuando se habla de “Eyaculación Femenina“, nos estamos refiriendo a la llegada de líquido a la zona vaginal durante las contracciones que provoca el orgasmo en las mujeres y que en un principio asumimos, puede ser que de forma errónea en un proceso similar al que se produce con la eyaculación en los varones.
Este líquido se produce en las glándulas de Skene, que están situadas en la vagina, cerca del lugar donde podemos estimular el  denominado Punto G. 
Cuando la mujer está excitada, estas glándulas se llenan de líquido y como con el orgasmo la pelvis se contrae, aprieta los diferentes órganos de la zona y, entre ellos, a las glándulas de Skene, se produce el rebosamiento y posterior salida de esa sustancia líquida y lechosa.
Generalmente sale en poca cantidad, pero puede ocurrir que sea mucha, debido a que estas glándulas tienen una asombrosa capacidad para vaciarse y llenarse en pocos segundos. Así, por ejemplo, si el orgasmo se prolonga, y las contracciones vaginales son numerosas, se puede segregar una cantidad realmente llamativa.
Las actuales investigaciones van dirigidas a descubrir si este líquido expulsado es sobre todo orina, que se escapa por incontinencia o por debilidad de los músculos que la controlan, si es sólo la sustancia que segregan las glándulas de Skene, o si es una mezcla de ambas.
Otro punto a tener en cuenta es que estas glándulas de Skene no funcionan de la misma manera en todas las mujeres, existiendo casos en los que la secreción antes nombrada ni siquiera se produce.
En este último caso, aparece lo que se conoce como Eyaculación Retrógada, en la que el líquido va a parar a la vejiga en vez de a la vagina y este es uno de los motivos principales que hace que la investigación sobre la eyaculación femenina no este todo lo dilucidado como cabria esperar.