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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Coito anal, Adhorata)


Muro del templo de Khajuraho en el que se puede apreciar una escena de coito anal entre los participantes. Aun no esta claro cual es la finalidad de estas escenas eróticas, en parte por la falta de documentación para contextualizarlas.


Otra escena de coito anal de los templos de Khajuraho esta bastante claro que tienen un componente tántrico muy importante pero hay que tener en cuenta que no todos los templos de los muchos que hay alli las tienen y hasta ahora el significado y la finalidad que tenían son algo enigmáticos.

Antes de hablar desde el punto de vista del tantrismo sobre la practica del coito anal, me gustaría hacer una aclaración que sirva para fijas posturas que desarrollaremos más tarde. La finalidad de la sexología científica es la de proporcionar herramientas metodológicas a los profesionales que tengan que tratar como especialistas en la materia a las personas que lo necesiten, no hacer una defensa o un ataque a tal o cual tipo de practica sexual. En nuestra sociedad la homosexualidad esta legalizada y vivimos un proceso que visualización muy importante de las personas homosexuales. Una de las practicas más comunes entre los varones homosexuales es la del coito anal, pero no son solos los homosexuales los que lo practican pues tambien es practicado en relaciones heterosexuales. Dar una visión normal de todo tipo de practicas sexuales que sean consentidas y con adultos es algo lógico en la sexología. No se trata de que decida el profesional que es lo que es más conveniente sino que cuente con herramientas metodológicas para poder trabajar. Es por eso, tras algo de dudas por mi parte, que me he decidido a poner en esta sección que trata sobre las practicas sexuales relacionadas con el tantrismo la del coito anal o Adhorata.
Hay que tener muy claro desde el principio que el tantrismo parte de una base filosófica y espiritual incardinada en el cuerpo y la mente humana que la hace muy buen campo de practicas para tratarla desde el punto de vista de la moderna neurociencía. Lo que experimente el cuerpo es de lo que va la metafísica y es por eso que es tan importante la practica del yoga para lograr una adelanto en los niveles espirituales. Hasta el momento, no tardaremos mucho, no hemos hablado de los Chakras en mucha extensión. Partimos de la premisa que los Chakras se relacionan en alguna forma con el sistema nervioso central y periférico. Para la practica sexual los Chakras situados en la parte inferior del cuerpo, sobre todo el Chakra basal o Muladhra es de gran importancia. Es por eso que lo relacionamos; pongase aquí las prevenciones que se quieran, pero recomendamos que alguna se ponga; con centros importantes neurales de estimulación sexual. 
Ya hemos hablado del punto G en las mujeres. Suele haber información, cuidado con esta, sobre la existencia de otro "punto" en este caso masculino relacionado con la próstata que se denomina como punto P y que se supone que proporciona un "placer sin limites" a los hombres que son estimulados analmente ya que solo es accesible de esa forma.
Hasta ahí todo bien, lo que esta muy claro es que eso de los "puntos" tomados como una especie de botones del mando a distancia o del ventilador no es algo muy acertado. Seria más correcto hablar de zonas de estimulación que de puntos discretos. Ademas de eso hay que realizar sobre este tema como con el del ya mítico punto G estudios con mayor potencia estadística y estos son caros de realizar. No es nuestro trabajo discriminar esto, ya estaremos informados sobre lo que se descubra. El caso es que la practica del sexo anal de forma placentera como la del sexo vaginal no esta exente de problemas y disfunciones entre los que lo realizan. 
Tampoco nos parece que se trate de hacer una búsqueda casi grialesca del punto P de los hombres como hacen algunas mujeres de su punto G. Esta muy claro que cuando hablamos de tantrismo en sexología no lo hacemos como profesionales del tantrismo sino como una herramienta que nos puede ser de utilidad para tratar mejor con ciertas inhibiciones culturales que nos pueden obstaculizar en nuestro trabajo y no de una confesión de fe en los Chakras y la base metafísica que los sustenta.



Este tipo de coito equivale a las prácticas del yoga como Mula Bandha (cerradura del esfínter anal) y Asvini Mudra (contracción y relajación del ano).
Para comprender este tipo de relación, hay que recordar primero que aunque para los occidentales el ano no es precisamente un lugar limpio, para los hindúes esto no representa un problema pues su higiene es sumamente rigurosa y siempre va relacionada con las prácticas sexuales, por lo que son especialmente cuidadosos en lavar con abundante agua más de una vez al día sus zonas erógenas, y cada vez antes y después del coito, así como después cualquier actividad intestinal.
El ano es -según la tradición tántrica- una de las zonas más sensibles que tiene el cuerpo humano, por lo que es claramente una zona erógena y de concentración de energía psíquica. Esta zona se encuentra en contacto con el chakra basal o Muladhara, que es donde se encuentra enrollado el poder primario del sistema nervioso simbolizado por la Diosa serpiente o Kundalini.
El ano está rodeado de unos músculos denominados esfínteres, que significan nudo y su raíz etimólogica proviene de la voz griega 'sphinx', por lo que comparte su orgen con la esfinge, criatura de origen mitólogico que guarda misterios y enigmas.
De esta manera, el Tantra propone que mediante la apertura de los esfínteres anales de Shakti (esto es la parte femenina del dios) es decir, de la mujer, Shiva (la parte masculina del dios) resuelve el acertijo de la Esfinge.
La búsqueda específica de este tipo de relación sexual es el despertar directo del kundalini. El Tantra ha encontrado que aparentemente entre la pared del recto y la punta de la última vertebra se encuentra una glándula a la que han llamado Glándula Kundalini. El yoga ha ideado varias técnicas para estimular esta glándula entre las que podemos mencionar a Mula Bandha.
La diltación de los esfíteres anales es una de las formas más rápidas y directas para estimular y activar esta glándula, lo que tiene un efecto reflejo sobre las dos ramas del sistema nervioso que terminan en el recto y en el ano.
Según la creencia tántrica, el coito anal provoca la eyaculación en el recto, lo que alimenta la glándula Kundalini, por lo que Shiva (el hombre) sustenta su Shakti con este tipo de relación y a la vez facilita el despertar de su fuego interno.
Es importante recordar que este tipo de relación, como cualquier otra, debe incluir una gran higiene, consentimiento mútuo, y gran sutileza, pues si se es violento o rudo se puede lastimar tanto a Shakti, la mujer como el órgano sexual del hombre o lingam. Además, deberá haber una fuerte estimulación manual antes de proceder para que la mujer se encuentre lubricada, si es necesario se pueden utilizar lubricantes extra.
Si ambos quieren, este tipo de relación puede ser sumamente placentera, además puede guiar hacia el despertar del Kundalini y la separación de la conciencia, del ego para entrar en armonía con todo el universo. 

sábado, 18 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Mula Bandha para mujeres y para hombres)


Aqui podemos ver a una mujer aplicando el ejercicio de yoga tántrico del Mula Bandha de forma especifica para la musculatura pélvica de las mujeres.



Y aquí vemos el mismo ejercicio aplicado a la musculatura pélvica de los hombres. La principal diferencia es que en los hombres los órganos sexuales son diferentes y es por eso que la musculatura de la zona pélvica tiene una distribución distinta.

Sexo tántrico (Mula Bandha, videos en ingles)


Musculatura del abdomen con la que se trabaja en el Mula Bandha.



Aplicación en la práctica del ejercicio tántrico Mula Bandha.



Dos clases de Mula Bandha.


No he podido encontrar ningún video que nos mostrara la practica del ejercicio tántrico del Mula Bandha en español por lo que he escogido los que me han parecido más instructivos en ingles. Espero que al menos os sirva para poder visualizar de forma conveniente lo que hemos tratado en la entrada anterior sobre este tema y que por lo menos os despierte un cierto interés por la practica del yoga y su aplicación en contextos profesionales en terapia.

Sexo tántrico (Mula Bandha)

En esta figura nos aparece marcado en rojo la zona muscular que se trabaja en el ejercicio tántrico del Mula Bandha

Vista frontal con el esqueleto y la musculatura de la pelvis femenina que se trabaja en el ejercicio tántrico del Mula Bandha



Uno de los ejercicios de yoga tántrico más conocidos es el de la contracción de la musculatura pélvica y del perineo que es conocido como (Mula Bandha). Recordad lo que os hemos apuntado en entradas anteriores sobre la más que posible correspondencia entre los Chakras y centros neuronales implicados en la respuesta sexual. Sobre este tema hay que ser muy cuidadosos porque son dos acercamientos a una misma realidad desde dos posturas muy distintas y podemos caer en errores de importancia.
Lo que estamos defendiendo desde aquí, tan cuestionable y sujeto a discusión como se quiera, es que podemos utilizar los conocimientos empíricos de la practica del yoga tántrico para la sexología profesional porque están basados en experiencias reales y concretas que pueden ser de utilidad para mejorar las relaciones sexuales de la gente a la que tratamos como profesionales. 
Desde luego que el tantra no es un conocimiento científico, tampoco se lo ha planteado o pretendido nunca, y como tal hemos de ser consecuentes con la formación que estamos adquiriendo en nuestra universidad ya sea en la carrera o en los postgrados. 
Hay que tomar algunas cosas, o no tomarlas si es eso lo que creemos como más oportuno, para hacerlas pasar por unos conocimientos científicos sólidos acerca de la la fisiología de la musculatura y del funcionamiento del sistema nervioso humano implicado en la respuesta sexual humana de forma seria y riguroso. 
No estaría de más para bien aplicarlos el tener o adquirir una buena cultura sobre la fisioterapia para no quedarnos tan solo en los aspectos psicológicos. La gran ventaja del tantra y de otros aspectos metafísicos que nos vienen de la India y de China es que al contrario de lo que solemos considerar los occidentales en estos campos no hay dualismo. No esta separada el alma del cuerpo, la experiencia metafísica es una experiencia corporal por lo que los datos empíricos y prácticos que nos proporcionan son más fácilmente asimilables a las demandas metodológicas de la moderna neurociencía y de allí viene su consideración actual.


El Tantra es la dimensión del sexo que se utiliza para expandir la conciencia, y no tiene como objetivos principales la reproducción o el mismo orgasmo.
La práctica tántrica puede ser sinónimo de sexo tranqulizante, y así puede por ejemplo utilizarse para aliviar el insomnio o incluso como agente curativo. Pero, en nuestra sociedad occidental esta dimensión es normalmente reprimida, por prejuicios culturales y condicionamientos sexuales que no nos permiten tener una actitud sana y libre hacia el sexo.
Entre esos prejucios, podemos mencionar los sentimientos de culpa que se sienten debido a que se piensa que algunos comportamientos son malos, enfermizos, anormales, o pecaminosos. Por otro lado, los condicionamientos son por ejemplo el hecho de que para tener una relación sexual, debemos estar en un momento perfecto, con todas las condiciones a favor, sin tensión, sin dolor de cabeza, y totalmente estables emocionalmente. Estas circunstancias perfectas casi nunca se dan, y cuando ocurre es cuando la gente se perimite experimentar en el sexo, para llegar al orgasmo, que se ve como el único fin, y por lo tanto lo más importante de la unión.
El problema con esto es que primero al restingir la posibilidad de hacer el amor a las circunstancias perfectas, casi nunca se puede, y además, se evita que el sexo sea la forma por la cual se alcance el equilibrio psíquico y físico que hemos perdido por el enfrentamiento diario con la vida.
Ahora bien, la expansión de la conciencia que busca el Tantra, se logra por efectos que el tacto tiene sobre los estados cerebrales y sobre la personalidad, y la experiencia sexual es ante todo -según el Tantra- una actividad donde se experimentan intensas sensaciones táctiles.
Por esta razón es que el camino hacia el despertar tántrico se inicia con el reconocimiento y la superación de los prejucios sexuales que nos reprimen, pero también se necesita de una total conciencia de los gónadas. Para lograrlo hay que aprender a contraer los esfínteres anal y uretral. Tal contracción se aprende con uno de los ejercicios tántricos que provienen de la tradición ancestral del Medio Oriente.
El ejercicio se denomina Mula Bandha, y es la contracción del perineo o pelvis que empieza en el esfínter anal y abarca lo genitales.
Para realizar este ejercicio hay que sentarse en posición erecta en cualquier postura que resulte cómoda, con las palmas de las manos sobre los muslos. Seguidamente, es necesario concentrarse en la región anal. Para ello, se debe tomar conciencia del piso o de la silla donde se está ubicado. Se pone presión sobre los glúteos, y luego se dirige la atención hacia el ano en sí.
A continuación, se inhala la mitad del aire que cabe en los pulmones, y se sostiene la respiración. Poco a poco, se procede a contraer el ano al máximo, y no debe soltarse la respiración. 
En este punto, las mujeres deben extender la contracción del suelo pélvico desde el ano hasta que se produzca un tirón en los labios vaginales. Por su parte, el hombre debe hacer lo mismo hasta que sientaun tirón en sus testículos. Por último, se relaja la contracción pélvica totalmente, se aspira lentamente y se exhala suavemente.
El Mula Bandha tiene muchas ventajas que no sólo abarcan el ámbito sexual, sino que incluyen beneficios físicos como el alivio del prurito anal, la prevención de las hemorroides, y la estimulación del sistema urogenital. Además, en las mujeres reafirma los tejidos de las paredes vaginales y reduce la anorgasmia. En el caso de los hombres, reduce la incidencia de la eyaculación precoz y de la impotencia.
Pero de la misma manera, el Mula Bandha se considera un gran ejercicio de la práctica del Tantra, pues ayuda a despertar el primer chakra denominado Muladhara, que iniciará así el despertar del Kundalini.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (El masaje del lingam)

Santuario shivaista en una gruta natural en donde se venera una estalagmita en forma de lingam

Continuando con el tema que hemos iniciado en entradas anteriores y después de haber hablado del: "masaje del yoni" que podríamos considerar como equivalente a la masturbación de los genitales de la mujer por parte de su pareja sexual, ahora vamos a tratar el tema del "masaje del lingam" que es su equivalente en los genitales del hombre.
Es muy importante que tengamos muy claro desde el principio que el termino sánscrito "Lingam" que os referimos en el enlace en la versión inglesa de Wikipedia por no haberla encontrado en castellano, es de una gran importancia cultural y religiosa en la India y entorno en donde ha influido su cultura. No estamos hablando tan solo cuando hablamos de "Lingam de un falo en erección, sino de un objeto de culto que representan junto con el yoni unos conceptos que son sorprendentes desde nuestro punto de vista occidental. Es por eso que la practica del tantra ha de ser considerada en su contexto, o contextos cambiantes desde el punto de vista cronológico o de desarrollo histórico porque cuando estamos hablando de estos conceptos hemos de entender que han tenido significados diversos y hemos de tratarlo con cuidado y respeto.
El motivo de tratar estos temas en un blog para profesionales de la psicología es doble. Por una parte su interés antropológico y de referencia como fenómenos de experiencia práctica de la sexualidad y de otra parte porque nos pueden ser útiles en la practica profesional por el siguiente motivo:
Cuando hagamos terapia sexual puede ser muy útil alejar la forma en la que entienden la sexualidad las personas que lo necesitan de lo que comúnmente se ha admitido y que les ha causado problemas. Utilizar técnicas de la sexualidad tántrica adaptadas a nuestro concepto hace que entren en juego para lo que pretendemos aspectos psicológicos tales como la curiosidad ante lo exótico, la sensualidad, el juego de roles y la desinhibición que pueden ser muy útiles. 
Aún así no nos cansamos de decir que todo lo que estamos tratando ha de ser utilizado con cautela porque la basa en la que se sustenta el tantrismo es más profunda de lo que en principio nos hacen ver los libros de "tantrismo de salón" que son habituales en las librerías de los centros comerciales y nosotros como profesionales lo que hemos de hacer es dar un servicio correcto y profesional a las personas que confíen en nosotros.
Advertido esto, continuamos con el desarrollo adaptado de las "técnicas sexuales tántricas" adaptadas a la mentalidad occidental.


La palabra sánscrita para denominar el órgano sexual masculino es Lingam, y le da una connotación muy respetuosa, ya que significa Báculo de Luz que canaliza la energía y el placer.
El masaje del Lingam tiene como propósito relajar al hombre y llevarlo al contacto con su lado más sensible. La relación de la pareja se vuelve más respetuosa, y además los papeles tradicionales de los sexos se ven intercambiados lo cual es muy sano para la apertura de la mente.
El masaje del Lingam fortalece los vínculos de intimidad que existen en la pareja, y además sana algún trauma, experiencia o condicionamiento negativo que haya existido hacia el sexo. Por eso, el orgasmo y la eyaculación no son el objetivo primordial de este masaje, sino la exploración de una nueva forma de placer que no esté condicionada por factores tradicionales como alcanzar precisamente ese momento cumbre o climax.
Para realizar este masaje es importante prepararse tanto espirtual como físicamente. Se recomienda que la pareja se de un buen baño relajante. Luego, hay que respirar profundamente y vaciar el estómago, pues la experiencia sexual es más placentera si se está totalmente vacío.
Para que la pareja se conecte, es una buena idea -al igual que con el masaje del Yoni- acercarse y acariciarse tiernamente, abrazarse y verse a los ojos, con la idea de derribar las fornteras o murallas que estén separando a la pareja.
Luego, el hombre debe recostarse sobre su espalda, encima de almohadones que le levanten el torso y la cabeza. Sus piernas deben estar cómodamente separadas con las rodillas un poco dobladas, y los genitales totalmente expuestos para que el masaje sea totalmente efectivo.
Tomar un poco de lubricante sexual y esparcirlo tanto por el lingam como por los testículos. Con mucha delicadeza, la mujer debe iniciar el masaje en los testículos y en el escreoto, provocando que toda el área se relaje. Luego, se acaricia suavemente el hueso púbico o pélvico y el perineo. Cuando se llegue a esta zona hay que ser especialmente cuidadosa, pues el perineo (que se encuentra entre los testículos y el ano) es una zona que casi ningún hombre heterosexual ha permitido que le toquen.
Posteriormente, se procede a acariciar el cuerpo o asta del Lingam, variando la presión y la velocidad, para que el estímulo varíe de intensidad y resulte más placentero. Hay que recordar que el hombre estará asumiendo una posición pasiva que no necesariamente le es familiar, por lo que no hay que permitirle moverse. Hay que verlo a los ojos, recordarle que respire profundamente y pedirle que se deje satisfacer con palabras dulces.
Con la mano derecha, se presiona la base del lingam, luego se desliza hacia arriba y luego hacia abajo, pero alternando con la mano izquierda. Mantener estos movimientos durante cierto tiempo, y después empezar a presionar en la cabeza del Lingam, y seguir alternando de manos.
Ahora, hay que masajear la parte de arriba o cabeza del Lingam como si se fuera a exprimir una fruta. Si la erección se pierde un poco, no hay de que preocuparse. Es totalmente normal, y de hecho es muy positivo si se ve desde el Tantra, pues es como pasear por todo el espectro del placer.
Si el momento del orgasmo o eyaculación se acerca, hay que detener un poco la estimulación, pues este no es el objetivo. para el tantra alrgar lo más que se pueda el momento de eyaculación es una forma de obtener más placer, de despertar el Kundalini, flujo energético en el cuerpo humano, y una forma de que el hombre pueda volverse multiorgásmico.
Seguidamente, se masajea el Punto Sagrado o perineo que se encuentra entre el ano y los testículos. hay que ser muy delicado, pues si no puede causar dolor. La línea divisoria entre el placer y el dolor es muy pequeña. este masaje se hace con la izqueirda, mientras se acaricia el Lingam con la derecha.
Una opción es buscar este punto internamente por el ano, sin embargo esto debe ser con la total aprobación del hombre ya que por lo general -debido a los prejuicios milenarios- se ve cuestionado en su virilidad y la idea no es complicar el ambiente con tensiones extras. Si él ha aceptado, y no representa problema para tí, entonces usa lubricante sexual, introduce el dedo y busca la próstata hacia el frente, moviendo el dedo hacia tu palma.
Si él lo desea, puedes estimular el lingam al mismo tiempo, pero recuerda que no hay que permitir que llegue al orgasmo, pues entonces se acaba la diversión y el placer.
Después, si ya él siente deseos de llegar al orgsmo, entonces déjalo, pero recuérdale respirar mientras lo experimenta, para que así el momento sea sublime.
Una vez que se ha terminado el masaje, puedes quedarte con él en un tierno abrazo o si él lo prefiere, entonces déjalo sólo para que saboree lo que acab de ocurrir en toda su magnitud.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Anatomía erógena de los genitales femeninos




Los genitales femeninos son un gran desconocido desde el punto de vista erógeno (que no reproductivo). Se podría argumentar que este desconocimiento mayor de los genitales femeninos (o sus zonas más erógenas) se debe en parte a la ubicación de los mismos (más ocultos que los masculinos), pero lo cierto es que se debe principalmente a factores educativos. Cuando se habla de “anatomía sexual” se suele hacerse referencia a la anatomía genital, sobre todo a la anatomía genital reproductiva (órganos internos). Pero insistiremos en la idea de que todo el cuerpo es erógeno, no sólo los genitales. Todo el cuerpo tiene que ver con la sexualidad, y es fuente potencial de placer.
Es importante que cada mujer conozca su propia geografía sensual, reconozca todas y cada una de sus partes. Debido a la educación recibida a nivel erótico y también a nivel genital, muchas mujeres desconocen su propia anatomía erógena. A las mujeres se les enseña a comportarse como “bellas durmientes” a nivel erótico (y, por cierto, también a otros niveles). Se presiona y se educa a la mujer, de forma más o menos directa, para que asuma que su erótica no existe (o no tiene sentido) si no es en función de una pareja. Por ejemplo, se le enseña que no debe mirarse los genitales, ni tocarlos, ni explorarlos de ninguna manera, ya que cuando llegue el hombre adecuado y el momento adecuado, ya se encargará él de hacerlo.
Muchas veces el silencio y la ignorancia que existen alrededor de los genitales femeninos, en los hombres y también en las mujeres, es realmente sorprendente. Mujeres con varios hijos ignoran por dónde orinan, o piensan que orinan por la vagina. Mujeres que llevan años manteniendo relaciones coitales con su pareja, ignoran dónde está su clítoris. Muchas mujeres afirman que sus genitales son feos, a pesar de que NUNCA los han observado en un espejo. Otras piensan que sus labios menores son deformes, porque jamás han visto otros o los han mirado con detenimiento. Estos casos son frecuentes en mujeres adultas y también en jóvenes.
Un punto a tener en cuenta por las mujeres en el caso de las parejas heterosexuales es que la mujer no puede esperar que el hombre sepa o aprenda a estimularla y acariciarla correctamente, cuando ella misma ignora cómo hacerlo. Es responsabilidad de la mujer explorar y descubrir su propio cuerpo, aprender a acariciarlo, y comprender su funcionamiento (zonas sensibles, formas de alcanzar el orgasmo, ritmos biológicos, regla, etcétera). Al igual que es responsabilidad del hombre conocer el suyo propio.
Esto hará posible que disfrute su erótica por sí misma o sí mismo, y también en compañía. Por ello, vamos a dedicar unas líneas a hablar de la anatomía erógena genital en la mujer.
Podemos observar en la ilustración los genitales externos femeninos, el conjunto de los cuales se denomina “Vulva”. En la vulva apreciamos distintas partes:
Pubis o monte de Venus: El pubis es la parte inferior del vientre, que forma un triángulo entre las piernas. En los adultos y adultas, el pubis está cubierto de vello. Es una zona carnosa y blanda, debido a la abundancia de tejido adiposo.
Labios mayores: Con las piernas abiertas, la mujer puede advertir entre ellas un área cubierta de vello y ligeramente adiposa (como el pubis). Estos son los labios mayores. En la mayoría de las mujeres son de un color ligeramente más oscuro que el resto de la piel, como el escroto de los hombres.
Si se colocan los dedos encima de los labios mayores, rodeando el introito vaginal por ambos lados, y se ejerce una suave presión el efecto puede ser muy excitante para muchas mujeres. Esto se debe a que bajo los labios mayores se encuentran los bulbos vestibulares, dos bultos de tejido eréctil que representan un papel muy importante en la estimulación erótica, en la excitación y el orgasmo.
Labios menores o ninfas: son unos pliegues muy suaves desprovistos de vello que se encuentran rodeados por los labios mayores, y que se tornan más oscuros y se hinchan durante los periodos de excitación erótica. Al contrario que ocurre con los labios mayores, las ninfas carecen de grasa y de vello. Los labios menores son el equivalente (desde el punto de vista del desarrollo embrionario) a la piel del pene masculino. Al igual que los labios mayores, los labios menores son muy sensibles a las caricias.
Perineo o periné: entre el ano y la parte inferior de los labios menores hay un área muy pequeña y extremadamente sensible: es el perineo. En esta zona las caricias con algo de presión suelen ser muy estimulantes para muchas mujeres.
Ano y zona circundante: la hendidura que encontramos entre las nalgas es enormemente sensible. Así mismo, el área que rodea el ano es muy receptiva y su caricia produce sensaciones que algunas mujeres encuentran muy placenteras.
El canal anal es una zona erógena por excelencia tanto en hombres como en mujeres, no obstante su estimulación requiere lubricación y una lenta preparación (y por supuesto, para ser disfrutadas estas caricias deben ser deseadas)
Clítoris: el clítoris es sin duda el punto más excitante, el más exquisito, el de mayor potencial para el placer de la anatomía femenina. La única función del clítoris es proporcionar placer a su dueña, y no hay otra parte del cuerpo, ni en el hombre, ni en la mujer, que tenga únicamente este cometido. Sólo el clítoris.
En la ilustración podemos ver su localización, en el lugar en que se unen los labios menores. Sin embargo, esto que es perceptible a la vista, y que se suele denominar “clítoris”, es sólo la punta de un complejo sistema mucho más amplio, y parte del cual no está a la vista. Este conjunto de estructuras, que se denominan 'complejo clitoral', constituyen un conjunto funcional del que hablaremos detenidamente en el próximo artículo.

María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.