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lunes, 15 de abril de 2013

En busca del punto G (Documentos TV)


Andrea Burri es genetista y psicóloga.

FICHA TÉCNICA
En busca del punto G / La promesse du plaisir, à la recherche du point G 

Dirección: Ségolène Hanotaux y Gilles Bovon
Produccción: IDEACOM INT. &ZADIG PROD. Francia. Canadá 20
Duración: 52'
Calificación: mayores de 16 años


La doctora Andrea Burri es genetista y psicóloga. Su trabajo no había llamado la atención hasta el año 2009, momento en el que publicó un estudio cuyo resultado final fue portada de los diarios internacionales de medio mundo. Su conclusión: "El punto G, no existe". 
Su investigación determinó que el punto G no está asociado a la genética, con lo que no se trataba más que de un fenómeno objetivo. La conclusión ofreció golosos titulares y una buena dosis de alivio contra la frustración de infinidad de hombres y mujeres, que en su angustioso afán de búsqueda no habían conseguido encontrarlo. 
Sin embargo, esta investigación no convenció en absoluto a buena parte de expertos ginecólogos, sexólogos, urólogos y psicólogos, quienes además de desacreditar el estudio en cuestión, confirmaban la existencia del punto G e incluso que la eyaculación femenina era posible. 

Desmontando la tesis de Burri 

En busca del Punto G rebate en un simpático tono todas y cada una de las conclusiones del estudio de Burri y presenta pruebas incuestionables sobre la existencia de este punto descubierto ya hace más de medio siglo por el ginecólogo alemán Gräfenberg, del que tomó su inicial. 
Décadas después, el célebre Informe Hite elevó todas las expectativas sobre este punto erógeno femenino, definido por las mujeres “como una especie de nuez, capaz de provocarte un subidón eléctrico por todo el cuerpo y que una vez que has dado con él, lo buscas todas las veces”. 

En la calle, buscando respuestas 

Pero ¿por qué a pesar de llevar décadas fascinándonos el punto G sigue siendo un mito esquivo para la mayoría? Es una de las cuestiones que se responden de forma muy amena en el documental. 
Mujeres, hombres e investigadores aportan en este trabajo sus experiencias y conocimientos, en favor del encuentro de un punto que lleva décadas derribando los muros sexuales levantados ante la mujer. 
Aún así, ¿cómo es posible que algo tan cercano siga siendo tan desconocido para tantos? Este documental sale a la calle a encontrar la respuesta. La diversión está asegurada.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las alas del clítoris: El punto G


El clítoris es el órgano eréctil que se encuentra en la parte superior de la vulva de la mujer. Está unido a los labios menores y recubierto parcialmente por éstos. De hecho, habitualmente son sólo visibles el capuchón y el glande del clítoris, que se hallan en la parte superior de los labios menores, y que forman apenas una décima parte del volumen total del clítoris. El clítoris en toda su longitud puede llegar a tener un tamaño de 10 a 13 mm, mientras que el glande clitoriano mide entre 3 y 4 mm de ancho y 4 y 5 mm de largo (en estado de reposo) mientras en erección puede alcanzar los 1 a 1,5 cm de longitud en la mujer promedio. La parte visible del clítoris es el glande y es extremadamente sensible a la estimulación directa en la mayoría de mujeres, prefiriendo la estimulación indirecta a través del prepucio o capuchón clitoriano, el glande constituye sólo la octava parte de todo el clítoris.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Bhamra asana)


Las pinturas bengalíes muestra repetidamente a la diosa en posición con el dios Shiva. El hombre esta tendido de espaldas y la mujer se arrodilla sobre él mientras le ayuda a que la penetre. Ella puede inclinarse hacia delante como Shakti, rozando con sus pechos el pecho de su dios y mirandole largamente el fondo de sus ojos.
Esta posición era tambien favorita de los griegos y de los romanos, incluida Mesalina, y es atrayente por diversos motivos en la sexualidad madura. Ayuda al hombre a aguantar durante más largo tiempo y da a la mujer más control y mayor libertad para encontrar su propio ritmo y aire. El placer se acrecienta si ella se pone un cojín bajo los muslos. La mujer puede elegir entre un movimiento de vaivén o uno circular o una combinación de ambos. Si ella flexiona hacia atrás sus músculos antes de moverse, el roce del clítoris será más intenso. Es una posición muy descansada para el hombre, dado que ella puede hacer la mayor parte del trabajo antes de caer entre sus brazos.

Tomado del libro: "Método Oriental del amor" de Kamala Devi. Ediciones ATI; Barcelona (1977)

Sexo tántrico (Purushayita: La mujer encima del hombre)

Punto de apoyo y estimulación primaria: área del clítoris.
Eje de fricción y estimulación interior: Pared vaginal inferior.
Tipo de orgasmo más frecuente: orgasmo clitoriano y orgasmo mixto (clitoriano+vaginal)

Uno de los expertos hindúes en el erotismo, el poeta Kalyana Mala autor del Ananga Ranga, llama a esta "la posición contraria, el revés de lo que el hombre usualmente practica". Richard Burton no dice que: "Esta posición es vista con mucho horror por los musulmanes, que corrientemente dicen que sea maldito el que que se hace a si mismo tierra y a la mujer cielo". Bien al contrario que los tantrikas, especialmente los de Bengala, que presentan esta posición más a menudo que cualquier otra en sus pinturas. Era el sistema de copula favorito de la diosa Kali con el dios Shiva, si hemos de dar crédito al arte bengalí.

Tomado del libro: "Método Oriental del amor" de Kamala Devi. Ediciones ATI; Barcelona (1977)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Ekadhari asana)


Para empezar la posición el hombre se sienta en la cama, repantingado de espaldas, cómodamente, con las piernas abiertas y el lingam erecto. La mujer mira en la misma dirección que el hombre, dandole la espalda. Ella se pone de cuclillas sobre él con las piernas abiertas y suavemente se sienta sobre el quieto palo de su pene. La pareja se mueva a gusto. Al hombre le quedan las manos libres para poder estimular los pezones de la mujer y el clítoris, que están a su fácil alcance. Esta posición es particularmente excitadora e inolvidable cuando se lleva a cabo delante de un espejo, donde sea visible el abierto yoni mientras el lingam lo va llenando y pueden verse los rostros de ambos durante los momentos de éxtasis.

Tomado del libro: "Método Oriental del amor" de Kamala Devi. Ediciones ATI; Barcelona (1977)

Sexo tántrico (Upavshita o posiciones sentadas)

Punto de apoyo y estimulación primaria: área del clítoris.
Eje de fricción y estimulación: pared inferior de la vagina.
Tipo de orgasmo más frecuente: orgasmo clitoriano y ocasionalmente orgasmo mezclado (clitoriano+vaginal) si la mujer realiza movimientos giratorios.
El gráfico que ponemos sobre la posición de los genitales en esta postura corresponde a lo que se suele denominar como "mujer cabalgante" en la mayoría de posiciones que os ofreceremos la posibilidad de un orgasmo mezclado es mayor según sea el ángulo de inclinación del cuerpo de la mujer. Cuanto más se deje caer hacia atrás más posibilidades hay de estimular el punto G. Recordad que a pesar de que ponemos posiciones un encuentro sexual puede combinar varias por lo que es perfectamente factible cuando se realiza una penetración con este tipo de posturas el abrazarse para besarse y acariciarse combinando con fases en las que la mujer se deja caer hacia atrás para una mejor estimulación del punto G. En todo esto claro esta la claves es un buen ritmo, conocimiento de la pareja, comunicación y confianza mutua.


Las posiciones sentadas son mucho más populares en la India que en Occidente, donde mucha gente aún cree que el sexo debe practicarse bajo las sabanas, en la oscuridad y estando medio adormilados. Una razón por la que los tántrikas aprecian tanto las posiciones sentadas es porque conducen a la meditación y a la imaginación dando poca oportunidad a la modorra. Quieren permanecer tranquilos, pero pendientes de cada matiz de la comunión y el placer. No es necesario estar tieso como un huso en esas posiciones. Pueden llevarse a cabo tan bien, y en verdad que más langidamente, estando repantingados sobre cojines como es común en las casas de la India.

Tomado del libro: "Método Oriental del amor" de Kamala Devi. Ediciones ATI; Barcelona (1977)

domingo, 26 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Karkata bandha)


Aquí tambien la pareja descansa tendida de costado, el hombre entre los muslos de la mujer mientras las piernas de ella envuelven el cuerpo de él, facilitando el movimiento al unísono. La mujer puede ajustarse a fin de que su clítoris roce la piel y el pelo púbico de él mientras se abrazan uno al otro.

Tomado del libro: "Método Oriental del amor" de Kamala Devi. Ediciones ATI; Barcelona (1977)

Sexo tántrico (Tyriak: Posiciones con la mujer tendida al lado del hombre)

Punto de apoyo y estimulación primaria: área del clítoris.
Eje de estimulación interior: pared vaginal inferior.
Tipo de orgasmo más frecuente: orgasmo clitoriano.
Continuamos con las gráficas sobre la posición de los genitales durante la penetración en este tipo de posturas. Este corresponde a una clásica postura de "flanquete" por lo que adecuado para las "tyriak".

La siguiente categoría de posiciones hindúes y tántricas la constituyen las "tyriak", o posiciones de lado que son muy descansadas por ambas partes. Tambien se las conoce como la postura oblicua o sesgada.
Estas posiciones son muy convenientes para relaciones sexuales menos vigorosas, pero en las que se pretende forjar una relación muy intima en la cual ambos se puedan besar, acariciar y ver. Si la introducción se realiza desde esta posición es necesario que la mujer doble o alce una de sus piernas para facilitar la penetración consiguiendo un efecto visual que puede resultar muy estético y erótico.
En este tipo de posturas se pierde movilidad pero de forma reciproca.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Puhapaka asana)


En esta placentera posición, el hombre esta encima mientras ambos están tendidos frente a frente, con las piernas juntas y los brazos encima de sus cabezas como si fueran a zambullirse. Para facilitar la penetración del hombre, la mujer debe primeramente yacer sobre sus espaldas con las piernas abiertas, las rodillas dobladas, exponiendo totalmente su yoni a la adoración de él o puja, como la diosa pétrea de Haiderabad. Una vez que él se haya encajado cómodamente en su interior, ella puede estirar nuevamente las piernas y besarle la boca durante todo el tiempo que dure la asana. Esta posición no facilita la penetración a fondo, pero ofrece contacto estimulante de la raíz del lingam con el clítoris. La mujer soporta la totalidad del cuerpo del hombre. En consecuencia la posición no sirve para todo tipo de parejas.

Tomado del libro: "Método Oriental del amor" de Kamala Devi. Ediciones ATI; Barcelona (1977)

viernes, 24 de septiembre de 2010

Sexo tántrico (Uttana: Posiciones con la mujer tendida boca arriba)

Punto de apoyo y estimulación primaria: Eje del clítoris.
Eje de fricción y estimulación interior: Pared vaginal inferior.
Tipo de orgasmo más frecuente: Orgasmos clitoriano.
En estas posturas lo anteriormente dicho variara según el ángulo en que se coloque el hombre durante la penetración (fijarse que el gráfico esta en una posición un tanto inclinada hacia el cuerpo de la mujer y en las "asanas" que visualizaremos a continuación el ángulo de inclinación es más grande por lo que se logra con más facilidad un orgasmo mixto o vaginal) 
El motivo es que no he encontrado un gráfico que lo represente con ese ángulo todavía por lo que tendréis que utilizar este. Pienso poner gráficos como este en las entradas que traten las categorías principales de las asanas para aclarar lo que sucede y que lo podáis utilizar como material de trabajo




Pasamos a continuación a desarrollar el tema de las "asanas" haciendo una introducción de las "Uttanas" o posiciones en las que la mujer se tiende boca arriba y el hombre la penetra de rodillas. Como hemos comentado en la entrada anterior este tipo de posturas por razones culturales y de clima son muy utilizadas en la India y otros lugares pero a nosotros nos pueden parecer exóticas.


No solamente a los hindúes les gusta esta posición. Parece haber sido la favorita de los tantrikas en China, como tambien de otros chinos que no lo eran, dado que pueden verse repetidamente en los libros que se daban a los recién casados en oportunidad de la boda.
La mujer esta acostada sobre su espalda, levanta las piernas tan altas como puede de su unión con el muslo, en ángulo recto con su cuerpo e incluso más, y hace que descansen en los hombros del hombre. Su yoni esta bien abierto para recibir el falo y con las piernas rodea el cuello y la cabeza del hombre.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Orgamo feménino: orgasmo clitoriano, orgasmo vaginal y orgasmo mezclado


Hemos tratado el tema del orgasmo femenino otras veces y lo que vamos a hacer aquí es comentar la tabla esquemática que os ofrecemos que sirve un poco de recapitulación de lo anteriormente tratado en anteriores entradas y que desarrollaremos en mayor profundidad desde el punto de vista neurocientífico en entradas sucesivas.
Una forma muy clara, pero quizás demasiado esquemática de entender el orgasmo femenino es considerar que las mujeres pueden tener tres tipos de orgasmo. Digo que es esquemática porque no se puede decir que esto es así hasta que tengamos estudios con mayor potencia estadística de los que ahora estamos manejando.
El primer tipo de orgasmo femenino es el bien conocido del clítoris. Es evidente que el clítoris es un órgano muy importante y que su finalidad es proporcionar placer sexual a la mujer; se estimula fácilmente en la penetración, o al menos lo hace en las penetraciones más extendidas durante las relaciones sexuales humanas y su mecanismo de acción esta suficientemente conocido para que no despierte ningún tipo de dudas sobre su importancia y papel decisivo en la respuesta sexual femenina.
El segundo tipo de orgasmo femenino se llama en el esquema que os he incluido como orgasmo vaginal. Se llama vaginal porque la respuesta neural de la mujer esta en la vagina y especialmente en la zona que se denomina como Punto de Gräfenberg o punto G, como es más conocido a nivel popular. No se trata realmente de un punto discreto que se pueda pulsar y su papel no es del todo bien conocido y existe polémica sobre su existencia. Lo que sucede, y estoy simplificando, es que la vagina tambien tiene terminaciones nerviosas sensitivas al placer sexual del que lo que llamamos como punto G es solo una parte y esta emite una respuesta que en parte se canaliza y se procesa de forma parecida a lo que sucede con el orgasmo clitoriano por lo que es posible lo que nos informan las mujeres que dicen haberlo experimentado como un orgasmo que es distinto al clitoriano.
El tercer tipo de orgasmo que nos aparece en el esquema de la parte superior es el orgasmo mezclado en el que se produce una respuesta que la mujer que informa sobre su experiencia no logra discriminar como perteneciente a dos formas distintas de orgasmo. Al tener estimulación de las dos formas: clítoris y vagina, su respuesta sexual es un este caso una combinación de las anteriores.
Ya os he comentado que esto que os digo es algo que aún esta siendo objeto de estudio y que para poder definirlo bien hacen falta más y mejores estudios estadísticos. Lo que ha pasado es que el tema del placer sexual de las mujeres ha sido durante mucho tiempo y lo es aún hoy en día un tema tabú y cargado de mucha carga cultural. En parte el motivo por el que os ponga entradas tratando el tema desde el punto de vista de la sexualidad tántrica es por dar una visión más completa de un fenómeno humano que es de suma importancia para el bienestar de las personas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Genitales femeninos


El aparato reproductor femenino es el sistema sexual femenino. Junto con el masculino, es uno de los encargados de garantizar la reproducción humana. Ambos se componen de las gónadas (órganos sexuales donde se forman los gametos y producen las hormonas sexuales), las vías genitales y los genitales externos. A diferencia de los genitales masculinos los genitales femeninos son internos y comporte funciones reproductoras a través del útero, las trompas de Falopio y los ovarios.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El clítoris


El clítoris es el órgano eréctil que se encuentra en la parte superior de la vulva de la mujer. Etimológicamente clítoris en latín significa Llave.
Está unido a los labios menores y recubierto parcialmente por éstos. De hecho, habitualmente son sólo visibles el capuchón y el glande del clítoris, que se hallan en la parte superior de los labios menores, y que forman apenas una décima parte del volumen total del clítoris.
Cuando las células de la cara interna del prepucio del clítoris se descaman y hacen la degeneración grasa que les caracteriza, forman el esmegma, como en el caso masculino. La higiene habitual impide que éste se acumule. Si lo hiciera, produciría irritaciones y adherencias, como sucede, de hecho, en los casos de fimosis del clítoris.
En él se concentran los nervios que producen placer sexual en la mujer. En efecto, este órgano no tiene otra función conocida hasta el momento que la de causar placer de tipo sexual a la mujer, por lo que en algunas sociedades del continente africano se practica la mutilación sexual de las mujeres: la ablación de clítoris consiste en su mutilación antes de que las jóvenes lleguen a tener la menstruación para tratar de impedir que conozcan el placer sexual.
El clítoris en toda su longitud puede llegar a tener un tamaño de 10 a 13 cm, mientras que el glande clitoriano mide entre 3 y 4 mm de ancho y 4 y 5 mm de largo (en estado de reposo) mientras en erección puede alcanzar los 1 a 1.5 cm de longitud en la mujer promedio. La parte visible del clítoris es el glande y es extremadamente sensible a la estimulación directa en la mayoría de mujeres, prefiriendo la estimulación indirecta a través del prepucio o capuchón clitoriano, el glande constituye solo la octava parte de todo el clítoris. El clítoris está formado por los mismos tejidos del pene y, en su mayor parte, funciona igual que este. La única diferencia importante entre los dos, es que la uretra de la mujer no pasa a través del cuerpo del clítoris.
El clítoris tiene tres porciones: el glande, el cuerpo y las raíces. Las tres estructuras miden en conjunto 10 a 13 cm promedio, lo cual es una sorpresa para la mayoría de las personas que desconocen ésto, lo que pasa es que, casi todo el clítoris está oculto y sólo una pequeña porción del glande es visible.
Glande: Es la única porción visible del clítoris y tiene muchas terminaciones nerviosas que lo hace sumamente sensible. Es la estructura del organismo que tiene más terminaciones nerviosas, al punto que duplica las que tiene el  glande del pene y más que la lengua y la punta de los dedos. En algunas mujeres el estímulo clitoridiano directo es doloroso y algunas no toleran ninguna forma de estímulo porque experimentan dolor, aún cuando sea tocado indirectamente, de allí que el glande está protegido por el prepucio. Durante el orgasmo es cuando más sensible se pone y por eso se retrae y se esconde debajo del capuchón del clítoris, para evitar el contacto directo. El tamaño medio del glande del clítoris, cuando no está erecto, es de unos 4 a 5 mm, pero varía entre 1 a 1,5 cm durante la relación sexual.
Cuerpo: Está formado por dos estructuras llamadas cuerpos cavernosos, que están unidos y parecen como una sola estructura. Tienen forma cilíndrica y su interior es como una esponja que se llena de sangre durante el estímulo sexual, al igual que lo hacen los cuerpos cavernosos del pene. El cuerpo del clítoris se puede palpar durante la excitación sexual como un cordón, cubierto por piel, que se encuentra por debajo del hueso púbico. La longitud del cuerpo del clítoris varía entre 4 y 5 cm.
Raíces: Los dos cilindros que forman el cuerpo del clítoris, al llegar al hueso púbico se separan y amoldan a la forma de los huesos pelvianos, formando una "V" invertida. La longitud de las raíces del clítoris puede llegar a medir hasta 6 a 7 cm.
Casi todas las mujeres tienen el glande del clítoris pequeño, pero en contadas excepciones puede haber un crecimiento exagerado llamado “clitoromegalia”. En el momento de la excitación sexual, los cuerpos esponjosos del clítoris se llenan de sangre y puede llegar a tener un aspecto similar al de un pene pequeño.
Puede estar asociado a problemas endocrinos de las glándulas suprarrenales o bien, puede tener un origen congénito. Es una situación incómoda para la mujer, que siente que tiene un pene en vez de un clítoris.
En el desarrollo embrionario, hay una fase en que ambos sexos son indistinguibles. El desarrollo del clítoris y los órganos sexuales externos de la mujer comienzan a partir de la 7ª semana de la vida embrionaria. El clítoris se desarrollará a partir del tubérculo genital análogo al glande del hombre.
En fases muy tempranas, el clítoris realmente parece un pequeño pene, pero, gracias a la acción de las hormonas maternas, adquiere su localización —anterior a la uretra— y tamaño, más pequeño que en el varón. Una malformación relativamente común es la masculinización de los órganos sexuales femeninos externos, y en especial el clítoris, que se vuelve de un tamaño mayor.

La fuerte unión de la parte superior de los labios menores con el clítoris, hace que el movimiento de penetración del pene mueva los labios y, de esta manera, se estimula el clítoris.
Para un 20-30% de mujeres, este estímulo es suficiente para producir un orgasmo, cuando se combina con las sensaciones causadas por el pene, acariciando las paredes vaginales durante los movimientos de empuje.
Otro 20-30% alcanzan el orgasmo con la penetración, pero necesita estímulos clitoridianos simultáneos, el resto sólo lo logran con manipulación del clítoris o del capuchón del clítoris; o sea que, un 70 a 80% de las mujeres necesitan un estímulo del clítoris para lograr el orgasmo.
Hay muchos hombres, que desconocen esta excesiva sensibilidad por lo que les gusta estimular el clítoris en forma directa, cuando a la mayoría de las mujeres le gusta la estimulación indirecta, sobre el capuchón que cubre el cuerpo del clítoris. La mayoría de las mujeres se masturban estimulando la zona del clítoris, cuidando que se mantenga lubricado.
El término clítoris procede del griego antiguo κλειτορίς (kleitorís), que fue reintroducido sin cambios en el Renacimiento. El primer médico antiguo en haberlo nombrado fue Rufo de Éfeso (siglos I-II d. C.). Además, se sabe que en griego existía un verbo derivado: κλειτοριάζω (kleitoriázō), que significaba "acariciar(se) el clítoris para producir placer".
La literatura médica moderna menciona por primera vez la existencia del clítoris hacia el siglo XVI, aunque hay disputas sobre el momento exacto. Renaldo Columbus (también conocido como Mateo Realdo Colombo) fue un profesor de cirugía en la Universidad de Padua, en Italia, y publicó en 1559 un libro, llamado De re anatomica, en el que describió "la sede del placer femenino". Columbus concluyó que "como nadie ha descubierto estos detalles y su propósito, si se permite que le dé nombres a cosas que descubro, debería ser llamado 'el amor o dulzura de Venus'."
La aseveración de Columbus fue rechazada por su sucesor en la universidad, Gabriele Falloppio (descubridor de las trompas de Falopio, actualmente denominadas tubas uterinas), que se adjudicó el ser el primero en descubrir el clítoris. En el siglo XVII, el anatomista holandés Caspar Bartholin (véase glándulas de Bartolino) rechazó ambas pretensiones, diciendo que el clítoris ya era ampliamente conocido por la ciencia médica desde el siglo II.
Durante la época victoriana del siglo XIX, las mujeres que padecían de problemas uterinos, hormonales o emocionales eran diagnosticadas con una supuesta enfermedad llamada histeria femenina, la cual no tenía remedio y solo podía ser aminorada por medio de masajes de clítoris (equivalentes a lo que hoy en día reconocemos como masturbación). Los médicos manipulaban la vulva de la "paciente" hasta que esta alcanzaba el orgasmo, momento en que se aplacaban los síntomas de su mal. La lista de síntomas asociados con este mal era tan larga que llegó un momento en que el número de casos se convirtió en una epidemia; casi cualquier dolencia leve podía servir para diagnosticar histeria. Cabe notar que muchos de esos síntomas -por ejemplo la pesadez abdominal, la "lubricación vaginal excesiva" y la conducta lujuriosa- serían reconocidos hoy en día como indicios de frustración sexual.
El famoso ginecólogo William Masters y la trabajadora social Virginia Johnson (conocidos popularmente por sus dos apellidos juntos: Masters & Johnson) son considerados pioneros del estudio de la respuesta sexual humana; ambos efectuaron extensos estudios sobre el clítoris.
En los años 1970 la palabra clítoris era considerada ofensiva en los medios de comunicación estadounidenses, pero en los últimos años ha desaparecido de la lista de palabras tabú. Uno de los logros más importantes de la sexología científica es poner de relieve el importante papel que tiene el clítoris en la satisfacción sexual de la mujer y las relaciones sexuales en su conjunto.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Anatomía erógena de los genitales femeninos




Los genitales femeninos son un gran desconocido desde el punto de vista erógeno (que no reproductivo). Se podría argumentar que este desconocimiento mayor de los genitales femeninos (o sus zonas más erógenas) se debe en parte a la ubicación de los mismos (más ocultos que los masculinos), pero lo cierto es que se debe principalmente a factores educativos. Cuando se habla de “anatomía sexual” se suele hacerse referencia a la anatomía genital, sobre todo a la anatomía genital reproductiva (órganos internos). Pero insistiremos en la idea de que todo el cuerpo es erógeno, no sólo los genitales. Todo el cuerpo tiene que ver con la sexualidad, y es fuente potencial de placer.
Es importante que cada mujer conozca su propia geografía sensual, reconozca todas y cada una de sus partes. Debido a la educación recibida a nivel erótico y también a nivel genital, muchas mujeres desconocen su propia anatomía erógena. A las mujeres se les enseña a comportarse como “bellas durmientes” a nivel erótico (y, por cierto, también a otros niveles). Se presiona y se educa a la mujer, de forma más o menos directa, para que asuma que su erótica no existe (o no tiene sentido) si no es en función de una pareja. Por ejemplo, se le enseña que no debe mirarse los genitales, ni tocarlos, ni explorarlos de ninguna manera, ya que cuando llegue el hombre adecuado y el momento adecuado, ya se encargará él de hacerlo.
Muchas veces el silencio y la ignorancia que existen alrededor de los genitales femeninos, en los hombres y también en las mujeres, es realmente sorprendente. Mujeres con varios hijos ignoran por dónde orinan, o piensan que orinan por la vagina. Mujeres que llevan años manteniendo relaciones coitales con su pareja, ignoran dónde está su clítoris. Muchas mujeres afirman que sus genitales son feos, a pesar de que NUNCA los han observado en un espejo. Otras piensan que sus labios menores son deformes, porque jamás han visto otros o los han mirado con detenimiento. Estos casos son frecuentes en mujeres adultas y también en jóvenes.
Un punto a tener en cuenta por las mujeres en el caso de las parejas heterosexuales es que la mujer no puede esperar que el hombre sepa o aprenda a estimularla y acariciarla correctamente, cuando ella misma ignora cómo hacerlo. Es responsabilidad de la mujer explorar y descubrir su propio cuerpo, aprender a acariciarlo, y comprender su funcionamiento (zonas sensibles, formas de alcanzar el orgasmo, ritmos biológicos, regla, etcétera). Al igual que es responsabilidad del hombre conocer el suyo propio.
Esto hará posible que disfrute su erótica por sí misma o sí mismo, y también en compañía. Por ello, vamos a dedicar unas líneas a hablar de la anatomía erógena genital en la mujer.
Podemos observar en la ilustración los genitales externos femeninos, el conjunto de los cuales se denomina “Vulva”. En la vulva apreciamos distintas partes:
Pubis o monte de Venus: El pubis es la parte inferior del vientre, que forma un triángulo entre las piernas. En los adultos y adultas, el pubis está cubierto de vello. Es una zona carnosa y blanda, debido a la abundancia de tejido adiposo.
Labios mayores: Con las piernas abiertas, la mujer puede advertir entre ellas un área cubierta de vello y ligeramente adiposa (como el pubis). Estos son los labios mayores. En la mayoría de las mujeres son de un color ligeramente más oscuro que el resto de la piel, como el escroto de los hombres.
Si se colocan los dedos encima de los labios mayores, rodeando el introito vaginal por ambos lados, y se ejerce una suave presión el efecto puede ser muy excitante para muchas mujeres. Esto se debe a que bajo los labios mayores se encuentran los bulbos vestibulares, dos bultos de tejido eréctil que representan un papel muy importante en la estimulación erótica, en la excitación y el orgasmo.
Labios menores o ninfas: son unos pliegues muy suaves desprovistos de vello que se encuentran rodeados por los labios mayores, y que se tornan más oscuros y se hinchan durante los periodos de excitación erótica. Al contrario que ocurre con los labios mayores, las ninfas carecen de grasa y de vello. Los labios menores son el equivalente (desde el punto de vista del desarrollo embrionario) a la piel del pene masculino. Al igual que los labios mayores, los labios menores son muy sensibles a las caricias.
Perineo o periné: entre el ano y la parte inferior de los labios menores hay un área muy pequeña y extremadamente sensible: es el perineo. En esta zona las caricias con algo de presión suelen ser muy estimulantes para muchas mujeres.
Ano y zona circundante: la hendidura que encontramos entre las nalgas es enormemente sensible. Así mismo, el área que rodea el ano es muy receptiva y su caricia produce sensaciones que algunas mujeres encuentran muy placenteras.
El canal anal es una zona erógena por excelencia tanto en hombres como en mujeres, no obstante su estimulación requiere lubricación y una lenta preparación (y por supuesto, para ser disfrutadas estas caricias deben ser deseadas)
Clítoris: el clítoris es sin duda el punto más excitante, el más exquisito, el de mayor potencial para el placer de la anatomía femenina. La única función del clítoris es proporcionar placer a su dueña, y no hay otra parte del cuerpo, ni en el hombre, ni en la mujer, que tenga únicamente este cometido. Sólo el clítoris.
En la ilustración podemos ver su localización, en el lugar en que se unen los labios menores. Sin embargo, esto que es perceptible a la vista, y que se suele denominar “clítoris”, es sólo la punta de un complejo sistema mucho más amplio, y parte del cual no está a la vista. Este conjunto de estructuras, que se denominan 'complejo clitoral', constituyen un conjunto funcional del que hablaremos detenidamente en el próximo artículo.

María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

martes, 7 de septiembre de 2010

El punto G y su estimulación ¿Quizas un mito?


En el tema del punto G nos movemos en arenas movedizas, porque no existe dentro de la comunidad científica un acuerdo claro acerca de su existencia. He de confesar que yo he seguido con bastante interés todas las noticias que he podido sobre el famoso punto desde hace muchos años y soy de la opinión que cuando hablamos de la anatomía de la zona genital humana y más concretamente de la femenina nos movemos en un terreno que no esta exento de prejuicios e intereses espurios que hacen que el debate que en el fondo es muy técnico se pierda entre las especulaciones. Para la entrada de este blog me gustaría que tuvierais en cuenta que el tema del punto G no esta ni con mucho cerrado y que lo que conocemos a nivel popular como clítoris no es sino una parte de un órgano interno mucho más grande en el que el denominado punto G forma parte en donde su red de terminaciones nerviosas que serán las responsables de que algunas mujeres experimenten orgasmos distintos de los más propiamente clitorianos, esta integrados de alguna forma. Por lo tanto no estoy del todo contento con lo que se expresa en la información de carácter más técnico que sigue a continuación y es muy posible que de momento hasta que no encuentre algo que me satisfaga más nos tengamos que contentar con hablar en forma demasiado vaga para mi gusto. Lo que si que esta bastante claro es que la vagina de cada mujer es diferente y pretender que todas las mujeres se busquen el punto G experimenten orgasmos vaginales estimulando esta área con preferencia a los orgasmos que se producen por la estimulación directa del clitoris es algo poco adecuado y realista. 
El punto de Gräfenberg, más conocido como punto G, llamado así en honor de su descubridor, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, es una pequeña zona (su tamaño puede variar entre las mujeres y en muchos casos ser de difícil estimulación) del área genital de las mujeres localizada detrás del pubis y alrededor de la uretra. Es lo mismo que, o parte de, la uretra esponjosa, donde se encuentran las glándulas de Skene y puede provocar altos niveles de excitación sexual y fuertes orgasmos.
El punto G se encuentra dentro de la vagina y se localiza específicamente en el primer tercio y la parte anterior de esta. La forma más recomendable de estimular ese punto es mediante el tacto, es decir, introducir un dedo en la abertura vaginal y dirigirlo hacia la parte superior ; después hacia el tope del extremo derecho para comenzar a palpar la parte superior y llevar un dedo hacia el extremo contrario. las posibilidades de encontrar el punto "G" con este metodo son muy altas, porque se recorrerá cada parte de la vagina. La pareja sentirá un gran placer,(para lo cual como siempre en la sexualidad es indispensable una buena y sincera comunicación entre la pareja porque el sexo no es como tocar el piano) y es probable que consiga la eyaculación femenina.
Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de las mujeres no son capaces de notarlo en su cuerpo, razón por la cual en occidente se pone en duda su presencia, y por este motivo se recomienda acariciar esta zona con mucha sutileza.
En otras culturas como por ejemplo el tantrismo se asegura que dicha energía recorre entonces cada célula de la piel y todas las sensaciones eróticas que se perciben son intensas y se hace una estimulación precisa. Lo que nosotros conocemos como punto G tiene un correlato en lo que en los Chakras tántricos y concretamente con el Muladhara Chakra. Teniendo en cuenta que los chakras parte de una experiencia real del sistema nervioso pueden servirnos como indicador que las sensaciones que se experimentan con su estimulación tiene alguna base neural que aún no conocemos del todo desde nuestra neurología. Personalmente y por mi experiencia considero que es un campo resbaladizo y hay que ir con cuidado en las afirmaciones que hacemos sobre lo dicho anteriormente.
Se dice que la estimulación del punto G (a través de la pared frontal de la vagina) propicia un orgasmo más vigoroso y satisfactorio, y es posiblemente la causa de la eyaculación femenina. Lo que esta claro es que no todas las mujeres son de esa opinión y afirmar que no lo experimentan por desconocimiento de su capacidad sexual no es de justicia porque la causa de que no lo experimenten puede ser sencillamente física ya que las terminaciones nerviosas implicadas no se encuentran en todos los casos tan cerca de las paredes de la vagina que sean susceptibles de estimulación directa mediante el tacto. Tal estimulación requiere un empuje en cierto modo opuesto al que se necesita para lograr la máxima excitación clitorial con el pene y quizás ese sea uno de los motivos por los que culturalmente acostumbrados como estamos a relacionar el sexo con la penetración del pene en la vagina nos cueste entender la forma en la que funciona el mecanismo neural del orgasmo femenino. Se puede decir que las parejas homosexuales femeninas se toman más interés y parecen conseguir más orgasmos por estimulación del punto G y las paredes de la vagina que las estrictamente heterosexuales, pero faltan estudios estadísticos concluyentes y rigurosos para demostrarlo fehacientemente.
Muchos libros sobre sexo aconsejan a las parejas incapaces de lograr el orgasmo femenino el considerar la estimulación del punto G como técnica sexual.
Un creciente número de expertos cree que la razón por la que la estimulación de esta área provoca un orgasmo «hacia fuera» e incluso la eyaculación femenina es que el punto G ha evolucionado a un "punto disparador" del parto. La cabeza del feto empuja este punto durante el parto, lo que parece disparar la última fase de empuje. Esto se traduce, durante la estimulación sexual normal, en una contracción más significativa de la vagina.
El punto G puede no ser solamente un punto discreto. De hecho, algunos científicos como Natalie Angier defienden que se trata del conjunto de profundos nervios del clítoris cuando pasan a través de los tejidos para conectar con la columna vertebral. El clítoris tiene profundas raíces y puede cambiar de tamaño y ligeramente de posición a medida que los niveles hormonales cambian en las diferentes etapas de la vida de una mujer. El tema del papel de las hormonas en el clítoris en su conjunto es uno de los campos de estudio más prometedores y difíciles de la fisiología sexual.
Un pene curvado hacia arriba tiene la habilidad natural de ejercer mayor presión sobre la pared frontal de la vagina y es por eso que varones que presentan esas características si mantienen relaciones con mujeres en las que las terminaciones arriba comentadas son de fácil estimulación pueden experimentar con ellos sensaciones orgásmicas distintas a otro tipo de varones que no presentan esa característica. Si un pene no se curva hacia arriba, entonces pueden ser necesarias diferentes posiciones sexuales. Por ejemplo, un hombre cuyo pene se curve hacia abajo puede hallar que la penetración posterior es más adecuada para estimular el punto G, dado que la curva presionará la pared frontal.
La estimulación del punto G mediante el uso de un dedo o la lengua es posible gracias a la presión combinada de empujar el clítoris hacia abajo mientras se arquea la lengua o el dedo hacia arriba en un movimiento de llamada. El dedo o la lengua debe estar entre 2,5 y 7,5 cm dentro de la vagina para que dé resultado. Sin embargo, cada mujer puede necesitar una forma diferente de estimulación y esto es quizá lo más importante del tema porque se ha de recalcar lo que hemos afirmado tantas veces sobre el tema de la comunicación y el ambiente de confianza entre amantes.
Se piensa que la estimulación del punto G es más intensa en las mujeres mayores de treinta años, porque los cambios en la estructura de los tejidos del interior de la vagina permiten un acceso más fácil a dicho punto. Algunas mujeres creen por esta razón que en la treintena alcanza su cúspide sexual.



Glándulas de Skene o glándulas preuretrales que están relacionadas con el punto G tomadas de una enciclopedia muy especializada de anatomía. Como se puede ver no es algo tan sencillo como un "punto" como el del mando a distancia que lo tocas y produces en la mujer un orgasmo fantástico.

lunes, 30 de agosto de 2010

El Orgasmo Femenino



Uno de los temas que más interés suele tener cuando hablamos de sexo es el del orgasmo femenino, que aquí os ofrecemos incluyendo dos vídeos sobre un documental que lo trata con rigor y un gráfico explicativo sobre los procesos neurológicos que se producen en el sistema nervioso de la mujer que lo experimenta. Así como una articulo revisado y resumido de especialistas en el tema.



¿Qué es el orgasmo?
El orgasmo es la culminación del placer sexual. Es una explosión de sensaciones muy placenteras, así como la liberación de la tensión acumulada durante la práctica sexual que se esté realizando. Su duración es muy variable entre personas y en la misma persona y depende de la excitación del momento.
Existen, paradójicamente, dos ideas populares muy extendidas en relación a las mujeres y su posibilidad de alcanzar el orgasmo. Por una parte, y durante mucho tiempo, se ha considerado que el hombre podía tener un orgasmo mucho más fácilmente que una mujer, y que en muchos casos las mujeres eran anorgásmicas (sin orgasmos).
Sin embargo, últimamente los libros, las películas y, sobre todo, las revistas para mujeres y adolescentes pintan un panorama muy diferente en el que las mujeres de hoy son apasionadas, deseosas y orgásmicas sin ningún esfuerzo. Así que para las mujeres que no son todas estas cosas, que son la gran mayoría, este tipo de retrato de los medios es, en el mejor de los casos, inútil, y en el peor, doloroso y perjudicial. En realidad, las adolescentes y las chicas de veintitantos de hoy día tienden a creer que les pasa algo, o incluso que son frígidas, si no pueden llegar al clímax cuando lo desean. Pero no es así. De hecho, la mayoría son completamente normales.
El problema durante muchos años ha sido el desconocimiento de la sexualidad femenina por los especialistas y por las propias mujeres, que culturalmente no habían sido educadas en el placer propio y en la autoexploración de su cuerpo. Conforme se ha avanzado en las investigaciones sexológicas y en la emancipación del género femenino, hemos asistido en unas pocas generaciones a una evolución desde la negación de su sexualidad a la exaltación y a la multiorgasmia.
Los resultados de diferentes encuestas han destapado la vida sexual de las mujeres. Así que ahora sabemos que prácticamente todas ellas pueden llegar al clímax y, de hecho, tener múltiples orgasmos si las circunstancias de su vida son adecuadas. Y estas circunstancias incluyen, por ejemplo, tener una pareja afectuosa y comprensiva que esté informada sobre el sexo y que utilice esa información para ayudar a la mujer a relajarse y llegar al orgasmo.

¿Cómo alcanzan las mujeres el orgasmo?
El orgasmo es una respuesta mucho más automática para el hombre que para la mujer. Parece que el instinto sexual masculino no va necesariamente unido a los sentimientos de amor y romanticismo. Por el contrario, mujeres de todas las edades piensan que su confianza y competencia sexual surgen en un clima de aprecio y profundo cariño.
Hoy en día hay chicas jóvenes que comienzan a practicar el sexo sin compromisos ni complicaciones, tal y como lo hacen los chicos. Muchas chicas jóvenes están preocupadas por su falta de capacidad para llegar al clímax. Sin embargo el hecho es que, a diferencia de los hombres, la mayoría de las mujeres tienen que aprender a alcanzar el orgasmo.
Ciertas investigaciones muestran que la mayoría de las chicas jóvenes no son capaces de llegar al clímax hasta que ha pasado un tiempo considerable desde que comienzan la actividad sexual. Además, cuando llegan al orgasmo por primera vez, lo hacen de distintas formas. En una encuesta realizada se descubrió que:
  • El 47% llegó al orgasmo por primera vez con la masturbación 
  • El 32% con una relación sexual 
  • El 20% con caricias 
  • El 1% durmiendo. 
¿Cómo es el orgasmo femenino?
Durante mucho tiempo se ha diferenciado dos tipo de orgasmos en la mujer, el que se alcanza por estimulación del clítoris y el que se alcanza por estimulación vaginal.
Los expertos ya no piensan así. Y, en la actualidad, muchos expertos en sexo y muchas mujeres normales afirman que realmente no distinguen entre un orgasmo vaginal y uno clitoriano.
La mayoría de las mujeres necesitan una estimulación clitoriana para llegar al orgasmo, lo que es aplicable ya estén realizando juegos amorosos o teniendo una relación sexual. En una investigación americana más del 90% de las mujeres participantes eran capaces de tener un orgasmo por estimulación del clítoris.
Por otra parte, muchas mujeres creen que pueden llegar al orgasmo mediante la relación sexual sin estimulación manual del clítoris y afirman que es la misma vagina la que provoca el orgasmo. Sin embargo, muchos expertos en sexo consideran que, durante la relación, el clítoris se estimula de alguna forma al ser empujado o frotado por el torso del pene.
Algunas mujeres sienten un tipo particular de orgasmo cuando se estimula una parte de la pared vaginal delantera (denominada punto G), afirmando incluso que tienen cierta eyaculación. Por tanto, estamos ante la posibilidad de que la mujer pueda tener tres tipos de orgasmos: el orgasmo por frotamiento vaginal, el que se origina en el clítoris y el de estimulación del punto G.
Realmente no importa si existen o no distintos tipos de orgasmos. Lo importante es que la mujer debería tener orgasmos buenos y seguros cuando los desee y que los debería disfrutar al máximo.


Mitos más comunes acerca del orgasmo femenino.
Uno de los mitos más comunes de la sexualidad es aquel que dice que “las mujeres suelen fingir un orgasmo tan bien, que nunca podrás diferenciarlo de uno verdadero”. Lo primero es verdad (fingen muy bien), pero lo segundo (reconocerlo) es absolutamente factible.
Es fundamental antes de abordar estas claves, entender que todas las mujeres son distintas. Sus tiempos y la manera de obtener placer son personales y particulares de cada una. A tal punto, que muchas veces una misma mujer puede sorprender con reacciones que hasta entonces no había experimentado.
Cuatro son los aspectos a tener en cuenta para discriminar el orgasmo femenino:
  • Miotononía: es la rigidez que se produce en las extremidades. Se observa en el rostro, en las piernas, se crispan los dedos de sus manos. Algunos varones suelen confundir estas reacciones con dolor provocado por la penetración.
  • Rubor Sexual: la mayor irrigación sanguínea y un aumento en la temperatura corporal, provocan al momento del orgasmo un súbito acaloramiento que termina en mejillas sonrojadas, senos, abdomen y otras partes del cuerpo.
  • Eyaculación: algunas mujeres al momento del orgasmo expelen un líquido semi viscoso desde su vagina conocido como “eyaculación femenina“. No es un síntoma común a todas las mujeres.
  • Contracción muscular involuntaria. Necesidad de arquear su espalda, erguir su cuello o extender sus brazos.
¿Cómo conseguir el orgasmo, si tiene problemas?
En la actualidad, la mayoría de los sexólogos creen que si una mujer no puede llegar al clímax (o le cuesta trabajo conseguirlo), es conveniente comenzar a practicar en solitario.
Esto puede parecer obvio, pero muchas mujeres, incluso hoy en día, se siente muy reprimidas con la masturbación y no pueden evitar sentir que es algo que no deben hacer. Pero la realidad es que la masturbación ayuda a saber exactamente qué presiones y ritmos son necesarios para llegar al orgasmo. En especial, la mujer ha de explorar su propio cuerpo para descubrir con exactitud cómo estimular el clítoris.
Sin embargo, es importante que si utiliza la masturbación como ayuda para aprender sobre el orgasmo, siempre debe hacerlo cuando esté en un sitio acogedor, cómoda, relajada y, sobre todo, sola y sin posibilidades de que la molesten. Aprender a amar su propio cuerpo debería ser una experiencia deliciosa.
Una vez que haya aprendido cómo llegar al clímax fácilmente, puede enseñarle a su pareja exactamente lo que necesita para conseguirlo.
Por supuesto, esto puede resultar embarazoso al principio, pero es importante que aprenda a expresar sus sentimientos y también a comunicar cómo le gusta que toquen su cuerpo. Cuando no encuentre las palabras, utilice las caricias. Pero intente también crear un vocabulario que sea fácil de utilizar con su pareja. La vida sexual de muchas parejas falla sencillamente porque no tienen el lenguaje adecuado.
Para algunas mujeres resulta mucho más fácil llegar al orgasmo con la ayuda de un vibrador. Pero para muchas no es fácil encontrar la oportunidad de adquirir uno. Para ello deberían dirigirse a una tienda especializada, sola, en compañía de su pareja o de una amiga íntima, y si no quiere ir a una tienda de este tipo o no existe una cerca de donde reside, puede comprar uno por correo o por Internet.

Consideraciones sobre el orgasmo femenino
A muchas mujeres, igual que a muchos hombres, les gustaría poder alcanzar un orgasmo simultáneo con su pareja. En realidad, el orgasmo simultáneo no es muy frecuente. Diversas encuestas han descubierto que la mayoría de las parejas en muy pocas ocasiones llegan al orgasmo exactamente al mismo tiempo. Sin embargo, cuando sucede es algo realmente agradable. Se puede conseguir si el hombre tiene un buen control de su propio orgasmo y si tiene habilidad para utilizar los dedos durante la relación para que la mujer llegue al orgasmo justo en el mismo momento que él.
Con respecto a los orgasmos múltiples, hasta hace pocos años los especialistas creían que sólo una pequeña minoría de mujeres podían tener orgasmos múltiples. Pero las investigaciones más recientes señalan que la mayoría de las mujeres pueden tener una serie de orgasmos, uno detrás de otro, si se encuentran relajadas y a gusto durante la relación y si su pareja está dispuesta a estimularlas para tener más y más orgasmos. Es frecuente que la capacidad de tener orgasmos múltiples aumente con la edad, conforme la mujer va aumentando el conocimiento de su cuerpo y tiene mayor confianza en sus relaciones sexuales.
Pueden existir problemas para alcanzar el orgasmo en la mediana edad, en la época de la menopausia. Muchas de estas dificultades se producen por todos los cambios hormonales que está sufriendo el cuerpo. Y es muy frecuente que a las mujeres deje de gustarles el sexo temporalmente sólo porque se vuelve incómodo por falta de lubricación vaginal. Hoy en día existen todo tipo de formas de remediarlo, por ejemplo buenos lubricantes sin receta, que pueden conseguirse en establecimientos sanitarios o incluso en supermercados.
También es importante señalar que en la mayoría de las mujeres, la capacidad para llegar al orgasmo varía según la parte del ciclo menstrual en la que se encuentran. Es bastante frecuente que una mujer se sienta especialmente orgásmica en medio del ciclo. Pero algunas mujeres se sienten especialmente excitadas justo antes del período, mientras que para otras es mucho más difícil llegar al orgasmo en otros días del mes. Esto es normal.

Ideas para el hombre que quiere ayudar a su mujer a alcanzar el orgasmo
  • El romanticismo, el cariño y un buen ambiente excitan a las mujeres en las primeras fases de una relación sexual tanto como sus caricias. No tenga prisa. 
  • Hable durante la relación sexual, dígale cosas bonitas. 
  • No hay que olvidar que la mayoría de las mujeres necesitan una estimulación del clítoris. Ésta es la parte que se hubiera convertido en un pene si se hubieran desarrollado como hombres y es tan importante para las mujeres como el pene para un hombre. 
  • Acaríciele los pechos; algunas mujeres aprenden a llegar al orgasmo sólo con caricias en los pechos. 
  • Practique el sexo oral, si le es posible. A la mayoría de las mujeres les encanta y algunas afirman que no pueden llegar al orgasmo a menos que un hombre se lo haga. 
  • No sea orgulloso y pídale que le muestre lo que quiere. 
  • Tenga relaciones sexuales en las que le anime a ella a tomar la iniciativa y a decidir lo que van a hacer. 
  • Si llega al orgasmo antes que ella, intente reunir energías para besarla y estimularla de forma que ella también lo consiga. 
¿Qué hacer si los esfuerzos de la mujer y/o de la pareja no mejoran la situación?
Sin embargo, si sigue sin tener ningún orgasmo o todavía tiene enormes dificultades para conseguirlo, ha llegado el momento de buscar ayuda efectiva. Puede acudir a un centro de información sexológica, y si no existe ninguno cerca de su residencia, acercarse a una ciudad mayor o incluso solicitar el asesoramiento de su médico de familia, o del psicólogo del centro de salud.
Una de las primeras cuestiones que habrá que aclarar es descartar cualquier causa orgánica que estuviera imposibilitando el disfrute de las relaciones sexuales de forma plena y a partir de ahí, plantearse una terapia psicológica.

Christine Webber , psicoterapeuta, Dr. David Delvin , médico general.